Manifiesto de Maestros y Profesores

Advertíamos en el post de ayer contra los pactos cuando éstos se presentan como una especie de ‘solución final’. Hay razones para pensar que el pacto que se cierne sobre la educación en España va a ser de los malos, cuya única virtud será apuntalar un sistema que ya no se sostiene. Vistas las propuestas del gobierno, no parece que se vayan a tener en cuenta las reivindicaciones que desde los profesionales de la docencia se vienen haciendo desde que se aprobó la LOGSE (e incluso desde antes, cuando era ‘experimental’). Esto es lo que ha motivado que un grupo de profesionales de la docencia decidan ponerse manos a la obra y hacerse oír con este MANIFIESTO DE MAESTROS Y PROFESORES. Me adhiero al manifiesto y les invito a ustedes a hacerlo también. Sin más comentarios, reproduzco el manifiesto, que también es accesible desde los siguientes links (También se ha creado un grupo en Facebook):

MANIFIESTO DE MAESTROS Y PROFESORES:
POR UN SISTEMA EDUCATIVO LIBRE, EFICAZ E INDEPENDIENTE

Cuando la soledad de un amplio colectivo de ciudadanos y la falta de representación política de sus argumentos impelen al desencanto y a la irritación, pero también a la sagacidad, es un deber inexcusable de la sociedad civil tomar la iniciativa y exigir que se tengan en cuenta sus reivindicaciones.

Sostenemos como incontrovertibles las siguientes evidencias: que el de los docentes es uno de los colectivos profesionales de España más desguarnecido, más irrepresentado, más desengañado, más enfadado y, en última instancia, más capacitado para denunciar el cúmulo de atropellos que se han ido cometiendo desde hace más de veinte años; que las diversas reformas educativas han fracasado estrepitosamente en todos sus planteamientos y han condenado a generaciones de estudiantes españoles a ser de las peor preparadas de la Unión Europea; que las circunstancias económicas de nuestro país obligan a dar, cuanto antes, un giro radical en las políticas educativas que han venido proponiendo hasta ahora los partidos políticos con representación parlamentaria, ya que, de no ser así, ninguna reforma logrará el objetivo -suponemos que sincero- de sacar a España de la grave crisis en la que se halla inmersa.

Por ello, y ante el anuncio de las negociaciones que el Ministerio de Educación está llevando a cabo con diferentes grupos políticos y con los principales sindicatos de la enseñanza, los abajo firmantes (maestros de Primaria, profesores de Secundaria y Bachillerato, profesores de Formación Profesional, profesores de Universidad, padres, madres y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de exigir:

1.- Que el Pacto por la Educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza que están dando clase -y no sólo de quienes dicen ser sus representantes-, únicos expertos hasta el momento y principales conocedores de la realidad de las aulas españolas.

2.- Que el Pacto por la Educación se despoje de una vez por todas de la influencia de modas pedagógicas que no valoran el esfuerzo, la disciplina o la transmisión de conocimientos; limite las atribuciones de psicólogos y pedagogos, tanto en la administración como en los centros, a los fines estrictos de su adscripción, y se atenga exclusivamente a la realidad de unos estudiantes que necesitan con urgencia una formación en contenidos exigente para afrontar los retos del futuro.

3.- Que el Pacto por la Educación impida todo intento de manipulación ideológica de los planes de estudios, evite cualquier prejuicio partidista o electoralista, se atenga únicamente a los hechos, detecte los problemas más acuciantes y actúe en consecuencia, sin que se vea lastrado o condicionado por intereses espurios que nada tienen que ver con la enseñanza.

4.- Que el Pacto por la Educación no confunda, como se viene haciendo desde hace más de veinte años, la igualdad de oportunidades de una enseñanza obligatoria hasta los 16 años con la uniformidad de capacidades, y el derecho universal a una educación de calidad con la obligación de recibir unos mismos contenidos, exigencia que atenta contra los derechos individuales, niega que existan personas con distintas capacidades físicas e intelectuales o con perspectivas e intereses diversos, e impide que el Estado salvaguarde la legítima aspiración de los ciudadanos a promocionar socialmente.

