La lógica y el demonio del fascismo

No deja de ser una buena noticia que el término ‘facha’ o ‘fascista’ se use como un recurrido insulto. Pero ese ‘facha’ no suele usarse más que como una palabra hiriente significando algo así como ‘hijoputa’. El verdadero fascismo es una actitud que se oculta en el fondo de nuestros corazones. Pocos se libran de dar cobijo en alguna ocasión a un demonio fascista. Para ilustrar lo que quiero decir déjenme que comparta con ustedes un cartelito que apareció en Leganés hace algunos meses:

Llama poderosamente la atención que se acuse al PP de fascista, entre otras cosas, por sostener que “el único valor que debe prevalecer sobre todos los demás (…) es el derecho a la propiedad y la libertad individual”. Suponiendo que el PP verdaderamente situara este valor sobre todos los demás, podría ser acusado de liberalismo clásico, pero no de fascismo. Lo que esto significa es que el autor del cartel ignora qué sea el fascismo, pues ya me dirán ustedes cómo se puede acusar de fascista a alguien por defender la libertad individual (¿se imaginan a Hitler defendiendo la libertad individual?). Pero lo que tiene delito es que, en este caso, quien acusa de fascista sin saber de qué habla es, él mismo, un fascista. Vean ustedes lo que se afirma en el segundo párrafo:

[…] tenemos la firme determinación de construir una sociedad sin clases explotadas, donde los medios de producción sean del pueblo y el estado planifique la economía en orden a satisfacer las necesidades de todas las personas, aunque esto moleste a banqueros, monarcas, fascistas, empresarios y socialdemócratas

Como dijo aquél, quiera la Virgen que no tengan poder. Si algo define al fascismo es, precisamente, la “firme determinación” de construir una sociedad perfecta y pura. La pureza de esa sociedad puede ser racial (racismo), nacional (nacionalismo), de clase (comunismo), etc. La construcción de esa sociedad perfecta debe combatir y eliminar el origen de toda impureza: elementos genéticos espúreos (judíos, negros, etc), lenguas extranjeras, o “banqueros, monarcas, fascistas, empresarios y socialdemócratas”. Mantener la pureza de la sociedad exige una vigilancia constante y que el estado lleve a cabo una planificación total, que será totalitaria, a fin de que no se cuele por ninguna rendijilla el germen de la impureza (un capitalista, un judío, un extranjero…). Así pues, si atendemos al verdadero significado del fascismo, quien verdaderamente es fascista aquí es el autor del cartel. Pero las cosas son algo más complejas…

Quizá la esencia del fascismo podría reducirse al triunfo de la voluntad sobre la razón. Toda actitud fascista parte de la aceptación de la siguiente inferencia:

Si x es deseable, entonces x debe ser obligatorio.

Hacer de lo deseable algo obligatorio, ahí tenemos la naturaleza íntima del fascismo: pasar del ‘yo quiero’ al ‘tú debes’ sin despeinarse. Esta es la razón por la que el fascismo triunfa, cuando triunfa, que en su origen no hay sino buena voluntad: un estado mejor, sin corrupción, un gobierno fuerte y justo, una sociedad sin pobreza ni injusticia, etc.

Lo que más sorprendió a la filósofa Hannah Arendt del nazi Adolf Eichmann es que, a pesar de los crímenes de los que era responsable, parecía una persona completamente normal, incluso buena gente. En efecto, la actitud fascista no surge en monstruos bíblicos, sino en gente normal que quiere lo mejor para los suyos. De hecho, esa actitud fascista se manifiesta la mayoría de las veces en cosas completamente banales y casi siempre muy aceptables por todos (toros, tabaco, etc)

Leyendo el último de Mendoza (Riña de gatos), tuve ocasión para reflexionar sobre nuestra situación política actual comparada con la que se vivía en España meses antes del estallido de la guerra. Lo que creo que tenemos en común es una profunda desconfianza hacia los poderes ‘políticos’, a los que se percibe como origen de nuestros problemas. Esa desconfianza, a mi juicio, es síntoma de buena salud. El problema es si la desconfianza se transforma en un irrealizable deseo de pureza. Pretender, en serio, unos gobernantes puros, virtuosos, justos, sabios y buenos es pretender un imposible metafísico que está a un paso del fascismo. Como defiende Gustavo Bueno en El Fundamentalismo Democrático, los regímenes políticos pertenecen al género de las cosas ‘corruptibles’ en el sentido en el que es corruptible una manzana. Tiene tanto sentido exigir a los políticos ‘pureza’ moral como exigirle a una manzana que no caduque. Por eso es necesario estar atento en un doble sentido: en primer lugar, la inevitabilidad de la corrupción no implica su justificación; debe ser denunciada. Pero en segundo lugar, tenemos que estar atentos a lo que ocurre en nuestro interior, puede que, sin darnos cuenta, estemos desatando a un demonio, el del fascismo. Y si el fascismo es el triunfo de la voluntad, debemos combatirlo con nuestra arma más poderosa: la lógica.

