Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante. SFPA

La Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante (SFPA) ha estrenado recientemente nueva dirección virtual, acompañada de un nuevo formato mucho más vistoso y elegante. Y novedades muy interesantes entre las que destacamos el foro.

Esperemos que este nuevo espacio virtual sirva al auge de la reflexión y el debate filosófico no sólo en la provincia sino también en el conjunto de la Comunidad, necesitada de nuevos impulsos y dinamismo en estos “tiempos de penuria».

«… la palabra fluida [ …] nunca duerma
para permanecer despiertos mientras dura la noche

F. Hölderlin.

Educación para la ciudadanía. Opción B.

No son buenos tiempos para la educación. Los ataques proceden de todos lados, pero el último lo protagoniza el PP de la Comunidad valenciana y quienes lo van a sufrir con mayor virulencia seremos los que me temo somos los últimos monos en la educación española: los profesores y los alumnos. Me refiero al último borrador aparecido sobre la educación para la ciudadanía de 2º de ESO, en el que al margen de insistir en el capricho del inglés, aparecen otras novedades muy graves. Quisiera analizarlo a continuación.

1) Lo del inglés es una maldad de Camps. Es gracioso que pretenda que se estudie la Constitución española en inglés. En cualquier caso se trata de una gestión negligente, atropellada e ineficaz porque tal y como se ha diseñado resultará cara y además no hará que los chavales aprendan inglés.

2) A mi juicio el PP hacía muy bien en oponerse a la educación para la ciudadanía, también yo me opongo. La razón de esa oposición, que comparto con el PP, es que se trata de una asignatura ideológica, y no son los centros públicos de educación secundaria el lugar donde debería adoctrinarse políticamente a nadie (tampoco, por cierto, debería tener cabida la religión). Sin embargo, con el último borrador el PP valenciano ideologiza todavía más la asignatura. En efecto, en la llamada Opción B los padres podrán elegir no sólo el contenido sobre el que el alumno tendrá que realizar un trabajo, sino que además

la Conselleria competente en materia de educación garantizará que cada uno de los alumnos o alumnas que elijan esta opción disponga de un texto –elegido con el consentimiento de la familia o de quien ejerza la patria potestad o tutela del menor-, que permita acceder a cada uno de los contenidos de la materia”.

Es decir, que los padres eligen el contenido y los textos para elaborar el trabajo. Y lo harán según un criterio puramente ideológico y de hecho más ideológico que el de la opción A, en la que los contenidos y los textos serán escogidos por un profesional experto en la materia. Además eso de que la Conselleria garantizará que ese texto consentido por la familia esté disponible no deja de ser sospechoso. ¿Y si a la familia no le satisface ningún texto? ¿Lo escribirán ellos? ¿Y el profesor pinta algo? Sin duda nos encontramos ante un ataque directo a la autoridad y la profesionalidad de los docentes.

3) Pero no sólo se ataca a los profesores sino que además se está engañando a los padres. Según el borrador, la opción B “la cursará el alumnado que pudiera plantear objeción de conciencia a la materia Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”. Pero si la materia plantea objeción de conciencia a alguien, también la plantea la opción B. La razón es que los padres pueden elegir el contenido, pero no pueden inventarlo, sino que tienen que escogerlo del currículo oficial. Además como todavía -y ya veremos hasta cuándo- es el profesor el que evalúa al alumno, deberá hacerlo según los criterios de evaluación y los objetivos establecidos en este currículo oficial. De modo que hagan lo que hagan los padres de la opción B, sus hijos harán un trabajo sobre un contenido del currículo oficial y serán evaluados según los criterios de evaluación y los objetivos oficiales. Pero son precisamente estos contenidos, criterios de evaluación y objetivos lo que les parece objetable. En consecuencia todo lo objetable de la opción A está presente también en la opción B, con la desventaja de que en la opción B no hay un profesional de la educación al frente de la asignatura, sino un pintamonas.

