Ortega y las mujeres

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Siendo yo joven volvía en un gran transatlántico de Buenos Aires a España. Entre los compañeros de viaje había unas cuantas señoras norteamericanas, jóvenes y de gran belleza. Aunque mi trato con ellas no llegó a acercarse siquiera a la intimidad, era evidente que yo hablaba a cada una de ellas como un hombre habla a una mujer que se halla en la plenitud de sus atributos femeninos. Una de ellas se sintió un poco ofendida en su condición de norteamericana. Por lo visto, Lincoln no se había esforzado en ganar la guerra de Secesión para que yo, un joven español, se permitiese tratarla como a una mujer. Las mujeres norteamericanas eran entonces tan modestas que creían que había algo superior a «ser mujer». Ello es que me dijo: «Reclamo de usted que me hable como a un ser humano.» Yo no pude menos de contestar: «Señora, yo no conozco ese personaje que usted llama “ser humano”. Yo sólo conozco hombres y mujeres. Como tengo la suerte de que usted no sea un hombre, sino una mujer -por cierto, espléndida-, me comporto en consecuencia.»
El hombre y la gente. José Ortega y Gasset 
“Para enviarlo al quinto pino” -me dicen. Tiene su gracia imaginar qué pudo haber pasado en aquel gran transatlántico; quizá Ortega, dejando en suspenso su background germánico y cual galán ibérico, émulo del mismo Dominguín, se lanzó al abordaje de una magnífica pelirroja, quien por su particular circunstancia debió tener una perspectiva diferente del asunto, un jarro de agua fría para nuestro apasionado filósofo. No lo sabemos. Pero tras la anécdota, Ortega, pasa a teorizar: las 3 o 4 páginas que siguen merecen ser leídas y pensadas con atención: confusíón, inferioridad vital, debilidad, son para Ortega rasgos propios del ser femenino. He intentado leerlo sin prejuicios, renunciando a la etiqueta fácil, tratando de buscar tras la aparente simpleza, pero solo me ha llegado el aroma de lo arbitrario. Decepcionante.
PD. Si quien me lee -de haber alguien- y  conoce algún estudio, comentario, artículo, sobre el tema de la mujer en Ortega, le agradecería que me lo indicase.

El letargo

Cráneo de Descartes

El sistema de Descartes. Un intento de fundamentación que se desvanece allí donde precisamente quisiera estar firme; la claridad y la distinción pretendida allí donde todo es oscuro: el fantasmal y cenagoso “yo” y la otredad absoluta de la Sustancia Infinita. El empeño clarificador y racional encuentra drásticamente sus límites; y el esfuerzo racional sirve así a su opuesto: nos abre al inefable enigma del ser -en esencia a lo místico. Esta “paradoja” es muy frecuente; su expresión más clara y manifiesta es el conocido final del Tractatus . Oh, la razón de mi sin razón!.

CÓMO SE HACE EL AMOR EN OCTUBRE, OCTUBRE

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A Maricarmen García Monteagudo

Para comprender el significado de esta obra es preciso precisar su ambigüedad, la dualidad de su unidad, su doble sentido. Se presenta ya en su título: Octubre, Octubre. «Pues octubre, como siempre, es dos: afuera y adentro [nacimiento y muerte]. Espirales contrarias girando hacia su identificación final. En el límite, como en matemáticas». Y se torna más patente en el doble título de sus capítulos. En efecto, la novela que José Luis Sampedro tardó veinte años en publicar, se despliega en dos obras: una inacabada novela titulada Octubre, Octubre (como la novela en su conjunto) y Papeles de Miguel, un relato autobiográfico. La autoría de ambas es atribuida a un profesor de antropología llamado Miguel. Tienen igual número de capítulos. Y, pese a mediar quince años entre la acción de una y otra, son expuestas en paralelo capítulo a capítulo.

La novela inacabada tiene dos protagonistas: Luis y Águeda o Ágata como se rebautizará hacia la mitad de la obra. Ambos ambiguos también. Contrariamente ambiguos. Y por eso precisamente acaban por formar un único protagonista –Luis-Ágata–, por reconocerse el uno en el otro, por enamorarse plenamente uno de otro. Su acción se resume en este reconocimiento, en este descubrimiento de su propia identidad, que no consiste en hacer desaparecer ambas ambigüedades, sino en precisarlas una con otra, en unificarlas entre sí, apareciendo así nítidamente como la identidad propia de cada uno de ellos. Tal acción se desarrolla  a lo largo de un año, y se enmarca en el distrito madrileño de Palacio –o , como se decía en el siglo XVIII, Cuartel de Palacio–, a la par que se desmarca de él.

 El relato se despliega en tres narraciones simultáneas: LUIS, ÁGUEDA y CUARTEL DE PALACIO. Las dos primeras adoptan la forma del monólogo interior de un yo que paulatinamente pasa del desengaño amoroso a la culminación del enamoramiento, a la íntima unión con su amante, según va conociéndose, según va dándose cuenta de su vida; de su vida interior, la más ambigua y al tiempo la más determinante, aquella de la que depende su felicidad: la sentimental. La tercera representa «la vida exterior», por así decir, de Luis y Águeda. Es una descripción impersonal del medio de relaciones personales en el que se hallan Luis y Águeda, y del que se distingue la que surge entre ellos dos. Esta relación va uniéndolos entre sí a la vez que va separándolos del medio, hasta que, hechos uno y el mismo, «caen en el vacío del cielo».