Los avatares y el liberalismo


Ya no son horas de hacer una reseña de las ponencias que, a cargo de Enrique Ujaldón y Rafael Herrera, y bajo los auspicios de la SFPA, pudimos disfrutar en Elche el pasado martes. Para los interesados en conocer las tesis principales defendidas por Ujaldón les remito a esta página y a esta. Aquí me ocuparé de cuestiones más o menos secundarias que por algún motivo me llamaron la atención.

Ujaldón comenzó su ponencia matando al padre (Adam Smith) , como debe ser. Mostró el ponente la voluntad de superar a los clásicos del liberalismo del mismo modo que Einstein ha superado a Galileo. No se trata de argumentar si ser liberal o no, debate que a Ujaldón le pareció soslayable, sino qué tipo de liberalismo hay que defender.

Me gustó que Ujaldón se afanara en diferenciar el liberalismo del conservadurismo. Ambas posiciones se encuentran en ocasiones unidas -digamos- estratégicamente, pero ya está. El conservador desconfía del Estado como reformador social, pues supone que la sociedad tiene su propia dinámica y que está bien. El liberal desconfía también del Estado, pero no como reformador social, sino como inspector social, por decirlo de alguna manera. El liberal no teme las reformas, lo que teme es la esclavitud. El conservador no teme la esclavitud (aunque no necesariamente la desea), lo que teme son las reformas. Estas disquisiciones teóricas son importantes porque la deriva de la historia a veces nos hace comulgar con ruedas de molino y tenemos que ver cómo en el espacio político se confunde todo. De hecho yo diría que a veces incluso el conservadurismo más adánico tiene la jeta de presentarse como lo más progre de lo progre. Y para muestra, un botón: los ‘avatares esos’, que trajo a colación el mismo Ujaldón, que por algún motivo acababa de ver la película y parecía encontrarse traumatizado por ella.

Yo también vi la película, y además en 3D, pero he tenido que tirar de wikipedia para recordar que los ‘avatares esos’ son en realidad los na’vi, una raza humanoide, azul y brutal. Lo interesante de la película es Pandora, el planeta que habitan los na’vi. Parece que todos los seres vivos de Pandora pueden conectarse utilizando una especie de cableado nervioso que tienen en las colas, formando una especie de ‘red neural’. El conocimiento de cada uno de los individuos se almacena en la red, cuyo centro neurálgico, el árbol de las almas, es tomado por los na’vi por una especie de Dios. En cuanto un na’vi conecta el rabo al árbol, su estado de conciencia cambia, se quita el velo de Maya, y su existencia individual se revela pura apariencia; por unos instantes su percepción es la percepción de la Red, alcanzando una sabiduría holística. Por supuesto el árbol de las almas está amenazado por una gran empresa que pretende hacerse con cierto mineral que podría resolver definitivamente las necesidades energéticas de la tierra (ahí es nada). La malvada y cruel empresa, movida por el interés individualista que ha acabado con la tierra, contra la bondadosa, ‘natural’, raza de los na’vi, partícipes de una sabiduría superior, pero armados con lanzas y flechas. No hay que ser un gran exégeta para ver por dónde andan los tiros. Sin ir más lejos, los Comunistas de San Petersburgo han acusado a James Cameron de “apropiación de la propiedad intelectual socialista” (sic) y piden una orden de captura internacional contra el director. Añaden a sus acusaciones que “los adolescentes se asustan al ver esas caras azules, fruto de la imaginación enfermiza de Cameron, no pueden dormir por las noches, no descansan y en consecuencia ponen nerviosos a sus padres”. En todo caso, como señaló Ujaldón, es curioso que una película tan furibundamente contraria a la tecnología haga un uso tan exhaustivo de la misma.