5.- Que el Pacto por la Educación conciba una Enseñanza Infantil que no ignore que los niños de edades comprendidas entre los 0 y los 4 años han de pasar la mayor parte del tiempo con sus padres, aun cuando eso signifique que deban reconsiderarse las actuales normativas que rigen los permisos de maternidad y paternidad y los horarios laborales de los progenitores; que no eluda la responsabilidad de iniciar el aprendizaje de ciertas habilidades intelectuales cuando la capacidad o la inclinación de los alumnos así lo requieran; que no se entienda, en definitiva, como una etapa en la que sus profesionales han de quedar reducidos a ser simples nodrizas.

6.- Que el Pacto por la Educación considere la Enseñanza Primaria como el ciclo más importante en la formación del alumno, limite la promoción automática a los primeros años de la etapa, no desdeñe el rigor y la exigencia necesarios para afianzar tanto las habilidades primordiales en lectoescritura y cálculo matemático como los conocimientos básicos de otras disciplinas también esenciales, y no eluda la necesidad de plantear una Primaria hasta los 14 años. Pero que, sobre todo, haga de este periodo de aprendizaje el mejor momento para guiar al alumno en su futuro académico demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo, y detectando a tiempo y prestando una mayor atención a los problemas que puedan surgirle mediante una exigente labor de orientación -labor que sólo tiene sentido y es eficiente en esta etapa- que huya de la inútil burocracia actual y, principalmente, a través de programas de refuerzo dentro y fuera del aula.

7.- Que el Pacto por la Educación recapacite sobre la conveniencia de mantener, contra viento, marea y estadísticas adversas, la Enseñanza Secundaria, etapa que se ha revelado como uno de los mayores fracasos de las últimas reformas legales; que conciba, en su lugar, la creación de un Bachillerato de 4 años de duración que recupere el valor del mérito académico acabando con la promoción automática y restablezca la especificidad que le da sentido y que lo define como la etapa preparatoria para los estudios superiores; que se atreva a abordar definitivamente una reforma de la Formación Profesional que convierta esta etapa en el motor más importante para transformar el modelo productivo de nuestro país, y que evite que se la continúe considerando una simple alternativa para aquellos que no pueden acceder al Bachillerato, otorgándole, para ello, 4 años de duración tras la Primaria, dotándola de medios y dignificando sus objetivos mediante el mérito y la excelencia.

8.- Que el Pacto por la Educación no condene a los alumnos que fracasan a la precariedad laboral y que incluya con carácter de urgencia, para ello, un tercer itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años -de 2 años de duración- que armonice la presencia de las asignaturas instrumentales con una atención especial a materias exclusivamente prácticas, procurando así una cualificación profesional temprana y una salida laboral digna y suficiente como para no impedir la promoción social a la que todo ciudadano tiene derecho.

9.- Que el Pacto por la Educación plantee un sistema de conexión de los diferentes itinerarios salidos de la Enseñanza Primaria con racionalidad y sentido común, mediante cursos puente o exámenes de ingreso que huyan de la excesiva condescendencia que existe hoy día.

10.- Que el Pacto por la Educación evite la impostura de los actuales procedimientos de evaluación del sistema de enseñanza y plantee la urgente necesidad de unas reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa que hagan de los resultados el único y principal indicador fiable de la realidad de alumnado y profesorado.

11.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente modificando, para ello, la actual estructura de los centros de enseñanza, facilite su labor rebajando el número de alumnos por aula, restablezca su autoridad devolviendo al claustro de profesores las competencias disciplinarias y restituya su autonomía confiriéndole la competencia para elegir a los directores y otorgando a los diferentes departamentos didácticos la libertad real para elaborar los planes de estudios.

12.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente confiando a su único criterio las cuestiones derivadas de la enseñanza, despojándole de atribuciones ajenas a su cometido, acabando de una vez por todas con el absurdo sistema de promoción horizontal, incentivando su carrera mediante la búsqueda del estímulo académico y laboral, que, en todo caso, nada tiene que ver con los cursillos que actualmente organizan sindicatos y centros de profesores y recursos, dignificando el menoscabado Cuerpo de Catedráticos de Bachillerato y concibiendo un sistema de acceso a la función pública docente diferenciado para cada etapa educativa y basado exclusivamente en la excelencia.

13.- Que el Pacto por la Educación proponga por fin respuestas serias y contundentes a los graves problemas que sufre la Universidad española, que recorte el número de universidades a fin de evitar la actual infradotación y la mediocridad a las que están expuestas, que reconduzca la vigente política de títulos a patrones de sensatez científica y económica, que racionalice los planes de estudios, que modifique los actuales modelos de gestión administrativa y emprenda una desburocratización en masa, que solucione los antimeritocráticos estándares de selección y de evaluación del profesorado, que reconsidere y adapte a la realidad de nuestro país los dudosos procesos que se han seguido para adoptar los nuevos requisitos de Bolonia, y que potencie programas de investigación con dotación suficiente evitando por ley la influencia política que hoy día impide o pone en entredicho, no sólo la eficiencia y la utilidad de éstos, sino el libre debate de ideas y, sobre todo, el concurso de toda disidencia crítica.

