A veces ola y otra vez silencio

Ciudad
ya tan lejana!

Lejana junto al mar: tardes de puerto
y desamparo errante de los muelles.
Se obstinarán crecientes las mareas
por las horas de allá.

Y serán un rumor,
un pálpito que puja endormeciéndose:
cuando asoman las luces de la noche
sobre el mar.

Más, cada vez más honda
conmigo vas, ciudad,
como un amor hundido,
irreparable.

A veces ola y otra vez silencio.

Jaime Gil de Biedma, poesías.

Gil de Biedma en la Wiki

Poesía para tiempos de penuria

MUSEO

Hay platos, pero no apetito.
Hay anillos, pero no amor correspondido,
desde hace al menos tres siglos.
Hay un abanico, pero ¿qué fue del arrebol?
Hay espadas, pero ¿qué fue de la ira?
Y el laúd no suena entre dos luces.

Donde no hay eternidad se acumulan
diez mil antigüedades muy antiguas.
Un polvoriento portero dulcemente dormita
con el bigote pegado al cristal de su garita.
Metales, arcilla y una pluma de ave
vencen al tiempo con su quietud suave.
El broche de una egipcia alocada
ríe por nada.

La corona duró más que la cabeza.
La mano perdió contra el guante.
El zapato derecho venció sobre el pie.
¿Qué decir de mí? De morirme, ni hablar.
Contra mi traje lucho en incruenta contienda.
¡Qué aguante tiene la prenda!
¡Qué tenaz afán de más que yo durar!

Wislawa Szymborska

Haikus, belleza oriental.

Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.
Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.
La luna nueva
ella también la mira
desde otro puerto.

La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.
Jorge Luis Borges
Formalmente, un Haiku es un poema tradicional japonés de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas. Pero, por supuesto, un haiku es mucho más que una forma, el haiku pretende apresar el instante, ¿lo intemporal?. Filosofía Zen o puro placer en la belleza, vale la pena conocer el mundo del haiku; ejercitarse en crear haikus propios constituye un verdadero placer.
Para saber más :

Pues los hombres empezaron a filosofar movidos por la admiración.

LA FERIA DE LOS MILAGROS
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Un milagro corriente:
que se produzcan tantos milagros corrientes.
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Un milagro ordinario:
el ladrido de los perros invisibles
en el silencio de la noche.
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Un milagro del montón:
una nube menuda y ligera,
capaz de tapar la luna llena y compacta.
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Muchos milagros en uno:
un aliso que se refleja en el agua
y que se vea invertido de izquierda a derecha
y que crezca allá con la copa hacia abajo
y que no llegue al fondo
pese a la poca profundidad del agua.
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Un milagro cotidiano:
vientos de ligeros a moderados,
borrascas en plena tormenta.
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Un milagro cualquiera:
las vacas son vacas.
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Otro milagro, quiérase o no:
este huerto y sólo éste,
de esta pepita y sólo de ésta.
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Un milagro sin frac ni sombrero de copa:
palomas blancas en desbandada.
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Milagro, porque cómo llamarlo si no:
hoy el sol ha salido a las tres catorce
y se pondrá a las veinte cero uno.
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Un milagro que no sorprende lo debido:
una mano tiene menos de seis dedos,
pero tiene más de cuatro.
.
Un milagro, y basta con abrir bien los ojos:
el mundo omnipresente.
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Un milagro tan adicional como adicional es todo:
lo impensable
se puede pensar.
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Wislawa Szymborska

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