La cuestión es que hay muchas Pandoras por ahí esperando que conectemos nuestros rabos neurales y perdamos nuestra conciencia individual, tan molesta, malvada y mezquina. Quizá una de esas Pandoras que se nos echan encima es el nuevo uso del concepto de ‘pacto’. Ujaldón trató también este tema en referencia al liberalismo. A diferencia de otras teorías políticas, el liberalismo, al menos el defendido por Ujaldón, no pretende terminar con la política, sino hacerla. Es un viejo sueño totalitario acabar con la política, alcanzar una sociedad sin clases, sin conflicto, sin motivos, al fin, para seguir haciendo política. Los pactos, que duda cabe, son herramientas políticas. Pero últimamente el concepto de ‘pacto’ parece utilizarse más como un fin que como un medio, y no sólo en el ámbito económico, sino también en el educativo (que me parece más peligroso). Parece ahora que todos tenemos que enchufarnos al pacto, que en el pacto, superando nuestra individualidad, alcanzaremos un estado de conciencia superior, una visión holística que resolverá todos los conflictos. Y opóngase usted a pacto, le tacharán de reaccionario, de no querer resolver los problemas, de individualista (toma), y Dios sabe de qué más.

Contra este instinto individuo-fagocitador de Pandora nos previno, tras la ponencia de Ujaldón, Rafael Herrera, en cuya conferencia defendió un modelo de individuo que no teme abstenerse de enchufarse a Pandora y que se construye frente a ella. Tal vez este individuo es tan utópico como la propia Pandora, pero es más sano.

II Olimpiada filosófica. De ovejas y Leviatanes.

El pasado sábado se celebró en Elche la segunda Olimpiada filosófica, organizada por la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante. De momento se ha hecho eco del asunto el diario información, pero seguro que en breve habrá alguna referencia más en la prensa. Sin duda el éxito de este tipo de actividades demuestra que la filosofía goza de buena salud en nuestros tiempos. Comparto completamente la valoración que del acto hace la SFPA y a ella me remito. Quisiera, sin embargo, comentar el acontecimiento a modo de espectador.

Sorprende, en primer lugar, la calidad de los participantes, sobre todo porque uno conoce de primera mano el sistema educativo que han sufrido; supongo que la inteligencia es tan difícil de extinguir como la estupidez. Es significativo también el hecho de que todos los concursantes compartían ciertas tesis de fondo. Como es sabido, el tema de este año era si debemos obedecer leyes injustas y, si no interpreté mal las distintas exposiciones, creo que podemos establecer los siguientes puntos de acuerdo entre ellas:
1) Todos los concursantes tendían, de un modo u otro, a vincular la justicia o injusticia de las leyes al régimen político en el que han sido aprobadas. Para expresarlo de una forma simple: en democracia las leyes son justas, y en el resto de regímenes no lo son.
2) Además de la justicia, también la obligatoriedad de la ley va ligada al régimen político. Dicho de otra manera, en democracia hay que obedecer y en los demás sistemas no necesariamente.
Por supuesto ninguno de los concursantes mantenía estas dos tesis en toda su pureza. Éstas más bien son una abstracción mía que, sin embargo, creo que recoge bastante bien el ‘espíritu’ de las diversas exposiciones. Según este ‘espíritu’ que creí percibir, la cosa quedaría como sigue: en democracia las leyes son justas y deben ser sistemáticamente obedecidas; mientras que el resto de regímenes son injustos y deben ser sistemáticamente combatidos. Sin duda la LOGSE ha cumplido su misión y eso que estos chavales, por edad, se han librado de la educación para la ciudadanía. Fue el catedrático de Filosofía del Derecho Manuel Atienza quien, con mucha suavidad, ‘regañó’ a los participantes acusándolos de ser ‘demasiado obedientes’. Por supuesto a los alumnos todavía les queda un largo camino por recorrer y tiempo tendrán para librarse de ciertos lastres. La cuestión es que ese concepto ambiguo, confuso y mítico de democracia como quintaesencia a priori de la justicia y fundamento definitivo de la obligación desprende un tufillo ante al cual es imposible no aflojarse la corbata. Y lo peor es la facilidad con la que se esgrime, la habilidad con la que nos lo cuelan y la rabia contenida con la que a veces nos lo tiran a la cara.
En manos de estos jóvenes pensadores está aprender a trasquilar ovejas, a ver si resulta que alguna oculta un Leviatán.
P.D.
No puedo dejar de agradecer a los 40 participantes de la Olimpiada su esfuerzo y su honestidad intelectual, gracias a los cuales todos pudimos disfrutar de una estimulante velada filosófica. Espero que su ejemplo cunda y que el año que viene se animen muchos más a participar. Quisiera por fin, a nivel personal, agradecer su participación a las alumnas del I.E.S. La Foia de Ibi Sandra Reche y Sara Yousfi -esta última galardonada con el tercer premio- por sus trabajos y el esfuerzo con el que se han ocupado de un tema tan difícil como el planteado.