Educar en bolas y prohibir el móvil

Husmeando por menéame encontré el otro día la noticia de un profesor del Reino Unido que para ‘ser guay’ tuvo la ocurrencia de quedarse medio en bolas delante de los alumnos. Los alumnos, por supuesto, lo celebran con regocijo, y alguno decidió inmortalizar la hazaña con su móvil. Y a partir de ahí, un par de clics y a Youtube. El profe ‘guay’ queda despedido. Mola. Pero vean, vean, el inefable vídeo:

Traigo este vídeo tan feo a colación de uno de uno de esos debates que con relativa frecuencia se da en los centros educativos. Se trata del cansino ‘móvil sí, móvil no’. De vez en cuando la cosa se sale de madre y alguien propone la ‘solución final‘: nada de móviles en el instituto, prohibida su entrada, y muerto el perro, se acabó la rabia. En este sentido el vídeo que propongo debería ser objeto de estudio y análisis obligatorio en todas las facultades de educación y, por supuesto, en el lamentable máster pedagógico de nueva factura.
En mi interpretación, el profesor que se queda en bolas para ser ‘guay’ es toda una metáfora del sistema educativo español. La incompetencia del profesor británico queda expuesta gracias a un vídeo realizado por uno de los alumnos. Sin duda la intención del alumno que lo graba no es que despidan al profesor, muy al contrario: puede que esté encantado con sus métodos. Sin embargo, de un modo involuntario, su vídeo se convierte en un testimonio de la negligencia del profesor y permite expulsarlo. ¿Qué pensarían ustedes si en vez de despedir al profesor se expulsara al alumno que grabó el vídeo? ¿Y si se propusiera prohibir la entrada de móviles en el centro alegando que incitan a los profesores a quedarse en bolas? En estos casos, aun aceptando que al alumno no debería haber grabado nada, pensaríamos que los responsables son cómplices de la ineptitud del profesor y que quieren ocultar la suya propia.
Pues eso es precisamente lo que ocurre en los centros españoles: los profesores y el sistema educativo en su conjunto estamos en bolas, y hay multitud de vídeos que lo demuestran. Sin embargo, en vez de hacer algo con el sistema, se carga contra los móviles y sus inconscientes usuarios, como si éstos fueran la causa última de todas las bellaquerías grabadas.
A título personal, jamás he tenido problema alguno derivado de un móvil en clase. A veces ha sonado alguno, el alumno se ha apurado un poco y lo ha apagado. Ya está. Lo mismo que cuando me suena a mí. Y si alguno se ha empeñado en hacer el tonto, pues un parte y a otra cosa, igual que cuando molestan con una pelota o un pito. Por eso me extraña que la mayoría vea en el móvil prácticamente la causa de todos los males. Creo que se trata de una especie de miopía contagiosa que no permite pasar del mensajero al mensaje.
Pero lo cierto es que todos esos vídeos que corren por ahí y que nos escandalizan sólo vienen a poner de manifiesto que estamos en bolas. Cargar contra tales vídeos sólo beneficia a aquéllos que tienen la responsabilidad de que permanezcamos así; y apunten lo alto que quieran. Gracias a todos esos vídeos sabemos:
1) Que los profesores estamos en bolas ante el alumnado.
Esto lo vemos en multitud de vídeos donde de un modo u otro, los alumnos insultan, vejan o maltratan a su profesor. El sistema educativo, para ser ‘guay’ nos ha privado de las herramientas para hacer valer nuestra autoridad como profesores. Esos vídeos son el testimonio de lo que tienen que soportar los profesores y a menudo con la seguridad de que no encontrarán apoyo ni en la administración ni en sus propios compañeros. Son esos vídeos la única prueba de que estamos en bolas. Si no existieran, los responsables dirían que todo funciona: miles de papeles lo prueban.
2) Que los alumnos están en bolas frente a otros alumnos
Hay otro ‘género’ en el que ciertos energúmenos se ceban con los más débiles. Los agresores negarían hasta la saciedad los hechos si no hubieran sido tan gilipollas de grabarlos. La misma administración lo negaría de faltar dicha evidencia, e incluso en algún caso, ha sido el centro el que negaba sistemáticamente los hechos. Para ser ‘guay’ el sistema ha inventado mediaciones, convivencias, educación en valores, prevención frente a sanción y buenrrollismo con el malo. Pero ahí está el vídeo escupiéndonos a la cara el resultado de toda esa morralla legislativa que configura nuestro sistema educativo.
3) Que estamos en bolas ante las nuevas tecnologías
Estoy convencido de que en muchas ocasiones la fobia a los móviles sólo tiene su origen en la incomprensión que determinados profesores tienen de las nuevas tecnologías. La administración se gasta la pasta con cosas espectaculares y ‘guays’ como pizarras digitales o portátiles a gogó. En los propios currículums siempre hay algún apartado sobre las TIC y no paran de ofrecerse cursos y cursos para profesores. Pero lo cierto es que en la mayoría de centros no hay equipos informáticos decentes ni siquiera para los profesores, que las aulas están diseñadas para impedir cualquier uso razonable de las nuevas tecnologías y que si uno quiere que algo funcione, tiene que usar su propio equipo, pues los del centro suelen estar obsoletos. Y todo lo que se dice en los currículums sobre TIC…. nada, los alumnos prácticamente no saben enviar un correo electrónico, no ven en el ordenador más que un medio para decir paridas en el tuenti y por supuesto cualquier noción sobre programación es autodidacta. Respecto a los cursos para profesores, tendrán suerte si se apuntan a uno en el que se aprenda algo más que a cortar y pegar. El caso es que tras toda la cháchara, nos ponen un móvil delante y nos quedamos en bolas sin saber qué hacer y en vez de ver una potente herramienta educativa, nos parece cosa de brujas, de manera que a la hoguera con él.
4) Que los alumnos acaban su educación en bolas
El sistema, para ser ‘guay’, ha ido eliminando, descafeinando, degenerando y ‘optativizando’ todas aquellas materias que durante siglos han educado a la humanidad tanto ética como estéticamente. Por otra parte, la exigencia y el esfuerzo, como no son ‘guays’, se sustituyen por tutorías, técnicas de estudio y qué malo este profe que sabrá mucho pero no sabe enseñar. Al final esos vídeos no son sino un producto en el que se expresa objetivamente el nivel ético y estético de nuestros alumnos, que acaban su educación y están en bolas porque no saben hacer la ‘o’ con un canuto.
A continuación les enlazo un documento que pretende ser una argumentación contra la prohibición total de los móviles que pongo a disposición de quien necesite usarla.
Lamento que el post me haya salido demasiado largo como para enviarlo por SMS.