4) A lo anterior se añade que esta Opción B mentirosa y devaluadora de la labor y los conocimientos del profesorado se podrá extender a otras asignaturas “similares” (¿también a religión?). De modo que lejos de extirpar lo ideológico de la educación y darle la calidad académica que debería tener, lo que se hace es, precisamente, facilitar la ideologización de la propia educación para la ciudadanía y de otras asignaturas. A los padres podría parecerles obscena la lectura de la Celestina, o exigir que se eliminen las referencias al holocausto en los libros de historia, o les podría resultar ofensiva la teoría de la evolución, blasfema la mitología griega, etc.

‘Educación para’ y ‘Ciencias para’

¿Por qué la educación tiene que ser ‘para la ciudadanía’ y no educación sin más? ¿Por qué las ciencias tienen que ser ‘para el mundo contemporáneo’ y no ciencias sin más? ¿Qué aporta ese ‘para’? ¿Por qué sólo está presente en estas dos asignaturas? Desde el principio ese ‘para’ me resultó sospechoso porque selecciona, limita y sobre todo, dirige y orienta la educación y la ciencia hacia -y desde- otra cosa que no es ni educación ni ciencia. ¿Y qué es? Es la ideología de un partido político que trascendiendo los mítines, pasa a formar parte del sistema educativo. He aquí las razones que me han llevado a esta conclusión.

1)Resulta que la educación es ‘para la ciudadanía’. Pero la ciudadanía no existe, sólo existen ciudadanos concretos y mortales. Y dado que los ciudadanos lo son por el mero hecho de haber nacido en un Estado, no es necesaria educación alguna para serlo. La ciudadanía es un concepto, no algo que uno se encuentra por la calle. Por lo tanto cuando hablamos de ciudadanía estamos utilizando un concepto de ciudadanía. Y no hay un único concepto de ciudadanía. ‘Ciudadanía’ se deriva de ‘ciudad’, en griego ‘polis’, por lo tanto la ciudadanía es un concepto político. Por ello el concepto de ciudadanía que manejemos depende de una teoría política concreta. Y de éstas hay muchas y todas, TODAS, en cuanto teorías, son legítimas. Si la asignatura fuera, por ejemplo, Filosofía política, se expondrían en clase todos estos conceptos de ciudadanía, cosa que sería muy útil y conveniente pare que los adolescentes se formaran ELLOS políticamente. Sin embargo la asignatura del PSOE educa para la ciudadanía, que es educar para el concepto de ciudadanía del PSOE, que será ahora quien forme políticamente a los adolescentes. De este modo, la educación se relativiza y manipula para que encaje en las coordenadas políticas del partido en el gobierno. Una vez que esta asignatura existe cualquier partido en el poder podrá utilizarla para educar en su concepto de ciudadanía. Sin embargo, si el curriculum de la asignatura se cumple a rajatabla y con éxito -cosa por otro lado dudosa- entonces será difícil que veamos otros partidos en el gobierno.

2)Las ciencias, por su parte, son ‘para el mundo contemporáneo’. A pesar de su nombre mentiroso, no es una asignatura de ciencias. La prueba más evidente es que los profesores -científicos- encargados de impartirla necesitarán de unos cursos de formación adicionales. Esos cursos no los necesitan para dar biología ni física, pero sí para dar esa asignatura. ¿Por qué? ¿Qué se introduce en esta asignatura que supera a la ciencia? Lo que se introduce es ‘el mundo contemporáneo’. Cuando salgo de mi casa veo el supermercado, subo al coche, voy a trabajar y me encuentro con gente, etc. Veo muchas cosas a lo largo del día, pero de momento el ‘mundo contemporáneo’ todavía no se me ha manifestado. Ese ‘mundo’ es otra construcción intelectual tan discutible y discutida como la de ciudadanía, y no menos sensible a las posiciones políticas de partida. Cuando hablamos de ‘mundo contemporáneo’ estamos haciendo referencia a algo muy complejo que incluye lo que el curriculum de la nueva asignatura llama ‘retos de la humanidad’ (¡De la HUMANIDAD!), nuevas necesidades, contextos sociales, valores, etc. Pero ¿Es el mismo mundo contemporáneo el del Huntington del choque de civilizaciones y el del Zapatero de la Alianza de civilizaciones? ¿Viven en el mismo mundo contemporáneo un neocon estadounidense y un ecologista antoglobalización? ¿Entienden los dos lo mismo por mundo contemporáneo? ¿Para qué ‘mundo contemporáneo’ son esas ciencias? Evidentemente son para el mundo contemporáneo del partido socialista que, erigiéndose en intérprete privilegiado de las necesidades y problemas de la ‘humanidad’, pretende transmitirlas a los jóvenes. Si la asignatura fuera Física o Biología, el profesor se limitaría a enseñar las leyes de la naturaleza desde una lógica estrictamente científica. Esto sería muy útil para que los alumnos tuvieran una formación científica rigurosa que les permitiera interpretar A ELLOS las contribuciones de la ciencia al mundo contemporáneo. Sin embargo la nueva asignatura les priva de un conocimiento científico riguroso para darles hecha la tarea de averiguar en qué ‘mundo contemporáneo viven’ y cómo vivir en él (hay un apartado de la asignatura que trata de estilos de vida saludables, lo que merecería un post por sí mismo, si no un libro entero). Personalmente no soy favorable a la objeción, pero creo que los alumnos tienen tantas razones para objetar a la educación para la ciudadanía como para objetar a esta Ciencias para el mundo contemporáneo. No entendería que un objetor de la primera aceptara cursar la otra.