Zygmunt Bauman: libertad, tontería y customización

Como todos los jóvenes -decía Gil de Biedma en aquél sabio poema– yo vine a llevarme la vida por delante y en aquellas embestidas quinceañeras, hasta flirteé con el punk. La cosa iba de agujerearse partes del cuerpo, fumar en clase de gimnasia, escuchar cintas pirata de La Polla Records y vestirse como un muerto viviente. Eran maneras de afirmar la propia libertad para que quedara claro que uno se revolvía contra toda imposición. Pero al final- como también dice el poeta- la verdad desagradable asoma y resultó que todo aquello eran tonterías. Lo que pasaba, y sigue pasando, lo explica muy bien Zygmunt Bauman en su libro Modernidad Líquida, pero antes de pasar a mayores quisiera ilustrar la idea con este video de Aerolíneas Federales y que conste que lo traigo a colación con incómoda melancolía:

El punk, cuando llegó a España ya era una caricatura de sí mismo. Como siempre, tarde y mal. Sospecho que en el fondo, la canción de Aerolíneas Federales ya es una parodia del propio movimiento punk. La cantante hace lo que quiere porque es una punk. Se afirma a sí misma, pero esa afirmación se reduce a desobedecer a su madre, engañar al profe, asustar a las viejas y pintarse de azul. ¿Cómo es posibe que la libertad, que sale en todos los libros de historia y que ha ocupado más de un telediario, acabe haciendo el ridículo de esa forma?

Como decía, el sociólogo Zygmunt Bauman nos da la clave para entender el problema mediante su concepto de ‘modernidad líquida’. Esto de la modernidad líquida tiene que ver con las relaciones entre lo público (léase el estado) y lo privado (el individuo). La época inmediatamente anterior a la que estamos viviendo sería la modernidad sólida. Esa solidez consistiría en la omnipresencia o al menos en la voluntad de omnipresencia de lo público. En efecto, el estado nación aparece con la vocación de organizar la vida de los individuos y esta vocación alcanza su mayor expresión en los movimientos totalitarios del siglo XX. Durante esta época el individuo ve amenazada su privacidad y se siente obligado a reivindicarla, a afirmarse como individuo frente a un poder que le niega. Es entonces cuando el ejercicio de la libertad es algo sublime, peligroso y muy serio. En la Unión Soviética o en la Alemania nazi no había punks.

A partir de ese momento, el estado, dice Zygmunt Bauman, comienza un proceso de retirada. Digamos que la reivindicación del ámbito privado por parte del individuo gana la batalla. Pero superada la fase de abuso de lo público sobre lo privado, comienza una fase inversa en la que es lo privado, el individuo, el que abusa de lo público. El individuo sigue luchando por su libertad, pero ya no tiene enemigo, de modo que tiene que conformarse con asustar a las viejas y hacerse punk. En la época de la modernidad sólida, el individuo afirmaba su identidad frente a un Estado que se la negaba. Pero ahora ya nadie nos aplasta ni nos niega y por lo tanto no tenemos nada frente a lo que afirmarnos. Al retirarse lo público, el individuo ya no tiene nada sólido con lo que identificarse, sólo una oferta más o menos limitada, de identidades pasajeras, vanas e intrascendentes. Bauman lo sintetiza diciendo que en la modernidad sólida el individuo era un ciudadano, sometido a lo público; pero en la modernidad líquida el individuo es un consumidor que exige un producto que colme sus necesidades de identidad. El individuo ya no es un súbdito que debe obediencia, sino un cliente que siempre tiene la razón y ay del político que no se la dé.