Debate en torno a “No es verdad que no sea verdad”

La difusión del escrito de Ricardo Moreno, No es verdad que no sea verdad”, ha dado lugar a un buen número de artículos y comentarios que nos complace recoger aquí,por si algún lector distraído no conociese alguno de ellos y también para animar a otros al debate, ya sea en la forma de nuevos posts, o en comentarios a éstos.

Profesor en la secundaria. Discurso de Wakefield y Beatrice

Desde la caverna de Platón. Las imposturas del misionero 4. Los estafadores.

Angelus Novus. Ricardo Moreno. No es verdad que no es verdad.

Pseudópodo. Deconstruyendo “No es verdad”

Buscando. No es verdad que no es verdad.

Soplo de conocimiento. Pedagogía cartesiana.

Hipnopedia. DEUS EX MACHINA.

Boulé. Las dos españas (educativas)

Libro de notas. No es verdad que no sea verdad. Texto de RMC. Y muchos comentarios.

Waldenland25. No es verdad que no sea verdad, De esencias y apariencias, fraudes e impostores.

Antes de las cenizas. No es verdad que no es verdad.

No olviden debatir sobre el asunto.

Actualización:

Profesores.jimena. ¿Es o no es verdad?. Juzga por ti mismo.

Pseudópodo. Va a ser verdad que es verdad.

