Allí se habían agotado los porqués.
16 junio, 2025 3 comentarios
6.45 La visión del mundo sub specie aeterni es su contemplación como un todo –limitado-. Sentir el mundo como un todo limitado es lo místico.
6.52 Nosotros sentimos que incluso si todas las posibles cuestiones científicas pudieran responderse, el problema de nuestra vida no habría sido más penetrado. Desde luego que no queda ya ninguna pregunta, y precisamente ésta es la respuesta.
Ludwig Wittgenstein. Tractatus logico-philosophicus

Qué angustia mientras fantaseaba con el cosmos aristotélico!
Perfectamente ordenado. Las formas eternas; especies y géneros en su reproducción permanente e invariable.
Las esferas girando inalterables desde la eternidad y para toda la eternidad. Y el Motor Inmóvil, amado universal perfectamente ensimismado.
Fundamento indiferente. Completo y por eso mismo arbitrario; abrumador y superfluo.
¡Cuánto más amable, por humano, un universo cambiante, oscilando entre el cosmos y el caos, íntimamente imperfecto, siempre amenazado y amenazante!
Incompleto. Nos sugiere un quizás, un tal vez.
Me he repuesto -sin ansiolíticos. Menos mal que sólo soñaba.

De acuerdo, Ximo: totalidad limitada es el mundo eternamente determinado en su forma. Pero totalidad limitada es también el mundo eternamente indeterminado en su forma; esta su forma indefinida lo limita, lo define y lo contrapone al primero. Y de ninguno de tales mundos cabe preguntar de dónde viene, a dónde va o por qué existe; cuando se alcanza la eternidad, lo místico, sobran las preguntas. Sobra preguntarse incluso qué mundo es el más humano o el mejor, pues este preguntarse supone una conciencia eterna separable del mundo y capaz de elegirlo desde su separación de él.
Me limito a expresar la reacción de mi yo empírico ante el pensamiento de dos posibilidades, de las que no solo no puede hablarse, sino que tampoco pueden pensarse.
Mi yo empírico es muy atrevido!
El Arte manda, y es engaño a los sentidos. Por eso, la palabra siempre es ficción y todo se convierte en cuento, y nos encantan.
De las palabras concebidas desde la sensación de ausencia, surgen las de promesas de presencia, y luego, las de cómo llegar. Sin embargo, en el puente, suele aparecer un intermediario…
Nuestro cuerpo y mente es una unidad falible, que brinda la posibilidad de la gran aventura de la separación.
La muerte de un momento o historia de vida, es la manifestación de dos movimientos en uno, la fragmentación en el olvido, y al mismo tiempo, la multiplicación en el recuerdo de lo fundamental.
El futuro y pasado, se disuelven, y la apariencia devuelve el sitio a la verdad.
El auténtico mago o artista, aúna naturalmente, y sin pretenciones más que la de expresar un impulso creativo irrefrenable, dos modulaciones polarizadas, la Fe y la construcción cabalística.
Por eso brillan en el firmamento, en nuestra memoria, a través de muros invisibles de ley, saber y creencias, que intentan apropiarse de la verdad.
Existe un escenario, un teatro de realidad, y quienes escriben la ficción.
Pero una mirada, un beso o una sonrisa, son más que suficientes, reflejos de lo absoluto.