Lo de los punks era la reivindicación de una individualidad vacía. Es el lema de los libros de autoayuda barata (no sé si hay de otro tipo): sé tú mismo. Pero es que no hay un tú mismo. En esta búsqueda de una identidad propia los punks modificaban su peinado, su ropa, hacían una música completamente antiacadémica, en muchos casos ni siquiera se molestaban en aprender a tocar con tal de no someterse a nada. Ahora tenemos un anglicismo muy tonto para esto: customizar. Constantemente veo anuncios en la tele en los que se nos ofrece customizar el móvil con imágenes fondos, etc. Se customizan coches, ordenadores, ropa, y hasta viajes. El palabro viene del marketing y significa algo así como adecuar el producto a las necesidades (¿caprichos?) concretas del cliente. En el fondo la customización es algo meramente cosmético, es una cuestión estética. Un móvil customizado no ha sido adaptado desde el punto de vista funcional; hace lo mismo que los otros móviles, sólo que la carcasa es distinta y quizá tenga un politono más o menos original. La identidad que proporcionan los productos customizados es aparente, por eso no satisface nunca del todo y uno no puede parar de customizar.
Lo de la customización me temo que, si Bauman tiene razón, llega hasta ámbitos menos triviales que la telefonía móvil, como son, por ejemplo, la política o la educación.
Recientemente hemos visto cómo el sector privado -concretamente los bancos, los fabricantes de coches y alguno más- ha exigido al Estado que intervenga para enmendar sus errores. El liberal tiende a ver aquí una intromisión del Estado en el sector privado, pero según el enfoque de Bauman, el análisis liberal sería ingenuo. En realidad es el sector privado el que acude a lo público. El liberalismo defendía al individuo del Estado, pero ahora habría que defender al Estado del individuo. El contribuyente tiende a acudir al Estado en busca de soluciones a sus problemas personales, porque para eso paga. El estado tiene que buscarme casa y trabajo, tiene que concederme un crédito, o pagar la hipoteca que contraté y a la que ya no puedo hacer frente, etc. El Estado no es de derecho, es de bienestar. Ahora los políticos contratan asesores de imagen y contabilizan los votos como clientela a la que tienen que satisfacer. El estado no se impone al individuo, sino que se le vende con pedagogía, porque resulta que ahora los políticos tienen que hacer pedagogía. O sea, marketing. Se customizan los derechos. En educación, por ejemplo, ésto se llama atención a la diversidad. Los individuos exigen que su derecho a la educación se adapte a sus necesidades y a sus posibilidades, aunque ésto siempre se realiza de un modo aparente y por lo tanto siempre provisional.

De algún modo en la modernidad liquida, el individuo, liberado del Estado, se vuelve punk porque esa libertad no puede sino ejercerse de manera vaga, caprichosa e irracional.

Amos Oz y el conflicto palestino israelí. Entrevista.

Como se supondrá por el post anterior, ando leyendo un librito de artículos de Amos Oz titulado Contra el fanatismo. Amos Oz es un intelectual israelí con una visión muy sensata y realista sobre el conflicto con Palestina. 

El núcleo de su argumento es que la única solución posible ha de ser necesariamente dolorosa porque ambas partes tienen derecho a ocupar los territorios que ocupan. El único obstáculo es el fanatismo, presente en israelíes y palestinos. 
La posición de Amos Oz rechaza la maniquea y simplista toma de partido a favor del ‘bueno’ (sea éste quien sea). De hecho me temo que esas tomas de partido en su mayor parte son poses o meras consignas repetidas por simpatía. El conflicto entre Israel y Palestina es trágicamente complejo y no admite buenos ni malos, ni puede ser analizado desde pacifismos fantasiosos ni puede pensarse con las entrañas. Exige la serenidad intelectual de la que hace gala Amos Oz, por ejemplo, en la siguiente entrevista, en la que prácticamente trata todos los temas de Contra el fanatismo:

Y ahora en inglés.. really?

El intento de aniquilación del pensamiento filosófico en el bachillerato iniciado por el progresismo ilustrado alcanza su cenit con la ayuda popular –especialmente en su variedad valenciana, colorista y pertinaz. Los primeros iniciaron el proceso enmascarados bajo las buenas intenciones y sus Mundos de Yupi –antesala del desastre. Los segundos lo arrojan directamente al vertedero, eso sí, en contenedores –container– que se pretenden modernos y pragmáticos –modern and pragmatic
Pero quizá soy yo muy mal pensado y aquello que se pretende es un salto cualitativo ad infinitum. Y que nuestros alumnos de 2º de ESO comiencen, sin más moratorias, la lectura de An Enquiry Concerning the Principles of Morals by David Hume, Second Treatise of Governament by John Locke, On Liberty and Utilitarianism by John Stuart Mill, A Theory of Justice and The Law of Peoples by John Rawls.

Lo que les capacitará para que en el bachiller puedan lecturar: Don Quixote by Miguel de Cervantes Saavedra, Tragic Comedy of Calisto and Melibea by Fernando de Rojas, The Hive by Camilo José Cela The Grandfather by Benito Pérez Galdós. Gypsy Ballads’ by Federico García Lorca.

