Autocríticas

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Han sido los últimos tiempos en la escuela española hostiles con la filosofía. Al menos durante los últimos treinta años cada nueva ley educativa ha pretendido reducir su presencia en el ámbito escolar, mal que bien se han ido resistiendo estos embates, atenuado los males, y a día de hoy, a pesar de los pesares,  seguimos contando con su presencia -cada vez más débil, marginal y lo peor: más cuestionada.   No es de extrañar  que este cuestionamiento permanente , y este amagar con el golpe de gracia,  acabe por tener efectos en los docentes,  los más leves el cansancio, la hartura, la indiferencia,  el más grave: el malestar provocado por la sospecha de la propia nulidad.  Este malestar y esta sospecha se intenta conjurar con la exigencia -desde fuera y desde dentro- de autocrítica. Me parece adecuado, pues no es agradable ni conveniente la recreación victimista.

Un término común de estas autocríticas suele ser la pedagogía -la didáctica. Parece concluirse que los males citados son el  efecto  (cuando no el merecido castigo) consecuente a una recalcitrante mala práctica pedagógica. Y así se nos apremia a ponernos a la altura de los tiempos.

Lo malo, al menos a mí me lo parece, es que esta autocrítica acaba por parecerse a tragar el anzuelo y rendirse al  enemigo.

Preferiría una autocrítica en el sentido de un pequeño comentario (Luis Roca Jusmet) que acabo de leer sobre Foucault:  la tarea del filósofo consiste en desmontar los discursos para ver los juegos de poder y de saber a los que está sujeto.

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Per què filosofia? II


 

Tras el enorme éxito de asistencia en la presentación en Valencia, esperamos poder repetirlo el próximo 7 de febrero en Alicante.

Un libro que promete cuanto menos unas horas de amena lectura. Melancólicas, tal vez, para aquellos que nos hemos dedicado de alguna manera a este asunto de la filosofía.  Pero que alimentarán y reforzarán la simpatía de aquellos que ya la poseen previamente.

Milagros, no, de eso, no esperamos. Saulo continuará siendo Saulo, más cargado de razones.

Por qué Filosofía.

Este es un proyecto llevado a cabo por alrededor de ochenta autores: profesores, alumnos y profesionales de otros asuntos.  Todos ellos reunidos en torno a una cuestión pertinaz:  Por qué filosofía.  Una cuestión que – junto a su forma bastarda:  Para qué la filosofía– acompaña a esta disciplina a través de toda su historia desde su surgimiento en la antigua Grecia. Una cuestión que alguno resolvió en la admiración, otros en el aburrimiento, en la angustia… en la desesperación. Y que recientemente se nos presenta en su forma más mostrenca con la aparición de una discutida ley educativa que ha amenazado con relegarla del sistema educativo.

Algunos parece que no se resignan.

Por mi parte estoy deseando tenerlo entre manos. Si de algo estoy seguro es de que no será una lectura aburrida. Ya lo dijo alguien: Los filósofos dan mucha guerra.

Y, a pesar de todo, no nos vamos todavía. Nueva entrega.

la vida va espaciándose
otra vez bajo el cielo enrarecido
mientras que aceleramos.

Porque hay siempre algo más, algo espectral
como invisiblemente sustraído,
y sin embargo verdadero.

Gil de Biedma

 

Hay que despedir otro curso. Este comenzó como una gran incógnita: la reválida aparecía firme en el horizonte, pero ¿cómo sería? ¿temarios? ¿exámenes? Nada era seguro. En el mes de noviembre apareció el borrador donde se detallaban los contenidos de la reválida: tendríamos examen de Filosofía de primero, más las específicas y troncales de modalidad de segundo, Psicología e Historia de la Filosofía en nuestro departamento.  La noticia fue efímera; un par de semanas escasas después el plan era el contrario: se anulaba la reválida, tendríamos una prueba “idéntica” a la del año anterior, lo cual era metafísicamente imposible, pues la materias que se cursaban no eran las mismas, sin embargo sí se mantenía la tendencia inaugurada por el funesto Wert: empujar la materia de filosofía hacia la  marginalidad… Por fin en enero -¡ya casi en febrero!- supimos a qué atenernos ¡cinco meses después de comenzar el curso!