 Luis y Águeda, víctimas de un pasado traumático, se sienten muertos: mentes perdidas y corazones vacíos, incapaces de amar. Sin embargo, esta muerte es ambigua, ya que contiene en sí misma su contrario; también significa el principio del nacimiento de una vida mejor, puesto que es la destrucción del amor por sí mismo para alcanzar una forma más alta. En efecto, esta muerte les hace identificarse uno con otro inmediatamente –es decir, exteriormente, por negación del medio, por hacerlos diferentes de quienes les rodean–,haciendo surgir entre ellos una relación sentimental ambigua, que va definiéndose, según van conociéndose a sí mismos reviviendo su propio pasado y viviendo nuevas experiencias, hasta alcanzar la forma del pleno enamoramiento, es decir, hasta llegar a reconocerse el uno en el otro, a identificarse interiormente el uno con el otro, a la unión íntima de ambos amantes.

 El relato autobiográfico Papeles de Miguel, al igual que Luis y Águeda, adopta la forma del monólogo interior de un yo que, según va analizando su vida, pasa del desengaño amoroso a la culminación del enamoramiento, a la íntima unión con su amante. Pero, contrariamente a aquellos, el desengaño de Miguel no se da al revelarse ficticio el amor, sino al revelarse amor imposible, amor ideal, amor eterno, amor absoluto. Es por esto que Miguel muere de amor, mientras que Luis y Águeda de amor viven.

 Nerissa, el verdadero amor de Miguel, lo abandona no porque haya dejado de amarle, sino por no poder hacerse un hueco en su vida. Miguel, entonces, viendo en Nerissa la representación más perfecta de Dios y el medio de llegar a Él, en vez de olvidarla, decide perfeccionar cual místico su amor a ella, olvidándose, desasiéndose de su propia vida; decide unirse a Nerissa, abandonando su propia vida. Y es para poder realizar semejante despegue de su propia vida, que Miguel necesita analizarla. El hecho de que Nerissa no pueda instalarse en su vida significa efectivamente que su amor es imposible. Y por esto mismo es verdadero en absoluto. Paradójicamente, la imposibilidad de un amor no es señal de su falsedad, sino de su autenticidad; porque el amor es la unión de los contrarios, o sea, lo imposible. El amor imposible es la genuina realidad que no teniendo cabida en la vida la traspasa. Por eso Miguel, siguiendo ese amor hasta el final de su análisis y desasimiento vital, queda traspasado, dividido en dos, Miguel y Nerissa, desdoblado su monólogo en un diálogo entre ellos. Y así, herido fatalmente, se siente cada vez más cerca de su amante, hasta que la muerte los una en absoluto, infinita, eternamente.

 Tal análisis y desasimiento se desarrolla a lo largo de dos años y, adoptando la forma de un viaje, se enmarca en sucesivos barrios de Madrid.

 Miguel, En su relato autobiográfico, se refiere con frecuencia a su inacabada novela Octubre, Octubre, viendo en tal ficción la clave de su vida, indispensable para su análisis, y en su vida el carácter de ficción, indispensable para su desasimiento. Ello facilita al lector apreciar la unidad interna de ambas obras manifiestamente contrarias. Novela y autobiografía, ficción y vida, generación y destrucción, aparecen no oponiéndose, sino complementándose, entretejidas por la única realidad auténtica: el amor. Amor que destruye la ficción para hacerse vida, como el de Luis y Águeda, amor que destruye la vida para hacerse absoluto, como el de Miguel, amor que se hace deshaciéndose, que se eleva socavándose, que se afirma negándose.

 Así la manifestación plena del amor pasa por tres fases: la del amor ficticio o fantástico, en que los amantes se unen en la fantasía, la del amor carnal, que equivale a la destrucción del ficticio, y la del místico, que equivale a la destrucción del carnal. En Miguel estas tres fases corresponden, respectivamente, al amor de su tía Magda, al de su amante Hannah y al de Nerissa.

 Se comprende ahora por qué Miguel considera inacabada su novela. En ella el amor llega hasta la vida y es absorbido por ella perfectamente, se encarna por completo, manifestando su naturaleza ambigua en la bisexualidad; pero no va más allá de la vida, no ahonda en la carne hasta traspasarla, manifestando mejor su naturaleza contradictoria en un bisexualismo suprasexual. En la plena encarnación, en la unión sexual, el amor todavía no alcanza su plenitud; tan sólo la evoca metafóricamente. Hace falta la última fase, la del amor místico, para que se exprese el amor consumado.

 Su agilísima prosa, la riqueza de sus metáforas y símbolos, su extraña mezcla de melancolía, esperanza y erotismo hacen que la lectura de esta obra de arte sea un placer único.