Francis, todo muy chic, osea nada que ver con el catalán, para nada, vamos.

En defensa de la filosofía

En la Comunidad de Madrid acaba de formarse una Plataforma en defensa de la filosofía y han realizado un manifiesto cuyos presupuestos y objetivos creemos válidos para cualquiera de las autonomías españolas.

Por ello desde Antes de las cenizas suscribimos el Manifiesto con sus reivindicaciones a la vez que animamos a que iniciativas como ésta se realicen en el resto de comunidades autónomas.

Extracto del manifiesto:

La aplicación de la LOE va a afectar, en general, a la posibilidad de una enseñanza integral y de calidad al devaluarse los contenidos más teóricos de la educación, como son los científicos y los filosóficos. Esto es debido a una orientación hacia la proliferación nada armoniosa de asignaturas optativas en el currículo. Arrastrada por esta inercia, esta reforma afectará a las asignaturas propiamente Filosóficas, alterando tanto los contenidos como la asignación de horas para su desarrollo. Frente a las actuales 2 horas semanales de las que dispone la asignatura de Ética, su sustituta, la Educación Ético–Cívica, sólo dispondrá en la Comunidad de Madrid de 1 hora. A la Filosofía y Ciudadanía, que vendrá a reemplazar a la Filosofía de 1º de Bachillerato, sólo le corresponden (a falta de la publicación del Decreto autonómico que establezca el currículo de Bachillerato en la Comunidad de Madrid) 2 horas semanales. Y la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato se encuentra en la misma situación. Quizás ésta es la razón por la que la Comunidad de Madrid ha comunicado a los sindicatos que este año no prevé ofertar ninguna plaza para la especialidad de Filosofía.

Esto significa que las asignaturas obligatorias vinculadas a la Filosofía podrían ver reducida su carga horaria en una proporción importante, además de ver recortado su contenido más propiamente filosófico. No obstante, a la espera de que la Comunidad de Madrid cumpla con su compromiso educativo, en el momento de la determinación del 35 % del currículo que le compete, requerimos que apueste por una enseñanza de calidad, de manera tal que mantenga las horas necesarias para el desarrollo de los contenidos específicamente filosóficos.

Expuesto lo anterior, solicitamos de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid (a la que corresponde el establecimiento definitivo del currículo del Bachillerato en esta comunidad autónoma) lo siguiente:

a) Que la asignatura de Ética de 4º E.S.O. vuelva a contar con sus dos horas semanales de clase. La situación de la Educación Ético–Cívica, con sólo una hora semanal de clase, hará casi imposible un tratamiento de los problemas que no consista en un adoctrinamiento ideológico. Esto, con independencia de cualquier posible característica interna de la asignatura, se debe sencillamente al poco tiempo del que dispondrá: con una hora a la semana será materialmente imposible intentar articular reflexivamente en clase las distintas Teorías Éticas y su fundamentación filosófica.

b) Que la asignatura de Filosofía y Ciudadanía conserve las tres horas semanales de que dispone la Filosofía actual: Los contenidos mínimos establecidos en el currículo de Bachillerato requieren un tiempo suficiente para dotar a los alumnos de las herramientas conceptuales mínimas para articular la reflexión teórica exigida. La permanencia en el currículo de un bloque destinado a la introducción general a la filosofía, junto a los bloques específicos de filosofía política, hace que sea indispensable contar con esta tercera hora en 1º de Bachillerato.

c) Que la asignatura de Historia de la Filosofía cuente con cuatro horas semanales de clase: De entre todas las asignaturas de las que los alumnos tienen que examinarse en la P.A.U., Historia de la Filosofía se encuentra en una situación desfavorable, pues dispone únicamente de 3 horas semanales para su desarrollo frente a las 4 horas de las que dispone el resto. Frente a este clamoroso agravio comparativo se hace necesario disponer de 4 horas semanales para su desarrollo.

Solicitamos, en definitiva, el apoyo de todos: de los profesores, que saben de la importancia de un exigente nivel de contenidos, de alumnos, madres y padres, de las Administraciones Públicas y de todo ciudadano conocedor de los requerimientos de una cultura democrática. Pues no reclamamos sino los medios y la organización necesarios para la formación científica y teórica de los ciudadanos cultos que nuestra sociedad reclama.

Para firmar el manifiesto puedes enviar un correo indicando tu nombre, DNI y profesión a la dirección:

plataforma.filosofia@gmail.com


Leer Manifiesto completo y reivindicaciones.

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