Dogmas de la pedagogía oficial(7). Comunidad e individualidad


Uno de los lugares comunes más frecuentados de la pedagogía oficial es el concepto de comunidad educativa. En un post anterior comparábamos a ésta con el “camarote de los hermanos Marx” –ya desde ahora me pido el papel del “mudo” para esta singladura, pero no está vedado a los mudos el aporrear teclados-. Es el signo de los tiempos; en el siglo lV A.C. Platón nos proponía “el mito de la caverna” para explicar la situación en que con respecto a “la educación o falta de ella se encuentra nuestra naturaleza”, en los comienzos del veintiuno el estado español encuentra su imaginería en el genial Groucho. Como en el famoso camarote, nuestra “comunidad educativa” no para de crecer y , al igual que en aquél, los elementos que se añaden contribuyen a hacer más patente el problema, pero no a aliviarlo; el pisotón del informe ha hecho daño esta vez, tanto que la causa del desaguisado se le ha achacado a Franco, no estaría mal “que los muertos entierren a los muertos”, pero pasado el sincope se buscarán víctimas más propicias; ya se encargarán de señalarlas “el plomero o su ayudante”, me huelo que algún liberal despistado se llevará el cachete y a éste no le va a librar la bienintencionada enmienda.


Quien conoce el espíritu del comunitarismo estará familiarizado con una de sus exigencias más habituales: “actuar todos a una”, así una de las causas de “nuestros” problemas se atribuye a esa falta de unidad de criterios o de actuación, una exigencia de este tipo puede ser dicha con mucho aplomo, atildando la voz, y encontrará en el público unánime asentimiento, rítmicos y sincronizados movimientos de cabeza , rostros serios, honesta preocupación… es el momento de la reflexión, del examen de conciencia… en este preciso momento algún individuo se encamina ya hacia el desierto, se embosca o se trasforma en burlón (bufón). El carácter totalitario del comunitarismo se revela claramente en su opacidad refractaria a cualquier crítica; pues cualquier objeción es un síntoma del mal que se denuncia: “falta de unidad, de cohesión”, el crítico es el elemento distorsionador, aquí lo que se requiere es adhesión.. y nada más. No es extraño tampoco que esas “actuaciones comunes” que se requieren, no sean otra cosa que “mis (sus) prejuicios” acatados por todos. El corolario de esta posición no es la solución de ningún verdadero problema, pero alivia las conciencias.. y la ciudad vive algunas horas tranquilas más, a costa del animal que se pierde en el desierto, aunque sea tan sólo en el dúctil elemento de la fantasía.

Comunidad, comunión, comulgar –con ruedas de molino.

La democracia –también nosotros tenemos derecho a invocarla-, sin embargo, tiene que ver con individuos, con individuos autónomos, racionales –al menos supuestamente-, con opiniones confrontadas, con polémica, con diferencias de pensamiento, de expresión y de acción.. y nada le es más ajeno que el silencio de los corderos o la paz de los cementerios.
La madurez , tan necesaria, se expresa en la capacidad de decisión personal, en reconocer y asumir el riesgo del error –en uno mismo y en los otros- , sólo una mente infantil –o un fanático- puede pretender tener la verdad, otorgársela a los demás y no digamos compartirla en feliz banquete festivo.

Pero se me dirá que todo esto no niega la necesidad –y posibilidad- de llegar a acuerdos, de “consensuar” unas pautas de actuación de obligado cumplimento y que poco se puede hacer si nos convertimos en jugadores solitarios.

Mi respuesta a esto es sencilla: esas normas están dadas; no vivimos en el vacío legal, ni somos extraños viajeros espaciales llegados a un planeta ignoto, no podemos ser jugadores solitarios aún cuando lo quisiéramos; nuestras normas y nuestras instituciones tienen una honda y esforzada historia. La solución a nuestros problemas pasa por el respeto al individuo, por suponer su racionalidad y su autonomía moral, por reconocer su valía profesional. El comunitarismo, que desconfía del individuo –y lo desprecia-, anula las fuerzas creadoras, siembra ineptitud y resentimiento -los no convencidos pueden reparar en los ejemplos de la historia- Algunos preferimos soportar las extravagancias e irregularidades de algunos particulares –por descontado los otros deberán también soportar las nuestras, qué remedio- a alienar nuestra falible autonomía en el “nosotros los buenos” , que se ha demostrado en la historia tan fatuo como perverso.

El desastroso camarote nos exige una solución: que no sea ésta el Fata Morgana del » reino de los justos».

Si han llegado hasta aquí se merecen un regalo, obtenido por medio de un blog amigo:

Poco a poco he comprendido el defecto general de nuestro tipo de educación y formación: nadie aprende, nadie quiere aprender, nadie enseña -a soportar la soledad.

Friedrich Nietzsche

 

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