Juan José Bayarri Torrecillas

Dos reflexiones breves en favor de la filosofía

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Historia de España e historia de la filosofía

Mi descubrimiento de la historia de la filosofía se remonta a 1980 -reciente la promulgación de la Constitución que ponía fin al “Régimen” . Fue el encuentro con un libro: la Historia de la filosofía de Navarro Cordón y Tomás Calvo para estudiantes de COU. Ese libro fue la experiencia de apertura a un mundo absolutamente nuevo y desconocido para mí: Europa.

Ortega pretendió poner a España a ”la altura de los tiempos”, del tiempo de la mejor Europa, para ello era necesario disciplina intelectual, rigor, método y voluntad de sistema; las actitudes propias de la filosofía y de la ciencia, de las que tan escasa se mostraba la cultura española. Alrededor de su magisterio surgió una escuela filosófica de extraordinario valor intelectual, José GaosXavier Zubiri, García MorenteMaría ZambranoJulián Marías, Ferrater Mora… Una generación a la altura de lo mejor de cualquier universidad europea, pero llegó el 36 y, ya sabéis, todos aquellos hombres desperdigados por Europa, América o en el exilio interior. Aquí se hizo silencio o palabra dictada durante muchos años.

Mi generación apenas vivió aquellos años, nosotros dispusimos de libros como la historia de la filosofía antes citada. Ahora se pretende que, nuevamente, estén ausentes de nuestras aulas de bachiller y uno siente que se está secuestrando algo valioso y que se está generando algo con efectos perniciosos: una historia de España, del arte, de la literatura y de la lengua española aislada e ignorante de la historia de las ideas y del pensamiento europeo. Esa no es la mejor historia de España. No es la historia de España que muchos queremos.

El valor de la filosofía

“Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada; y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras que aún eres joven, de lo contrario la verdad se te escapará”.  Estas palabras de Platón son tan actuales hoy como hace veinte siglos.

Lo que recuerdo como más singular de las clases de historia de la filosofía a las que asistí como alumno es la sensación de estar enfrentado a la verdad sin otros instrumentos que mi propia razón y mi propia sensibilidad, nada se daba por supuesto, ni se aceptaba de antemano; cada afirmación, cada duda, cada argumento se mostraba ante mí para ser examinado, aprobado, matizado o rechazado. No era raro que aquellas respuestas y preguntas me acompañaran tras las clases y entonces me parecía contemplar el mundo con los ojos de Spinoza, Heráclito, Marx, Demócrito, Sartre, Nietzsche, Ortega

 He comprobado curso tras curso experiencias similares en alumnos. Nos quieren hacer creer que se aburren soberanamente por “la lejanía, lo abstrusa, lejana y falta de utilidad de la historia de la filosofía”, pero esa concepción no es mas que un puro prejuicio rampante que no vale la pena ni intentar desmontar -este tipo de prejuicio es totalmente externo, interesado y propio de quien carece de contacto real con aquello que menciona. Sin duda, es patente la utilidad instrumental de la filosofía para mejorar y ampliar el conocimiento y uso de la lengua propia, como lo es para mejorar la comprensión de la historia en general, al relacionar hechos y acontecimientos con el desarrollo de las ideas. Mas estas utilidades son añadidos que vienen dados en la filosofía, pero que no constituyen su esencia propia. Es a esa esencia íntima a lo que apunta Platón en las palabras de un anciano Parménides  dirigidas a un jovencito Sócrates que apunta maneras:

 ….. mientras que aún eres joven, de lo contrario la verdad se te escapará.

Es la pasión por la verdad lo que caracteriza al filósofo auténtico, una verdad que puede no sea amable, ni conveniente, ni útil, ni bella, ni buena, que puede ser cruel, inhumana, fea. Algo de verdad hay en el hombre vulgar que en todos los tiempos ha visto al filósofo como un loco infeliz y un tanto ingenuo;  la búsqueda de una verdad tal sólo puede nacer como pasión allí donde exista esa pizca de locura generosa y despreocupada que anida en toda juventud auténtica.

Más en defensa de la filosofía. Clip Filosofia 2 0

Clip Filosofía 2.0

El mejor discípulo. Fundamentos de pedagogía intempestiva.

larubia y hegel

Imagen tomada de  Página de la Comisión de Secundaria de la RED ESPAÑOLA DE FILOSOFÍA
La comisión de secundaria de la REF está sometiendo a discusión pública un documento sobre CÓMO QUEREMOS ENSEÑAR FILOSOFÍA.

Preguntar

También de la nada sale algo. Más, para esto, tiene que estar dentro de algún modo. No es posible dar a nadie lo que ya no tiene de antemano. Al menos como deseo, sin el cual no recibirá como un regalo lo que se le entregue. Es necesario que lo apetezca o haya apetecido, aunque solo sea de un modo vago. Para que algo valga como respuesta, hace falta que previamente exista la pregunta. He aquí por qué tantas cosas claras permanecen sin ser vistas, tal como si no existieran.

Ernst Bloch.

¿Quién teme a la filosofía?

 

Plataforma ¿Quién teme a la Filosofía? Región de Murcia.

Defensa de la Filosofía en Secundaria.

 

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