3)La Educación para la ciudadanía y las Ciencias para el mundo contemporáneo son las dos caras de una misma moneda. La educación, si es para la ciudadanía, se convierte en doctrina; y las ciencias, si son para el mundo contemporáneo, se convierten en pseudociencia.

4)Ambas asignaturas son una forma degenerada y dogmática de dos disciplinas filosóficas. La educación para la ciudadanía es la perversión partidista de la Filosofía política, y las ciencias para el mundo contemporáneo es la perversión partidista de algún tipo de híbrido entre la Filosofía de la ciencia y la Ética aplicada. Sin embargo en ambas asignaturas existe, al parecer, cierto interés en que no sean impartidas por filósofos, precisamente para garantizar su naturaleza ideológica. En el caso de las ciencias para el mundo contemporáneo los filósofos han sido excluidos ex lege para impartirla, a pesar de que ya venían impartiendo una asignatura gemela (Ciencia, técnica y sociedad) y a pesar de que el contenido de la asignatura es fundamental y prioritariamente filosófico, no científico (distinción ciencia y opinión, bioética, etc). En el caso de la educación para la ciudadanía, aunque podrán impartirla licenciados en Filosofía, se percibe ésto como algo transitorio, dado que los padres de la criatura (como el ínclito Peces-Barba) ya han manifestado la conveniencia de que fueran juristas quienes se hicieran cargo de la asignatura. La eliminación del carácter filosófico de estas dos asignaturas tiene como efecto reducir la reflexión política al mero legalismo y la reflexión acerca de la ciencia a un triste cientificismo.

Parvulario perpetuo

«Si los profesores se saben hoy llamados a la destrucción -la suya y la de su mundo-, es porque no se engañan: ese pacto de sentido, susceptible de generar creencia, es imposible. Ya sean docentes universitarios, ya parte de ese funcionariado del infierno que es hoy el de quien oficia en las enseñanzas primaria y secundaria, idéntica es su experiencia: el mundo se ha trocado en una inmensa guardería, en la cual nadie espera de nadie transmisión de saberes; todo lo más, doctrinas a la medida de la mente párvula de la cual se ha decidido no salir nunca. Y esa infinita y gazmoña guardería se traga glotonamente dos siglos de prolija planificación de la instrucción pública. Para hacer de ella calderilla cantarina: educación de Estado: parvulario perpetuo. Es la majestuosa venganza de los necios, el desquite de los resentidos: contra magisterio, pedagogía. Apología del in-fans: el que no habla, ni hablará nunca, porque de que no lo haga se ocupan puntillosamente las leyes.
El sueldo -tan humillantemente escaso- del profesor paga hoy tan sólo la perpetuación de ritos. Pero el lugar sagrado del saber, en el cual esos ritos midieron sus armas salvíficas, ya no existe. Son ruinas sólo de un templo que fue, sillar a sillar, borrado en los cuatro últimos decenios. Toda veneración por el saber es hoy anacronismo.»

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