Ética y política. ¿Colectivos psicopáticos o fanáticos?

Cuando se eliminan por completo las emociones del plano del razonamiento, como ocurre en determinados estados neurológicos, la razón resulta ser todavía más imperfecta que cuando las emociones nos juegan malas pasadas en nuestras decisiones.

El error de Descartes. Antonio Damasio.

Creo que la relación entre ética y política se puede entender análogamente a la relación establecida por Damasio entre razón y emoción. Un estado cuya política estuviese regida por razones puramente estratégicas, sin conexión con alguna moral, ni siquiera con al menos una “moral mínima”, sería el equivalente colectivo a un individuo psicopático. Si por el contrario es la moral –o la religión- la que ocupa y suplanta el lugar de la política, estamos ante el estado fanático. Entre Escila y Caribdis.

Una segunda analogía en el mismo sentido: Decía Hume que la razón sólo era o podía ser esclava de las pasiones. Esto habría que entenderlo en el sentido de que la razón carece de fuerza motora propia; sin la pasión la razón es inerte. De la misma manera ¿qué podría mover la acción política si la desconectamos del bien o de la felicidad individual?

La cuestión de la genealogía la dejo para otro siglo…..

Servida dejo la polémica: “Angelus Silesius contra Phineas Gage”.

Angelus Silesius.

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