Tú hazme hueco, que en habiendo hueco yo ya… 2ª Meditación para reinventores.

Tal vez la mejor manera de acercarse a este fenómeno histórico [la rebelión de las masas] consista en referirnos a una experiencia visual, subrayando una facción de nuestra época que es visible con los ojos de la cara.
Sencillísima de enunciar, aunque no de analizar, yo la denomino  el hecho de la aglomeración, del «lleno». Las ciudades están llenas de gente. Las casas, llenas de inquilinos. Los hoteles, llenos de huéspedes. Los trenes, llenos de viajeros. Los cafés, llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes. Las salas de los médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema empieza a serlo casi de continuo: encontrar sitio.

La rebelión de las masas. El hecho de las aglomeraciones. 1929. José Ortega y Gasset

Perspicacia Orteguiana. Meditación para reinventores

Por esto recomiendo al lector que ahorre la malignidad de una sonrisa al encontrar que en los últimos capítulos de este volumen se hace con cierto denuedo, frente al cariz opuesto de las apariencias actuales, la afirmación de una pasión, de una probable unidad estatal de Europa. No niego que los Estados Unidos de Europa son una de las fantasías más módicas que existen, y no me hago solidario de lo que otros han pensado bajo estos signos verbales. Mas, por otra parte, es sumamente improbable que una sociedad, una colectividad tan madura como la que ya forman los pueblos europeos, no ande cerca de crearse su artefacto estatal mediante el cual formalice el ejercicio del poder público europeo ya existente. No es, pues, debilidad ante las solicitaciones de la fantasía ni propensión a un «idealismo» que detesto, y contra el cual he combatido toda mi vida, lo que me lleva a pensar así. Ha sido el realismo histórico el que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un «ideal», sino un hecho y de muy vieja cotidianidad. Ahora bien: una vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.

José Ortega y Gasset. Prólogo para franceses. «Het Witte Huis», Oegstgeest. Holanda, mayo de 1937. La rebelión de las masas.


Mundo moderno

Tecleo Reinventar en Google y me da 2.990.000 resultados en 0,14 segundos.

reinventar la ciudadanía reinventar la democracia reinventar el Estado la crisis obliga a reinventar el futuro de los arquitectos 5 claves para reinventar tu negocio en tiempos de crisis reinventar la escuela para responder a las… reinventar el mercado desde la sociedad reinventar el psicoanálisis reinventar el espacio reinventar la comunidad interrumpir su mito reinventar la gestión pública Letizia; una princesa para reinventar la monarquía reinventar la Unión Europea reinventar el cine reinventar la emancipación social reinventar el portátil reinventar la Argentina reinventar la manera de financiar, vender y consumir música reinventar la Nueva Vía el libro reinventar la cocina Ferran Adrià Google quiere reinventar la publicidad online gracias al botón Bill Gates quiere reinventar el inodoro hay que reinventar el periodismo un mundo por reinventar. … Virguerías. un mundo por reinventar. Bisutería · Anillos · Collares · Pendientes · Colgantes · Complementos · Mini Boas · Bolsos..

Para qué la lógica o el principio de explosión.

«Las películas de hoy en día son muy raras, te hacen pensar».

Atribuida a Britney Spears -pero vaya usted a saber.

Muchas veces me han formulado la pregunta [para qué la lógica] que encabeza este escrito. Suelo responder de manera positiva y esperanzada que para cocinar unos buenos macarrones, para diseñar cualquier programa de ordenador o por descontado para entender a Platón o a Kant. Pero lo cierto es que al servicio de intenciones menos bondadosas puede ser un instrumento de destrucción masiva; no estoy pensando en psicópatas al estilo del Chigurh de No es país para viejos, no. Pensaba en alguien que, por ejemplo, desease dinamitar desde dentro el sistema educativo (principio de explosión) . Para este fin una mente con auténtico talento lógico podría haber ideado las competencias básicas y muy especialmente la auténtica reina de entre todas las competencias: el aprender a aprender. La formulación de tal competencia es un tanto sorprendente, pues parecería que la necesidad básica de aprender a aprender haría imposible llegar aprender nada efectivamente, presos de un retorno al infinito vía enseñar a aprender a aprender a enseñar a aprender a aprender… o pedaleando sin fin en la viciosa circularidad de la competencia de marras. Por suerte la personas estamos predispuestas y necesitadas de aprender sin más preámbulos y lo hacemos porque en ello nos va la propia vida; camina o revienta que decía aquel proscrito de la dictadura, aprendemos a hablar, a manipular, a andar, a mentir, aprendemos a calcular, a escribir… Y ahora nos dicen que se debe aprender a aprender, creo que hasta añaden: hay que reinventar el aprender (reinventar, otra palabra explosiva de moda que merece un análisis, reinventar la rueda, la hamburguesa o los pinchos de berenjena… )

Competencia básica aprender a aprender, ¿qué quiere decir eso?¿educar -dirigir- el proceso de aprendizaje? ¿dirigir las capacidades del alumno hacia objetivos valiosos? ¿aprender a estudiar quizás?, ¿o aquello de hacer esquemas y subrayar y hacer clic en Google y ponerse cómodo y a la izquierda de la ventana o del flexo…. ? Sí, todo eso tendría sentido, pero sería demasiado obvio y, además, inofensivo; pero cuando se mira la realidad uno teme que con aprender a aprender se quiere decir con toda la intención lo que se dice: una paradoja, un absurdo, una objeción a quien pretenda tener algo que enseñar (salvo, claro está, el enseñar a aprender a aprender -que para eso está todo en el internet). Con la convicción de que a pesar de todas las resistencias el discurso irá calando y que, admitido esto, aceptaremos necesariamente cualquier cosa. Y en eso nos vamos convirtiendo: en cualquier cosa []. Por pura necesidad lógica. Ex contradictione quodlibet.

Un airecillo musical en la onda..
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