Con estos antecedentes lo primero que hay que agradecer es la paciencia y las formas educadas mantenidas en todo momento por los alumnos, un auténtico oasis de sensatez frente al desbarajuste político-administrativo. Como ya había advertido años atrás, los alumnos representan el papel de los irreductibles galos de Asterix frente al Imperio Romano -sistema político-administrativo- Se dicen a sí mismos “Están locos estos romanos” y siguen a lo suyo: la vida concreta, real, la de cada uno… la que vivimos y nos vive, la que tenemos que cuidar, la que nos va a cada cual, la que nos jugamos cada mañana y en cada decisión. ¿Y de los romanos qué?, nada, “esos, esos romanos están locos”, quién sabe por dónde nos saldrán la próxima vez.

En las últimas semanas dicen que el viento empieza a ser favorable, y esos mismos romanos dicen ahora que la filosofía es muy importante, valiosa… y todos, sean del Imperio de Oriente o de Occidente, se deshacen en elogios y buenas intenciones. La filosofía volverá, dicen, a ser central en bachiller y en secundaria, pues, vienen a decir, que un mundo tecnológico sin base “humanística” sería como un gigantesco pollo descabezado. Uno, a pesar de nacer el primero de abril (Aprilscherz), se va convirtiendo en desconfiado pero se alegra y espera (las estrellas nos marcan) que esos vaticinios se cumplan a medio o corto plazo. De momento el próximo año ahondaremos en el bache.

Yo, ya mismo,  me voy a poner con Spinoza con la esperanza de hallar alguna defensa contra la insensatez que como polvo en suspensión constituye la basurilla ambiental que nos penetra.

En fin, que ha sido un buen curso. Como dice el poeta “a veces ola y otras veces silencio“.

Un saludo a la afición.

Falacias, humanidades y fuego amigo.

medieval

Una breve introducción.  Como regalo de Reyes ha aparecido un artículo titulado “Cómo no defender las humanidades“.  Lamenta el autor que entre los recientes defensores de las humanidades se incurra en flagrantes falacias,  lo cual es especialmente censurable pues proviene de personas de cuya formación deberíamos esperar el ejemplo de un razonamiento riguroso y preciso. El autor Jesús Zamora Bonilla, catedrático y decano de la Facultad de Filosofía ( UNED) pretende denunciar algunas de las falacias más notorias y recurrentes.

En una primera lectura el artículo me pareció tosco y lo achaqué a mala fe, creo que no juzgué correctamente,  supondré que el articulista ha razonado con el mejor propósito por el bien de las humanidades que dice defender.

He detectado cierto gusto del autor por el muñeco de paja. Me ha sorprendido, sin embargo, aquello que califica como falacias. Paso a comentarlas :

1ª Falacia. ” La formación humanística es un pilar de la democracia“.  Alega, el catedrático Zamora Bonilla para desvelar la falacia, que la mayoría de los filósofos no han visto en la democracia sino una “pésima idea”. Efectivamente la democracia ha tenido a lo largo de la historia de la filosofía tanto adversarios como defensores, pero me sorprende que al autor del artículo se le haya pasado por alto que las críticas razonadas, pensemos por ejemplo en el análisis que Platón y Aristóteles realizan sobre las distintas formas de gobierno, en tanto que revelan defectos, desviaciones, peligros,  son extremadamente útiles para mejorar y defender una sana democracia. Creo, parece que al contrario que el señor Bonilla, que ciudadanos educados en las humanidades, conocedores de las polémicas habidas en torno a las diversas formas de gobierno, de sus virtudes y sus defectos, conocedores también de la historia concreta  que abunda en ejemplos, algunos muy recientes, de cómo sistemas de gobierno aparentemente democráticos pueden pervertirse para dar lugar a las peores tiranías, y  aunque no compartamos a pie juntillas el intelectualismo ético que asimila conocimiento y bondad, creo que podemos conceder que estos ciudadanos formados en el conocimiento de las  humanidades no son desdeñables en una democracia. Tampoco escapa al autor del artículo que la “educación” humanística ha estado en manos de élites que a través de ella han mantenido y justificado sus privilegios…   parece que estamos aquí ante un entimema, del tipo en el que lo suprimido no es una premisa sino la conclusión, más no me atrevo a sacar yo la conclusión sin permiso de su autor.

