Las sobras del puchero. 10 Haikus.

Procurando vencer la ociosidad de estas tardes de julio, entre el tedio y la siesta, he dado en remover los cimientos de este blog -blogarqueología, lo llaman- y he encontrado algunos comentarios antiguos de extraña (pero conocida) autoría en forma de haikus, que he decidido rescatar para esta entrada – a falta de novedades siempre es útil aquel viejo recurso de guardar las sobras del puchero para hacer croquetas, y el caldo para sopa.
1.
Dios se desnuda,
brilla el agua en su carne.
No tiene nombre.

Tamariz
diciembre 24, 2006

2.
No tiene nombre
el arquitecto del ser.
Es el Vacío

Kenzo Kaminishi
diciembre 24, 2006

3.
No soy Teseo
y en tus ojos acecha
el laberinto.

Takashi Aikawa
diciembre 27, 2006

4.
No es la angustia.
El laberinto busca
su minotauro.

Cantor
diciembre 28, 2006

5.
El geómetra
dibujará la orquídea
sin su tristeza

Mandelbrot
diciembre 28, 2006

6.
No se divierte
en la panza de Buda
la mariposa.

Mayumi Tanaka
enero 01, 2007

7.
En el museo
la corona del rey
no es ridícula.

Felipe
enero 26, 2007

8.
Sobre los hombros
la cabeza de un rey
está en peligro.

Robespierre
enero 26, 2007

9.
Melancólico
medita el monarca
en la nevada.

El Bufón de Federico V
enero 26, 2007

10.
Hilos de nubes
habitaron los versos
de José Hierro.

Rebecca Miroslaw.
febrero 02, 2007

Y el grillo que sonaba entre claridades marinas.

Esto, tan real y tan absurdo,
sucedió, pero sigue sucediendo.
Y no sé lo que significa.

José Hierro.

Amistad a lo largo.

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
Nosotros encendíamos las palabras,
palabras que luego abandonamos
para subir a más:
Empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora si: Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas_
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia:

Pero callad,
quiero deciros algo,
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque callado le doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno,

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Jaime Gil de Biedma. Las personas del verbo

Pan y Vino


Duerme el Titán en brazos de la tierra, plácidamente sueña
y hasta el celoso cancerbero toma bebida y se adormece.

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