Pedagogía cartesiana

Se puede decir que el método de Descartes dista mucho de ser el que efectivamente usa la ciencia. El mismo Descartes, como científico, cometió no pocos errores por no aceptar otra cosa que explicaciones mecánicas, claras y distintas, como por ejemplo su explicación ‘mecánica’ del movimiento de la sangre (superada por Harvey) o su teoría de los vórtices (por cierto, ¿es la teoría de la relatividad de Einstein una vuelta al ‘geometrismo’ de Descartes?). La física de Newton será mucho más potente que la de Descartes, pero a cambio recurrirá a conceptos oscuros como el de fuerza, acción a distancia o espacio y tiempo absolutos.

Nuestras vacilaciones llevan la huella de nuestra honradez; nuestras certidumbres la de nuestra impostura. La deshonestidad de un pensador se reconoce en la suma de ideas precisas que avanza.

E.M. Cioran: Silogismos de la amargura

Creo, con Popper, que en ciencia, mejor dejar la certeza de lado. Pero el método de Descartes tiene una gran virtud en otro ámbito: la pedagogía. Personalmente, mientras fui estudiante, traté de aplicar esas cuatro reglas y me fue bastante bien, la verdad. Es de sentido común: no aceptar nada sin comprenderlo, partir de lo más simple para ir avanzando hasta lo complejo y tratar de formarse una idea exacta del conjunto. De hecho cuando explico en clase a Descartes, suelo recomendar sus reglas como ‘técnicas de estudio’.

El interés pedagógico de Descartes no es, así lo creo, una interpretación forzada. El mismo Descartes comienza el Discurso del Método con una dura crítica de la educación recibida y de la cultura ‘meramente’ literaria. Es interesante en este sentido ver cómo se veía Descartes como estudiante:

Yo he nacido, lo confieso, con un espíritu tal, que el mayor placer de los estudios ha consistido siempre para mí, no en escuchar las razones de los otros, sino en ingeniármelas yo mismo para descubrirlas. Habiéndome arrastrado esto solo, cuando era aún joven, al estudio de las ciencias, siempre que el título de un libro me prometía un nuevo descubrimiento, antes de llevar más adelante mi lectura, me esforzaba en ver si, por una sagacidad innata, podía yo por coincidencia llegar a un resultado semejante y evitaba cuidadosamente el privarme de este placer inocente con una lectura apresurada. (Descartes, Reglas para la dirección de la mente, Regla X)

Sin duda disfrutó Descartes de una viva inteligencia, gozando más del ‘placer inocente’ de descubrir por sí mismo la verdad, que de ‘escuchar las razones de los otros’. Estas técnicas de estudio cartesianas buscan ser un ‘ars inveniendi’ o, si se quiere, un ‘aprender a aprender’, tan celebrado por la pedagogía oficial. Pero Descartes no ignoraba que

[...] por supuesto que los espíritus de todos los hombres no tienen una tan gran inclinación natural a buscar minuciosamente las cosas por sus propias fuerzas [...]. (Ibid.)

Para que éstos desarrollen su espíritu, Descartes recomienda que huyan de los libros y que se ocupen de “las artes menos importantes” como “las de los artesanos que tejen telas y tapices” o “las de las mujeres que bordan con aguja o entremezclan hilos” . El objetivo de todo esto no es, claro está, formar eruditos. Digamos que el contenido es lo de menos y lo que importa, como el mismo Descartes afirma, es ‘cultivar el espíritu’. La única condición que pone Descartes es

[...] que no tomemos prestado a otro el descubrimiento, antes bien lo saquemos de nosotros mismos (Ibid.)

Estas tesis cartesianas me recuerdan, sin mucho esfuerzo, la ideología pedagógica actual. Siguiendo con las reflexiones de Sanfélix acerca de la crisis de las humanidades, esta pedagogía cartesiana puede que tenga que ver con el actual estado de los estudios llamados ‘humanísticos’. En efecto, no parece que podamos prescindir de las razones de los otros en Historia, en Literatura o en Filosofía. El propio método de aprendizaje cartesiano tiene una afinidad más que accidental con las disciplinas científico-técnicas. La pedagogía actual comparte con Descartes ese menosprecio hacia los eruditos, que “suelen ser tan ingeniosos que encuentran medios de estar ciegos aun en aquello que es de por sí evidente” y que, para colmo, “las gentes incultas no ignoran nunca”. No nos extrañaría oír hablar así a la pedagoga de Sanfélix. Puede que seamos reacios a ver en Descartes el origen de la pedagogía actual. Descartes parece tener cierta grandeza de la que carece nuestra pedagogía. La diferencia entre Descartes y la pedagogía actual es que, a pesar de todo, Descartes sí recibió una educación humanística, y probablemente la más completa que era posible obtener entonces.  Eso es lo que lo engrandece. Quítenle a Descartes la filosofía, la poesía, la teología que estudió y nos queda una pedagoga furiosa con gafas de pasta y jersey de cuello largo.

Soplo de conocimiento también ha hablado sobre ‘pedagogía cartesiana’.

Véase también La soledad de Descartes o cómo se filosofa a ‘cogitazos’

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5 Responses to Pedagogía cartesiana

  1. llximo dice:

    No estoy con esa imagen del Descartes Logsero. Montones de papeles anaranjados y rosas me impiden argumentar mi desacuerdo, pero vamos yo creo que si Descartes pudo sentirse insatisfecho con la enseñanza de La Fleche, si llega a parar en un curso de 3º de la Eso en vez de proyectar el sistema de la ciencia se nos va con una antorcha a quemar bosques o se mete a dinamitero.

    saludos

  2. llximo dice:

    No veo yo la Logse muy impregnada del espíritu de búsqueda de la verdad. No digamos ya de la distinción.

  3. llximo dice:

    Ya sabes que tampoco comparto la visión de ese Descartes teológico, metafísico y poético. Creo que si Descartes solo hubiese escrito sus Meditaciones Metafísicas no habría llegado hasta nosotros -y habría quedado como un ingenioso (y un tanto original) Escolástico-, es su proyecto de una ciencia nueva lo que dió sentido a su obra -y hasta a su metafísica-. Y en cuanto a Newton me parece que su mérito no reside en su uso de conceptos oscuros sino en la claridad y la precisión de sus matemáticas.

    Sí comparto que las reglas del método son unas excelentes técnicas de estudio. y fíjate el ahorro en tiempo, dinero, fotocopias, árboles, berriches y palabras vanas que supondría reducir toda la literatura del “aprender a aprender” a esos cuatro preceptos.

    Saludos

  4. David Porcel dice:

    Interesantes reflexiones. Gracias por la referencia.

  5. Lidia dice:

    Descartes podía gritar a viva voz:”Por el abuso de un sistema de promoción horizontal”, manifiesto que corren en estos tiempos. Mientras que Sanfelíx y la pedaboba (que van a lo suyo) plantean :”Por un sistema de conexión de los diferentes itinerarios..”. Al que le respondería el pacto por la educación.”Que se impida todo intento de manipulación ideológica…Sí sí por un sistema educativo libre, eficaz e independiente”.

    Broma a parte, quería aprovechar el día de hoy para felicitar a todos los que son padres, y también ¿cómo no? a los futuros papas.

    Un saludo a todos.

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