2ª Falacia. “El conocimiento de las humanidades contribuye a nuestra realización como persona”. Para denunciar el carácter falaz de esta afirmación recurre el decano al contraejemplo, y  no duda en servirse entre otros de su propia persona -actitud que le honra- para mostrar como el conocimiento de las humanidades no redunda en una mayor felicidad ni de uno mismo ni de aquellos otros que nos son más o menos cercanos, ni tampoco nos vacuna contra la idiotez. Efectivamente la cuestión de la felicidad, de la vida buena, de la realización personal, no es un asunto fácil, ni tan al alcance de la mano, como proclaman muchos de esos gurús y libros de autoayuda que proliferan en esta “sociedad del bienestar” que, sin embargo tan falta y necesitada parece estar de él. Los grandes filósofos, también literatos y artistas, han reflexionado todos ellos sobre la existencia humana lejos de la superficialidad y de la trivialidad, muchas veces con desesperación y hasta con crueldad, creo que vale la pena acompañarlos en ese ejercicio de descubrimiento de uno mismo, no nos asegurará la felicidad, ni nos curará la estupidez, como dice Deleuze en su conocido texto, quizá tan solo le impida llegar tan lejos como quisiera, esto ya sería un beneficio. En cualquier caso no creo que contribuya a una mayor alienación que la de quien vive al margen de todos estos pensamientos.

3ª Falacia “La enseñanza de las humanidades hace que tengamos una ciudadanía más crítica, y por eso la quieren eliminar, sustituyéndola por saberes economicistas”. De nuevo recurre Bonilla al contraejemplo, en este caso es España enterita el ejemplo que pincha la burbuja falaz; dada la cantidad de titulados en filosofía, “que cree recordar”, que hay en España y por la cantidad de horas que de estas materias se imparten en España este debería ser el país más crítico y democrático del planeta, razona el catedrático. No se anda con chiquitas el catedrático Zamora Bonilla, en pocas palabras -no sé si atreverme con el dichoso entimema esta vez- viene a decirnos que los titulados españoles no pasan de ser, en su inmensa mayoría, unos zoquetes y sus clases, pues… una mierda, no lo dice por afán de molestar sino en vista de los resultados claro está,  para que vamos a andarnos con eufemismos, “por sus obras los conoceréis”.   Me maravilla, sin embargo, que no mencione el catedrático la singular historia española, distinguida durante siglos por la persecución del librepensamiento y la ilustración en cualquiera de su formas, algo, pienso yo, tendrá que ver esta actitud de siglos con la pobre situación actual, el poco valor concedido a la cultura, los pobres resultados académicos, la corrupción y esas cosas…  difícil tarea la de esos titulados el revertir actitudes de siglos, pero no creo que ellos hayan empeorado la situación, incluso creo que muchos de ellos han ayudado a ponerle algún freno, insuficiente, sin duda.

4ª Falacia La educación no debe tener como objetivo la empleabilidad, y por eso el Estado debe crear muchísimos más empleos para los titulados en humanidades. En fin, pienso que esta falacia se comenta ella sola.” No, no hace falta que nos la comente, señor decano, el muñeco de paja le ha quedado muy mono, le podríamos ajustar un mecanismo sonoro, darle cuerda y que repitiese machaconamente la cita de Aristóteles con las que comenzó su artículo.

Por mi parte, estoy agradecido a todos aquellos que han levantado la voz, con mayor o menor acierto en sus argumentos, para defender las humanidades ante este último ataque iniciado por el señor Wert. Es cierto que eché en falta algunas voces que por aquello de salir en la foto no se movieron en su momento, otros en cambio, incluso del propio partido del gobierno, se atrevieron a defender en público -y en diario de gran tirada- sus convicciones. No voy a dar nombres pues han sido muchos quienes en estos años se han manifestado en defensa de las humanidades y de la filosofía en particular, que ha sido la gran damnificada; unos desde las tribunas de los grandes diarios, otros en humildes blogs y redes sociales, campañas de recogida de firmas, videos y entrevistas en youtube… la ley Wert ha perdido y es ya cadáver, el daño a la filosofía, sin embargo permanece, en algunas comunidades se ha conseguido atenuar el daño, en otras no, al  menos de momento. Es de esperar que ahora que se puede alzar la voz sin caer en el ostracismo, se sumen nuevas voces… serán bienvenidas, porque son necesarias.

El propio Jesús Zamora Bonilla promete una segunda parte, la parte positiva en la que dará a conocer las verdaderas razones que se pueden aducir en defensa de las humanidades. Yo  estoy convencido de que razones no han de faltar, y a Jesús le deseo, sinceramente y en mi propio provecho,  que esa vez esté más afortunado.

 

Acerca de una lectura posible. Ser y tiempo de Martin Heidegger.

Por lo cual incluso el amante  del mito es en un sentido filósofo; porque el mito se compone de cosas extrañas.

Aristóteles.

El curso ha comenzado y  tampoco este verano he leído Ulysses de James Joyce.  Pero no por ello he pasado los calores zanganeando en la rutina. No, nada de eso; entre cañitas y altramuces he dado cuenta de todo un clásico del siglo XX: Ser y tiempo de Martin Heidegger.  Esta hazaña -pues lo es, créanme- no la he realizado a solas, no podría haberlo hecho, hubiese sido de todas, todas,  incapaz, no creo que hubiese llegado a leer más de 50 páginas.  Para llevar a cabo esta lectura he contado con la ayuda de Jesús Adrián Escudero, quien, cada vez que yo flaqueaba me ha ido empujando hacia adelante, poniendo orden y sentido .  Ser y Tiempo se ha convertido, gracias a  la Guía de lectura de Ser y Tiempo  J. Adrián Escudero , en una obra asequible a los lectores de lengua española – lo que es merecedor de agradecimientos.  Ser y tiempo está dividido en 83 parágrafos, relativamente cortos , aunque como dice Deaño que dice Kafkaese lapso, corto quizá si se le mide por el calendario, es interminablemente largo cuando, como yo, se ha galopado a través de él ” Así la lectura efectiva de muchos parágrafos de poco más de tres o cuatro páginas equivalía a cruzar un desierto, alguno puro fuego (o humo) inhabitable. En la lectura he seguido el siguiente procedimiento:  primero he leído cada párrafo en el texto de Heidegger y  después leía el parágrafo correspondiente en el texto de Adrián Escudero  comparando, revisando,  mi propia interpretación. Sólo en contadas ocasiones he vuelto otra vez sobre el texto comentado o sobre el mismo comentario.  Creo que en total han sido más de mil páginas de “heideggerianismos” , que no está nada mal para ese verano de vacaciones que la administración “procustianamente” nos va reduciendo…

No voy a decir que he desentrañado los secretos de Ser y tiempo, una obra como esta necesita más de una lectura y ni siquiera así quedaría  totalmente desvelada, pero sí puedo decir que en lo esencial esta lectura permite orientarse con criterio en la multiplicidad de interpretaciones que esta obra ha tenido desde su aparición en 1927. El Heidegger posterior, el del giro o la famosa Kehre,  si acaso el próximo verano… quién sabe.  Confieso tener un sentimiento muy ambivalente hacia este autor, el personaje me resulta antipático, aunque en su filosofía percibo algunas ideas muy sugerentes, su estilo literario me resulta insufrible, no tanto por la terminología, sino por la exposición y la argumentación misma… a veces, sin embargo entre farragosas páginas y auténticos galimatías aparecen diminutas joyas de extraña belleza:

La conciencia sólo llama callando, es decir, la llamada viene de la silenciosidad de la desazón, y llama al Dasein a retornar, también callando, al silencio de su ser  (…) El silencio hace callar la habladuría del uno (…)

En esta tendencia a abrir que tiene la llamada hay un momento de choque, de repentina sacudida. Se llama desde la lejanía hacia la lejanía. La llamada alcanzará al que quiera ser traído de vuelta (…)

Ser y tiempo

atardecer

Me he permitido también algunas bromas en forma de imágenes, a veces fotografías propias, otras veces tomadas de internet, que me han valido el sobrenombre -que llevo con orgullo- de “el fotógrafo del ser“.  Quiero destacar una de ellas -tomada de internet, porque, a mi entender resume, gran parte de lo que yo he venido a comprender de esta obra señera del siglo XX.

  1. Dasein  irresoluto que en la impropiedad de la cotidianidad, perdido en el uno, huido de sí, absorto en lo que se dice, se piensa, se hace…  desorientado e irresoluto pierde su tiempo.

dasein-cotidiano

  2. Dasein  resuelto en la forma de la propiedad,  recuperado su sí mismo propio desde la anticipación de la muerte, la angustia y el reconocimiento de su ser-culpable…   en el instante de la resolución precursora .

dasein-cotidiano

Ahora  comienza el curso y nos llaman otros menesteres. Uno de ellos llamado Aristóteles.

 

Aprendiendo idiomas con Ortega. 1ª Lección. La correcta pronunciación.

Para aprender el inglés hay que comenzar por echar adelante la quijada, apretar, o poco menos, los dientes y casi inmovilizar los labios. De esta manera surge en los ingleses la serie de leves maullidos displicentes en que su lengua consiste. Para aprender el francés, opuestamente, hay que proyectar todo el cuerpo en dirección a los labios, adelantar éstos como para besar y hacerlos resbalar uno sobre otro, gesto que expresaría simbólicamente la satisfacción de sí propio que ha sabido sentir el hombre medio de Francia.

El hombre y la gente. José Ortega y Gasset.

Tanto trilingüismo, tanto trilingüismo…

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