Algunas cuestiones sobre pseudociencia

¿Qué es la pseudociencia?

No es una tesis muy ortodoxa, pero yo aventuraría que el primero en reflexionar sistemáticamente sobre la pseudociencia fue Platón. Según él, la pseudociencia estaría representada por el arte. La razón de ello sería que un actor, por ejemplo, puede fingir ser geómetra en una obra de teatro, pero en realidad no saber nada de geometría. Así también un poeta que no tenga ni idea de física puede inventar, para una tragedia, un personaje que represente a un físico y engañar al público. El reciente best-seller de Dan Brown El Código Da Vinci, tenía como protagonista a un erudito cuyos descubrimientos han sido tomados casi al pie de la letra por los lectores. Sin embargo, como los eruditos auténticos han demostrado, la mayoría de las tesis que se sostienen en El Código Da Vinci son falsas, pero Dan Brown es un mentiroso con mucha habilidad.
Sin necesidad de acusar a los artistas de pseudocientíficos, ni elevar la pseudociencia a la inmerecida categoría de arte, yo diría que Platón no andaba muy desencaminado. La pseudociencia es algo que no es ciencia, pero que se disfraza de ciencia para alimentarse, como un parásito, del buen nombre que ésta ha alcanzado después de muchos siglos de esfuerzo.

¿Qué disciplinas pueden considerarse pseudocientíficas actualmente?

1.Claramente todas las ramas de la llamada parapsicología son pseudocientíficas. Telequinesis, telepatía, fantasmas, espiritismo, psicofonías… no son sino supersticiones revestidas de ciencia para que algunos (¿Íker Jiménez?) se hagan ricos y otros se caguen de miedo; pero no hay evidencia experimental alguna de todos estos fenómenos. No tenemos más razones para creer en estos fenómenos de las que hay para creer en Espinete.

2.También lo es la astrología (o cosmobiología, como algunos la llaman ahora). Según esta pseudociencia, los astros influyen en el comportamiento de las personas hasta el punto de determinar su destino. Respecto a esto, cualquier estudiante de física elemental sabrá de la dificultad de predecir la trayectoria real de un proyectil: hay que tener tantas variables en cuenta que nuestros cálculos son sólo una aproximación. Sin embargo los astrólogos pretenden que con saber sólo el día del nacimiento de una persona ya podemos saber si le irá bien en el amor. Por si fuera poco, el reciente descubrimiento de nuevos planetas ha invalidado todas las cartas astrales y horóscopos hechos hasta la fecha, de modo que quien afirmara que funcionaban tendrá que explicar cómo era posible que unas cartas astrales falsas predijeran el futuro.

3.El tarot, la quiromancia y otras técnicas adivinatorias, por lo mismo que la astrología.

4.La ufología, que estudia los marcianitos partiendo del hecho, para ellos incontestable, de su existencia y elaborando toda una serie de teorías paranoicas.

5.Otras disciplinas no son pseudocientíficas de un modo tan claro, pero a poco que se analicen con cierto rigor se les ve el plumero. Entre estas se cuenta el psicoanálisis, la homeopatía y el llamado comunismo científico. Estas disciplinas han tejido un elaborado aparato teórico que incluso puede tener algún valor crítico. Este es el caso, por ejemplo, del psicoanálisis de Freud, que efectuó una crítica necesaria de la idea de sujeto racional; el comunismo también tuvo este poder crítico desde el punto de vista social. No se me ocurre nada bueno respecto a la homeopatía. La cuestión es que estas disciplinas no se contentan con su crítica al sujeto y a la sociedad, sino que elaboran una teoría positiva que defienden contra toda evidencia con un aparato teórico blindado (siempre consiguen reinterpretar la evidencia en contra de modo que acabe confirmando sus tesis).

6.Las religiones, en la medida en que tratan de decirnos qué es la realidad y qué contiene, pueden ser consideradas pseudociencias. Recientemente el Papa Benedicto XVI ha dicho que el limbo no existe pero el infierno sí. Esta es una afirmación acerca de la realidad, nos está diciendo qué hay y qué no hay en la realidad. Detrás puede haber cientos, qué digo cientos, miles de páginas escritas por sufridos teólogos para justificar esa afirmación y darle una apariencia objetiva. Pero no valen nada. En realidad no sabemos si el limbo y el infierno existen o no -aunque la existencia de ambos es ciertamente improbable.

¿Qué trucos usa el pseudocientífico para disfrazarse de científico?

Del mismo modo que un director de cine tiene que recurrir a efectos especiales para que nos creamos la historia que trata de contar, el pseudocientífico tiene que recurrir también a ciertos trucos para hacerse pasar por científico serio y que le creamos. No es mi intención aquí hacer una lista exhaustiva de los ‘efectos especiales’ de la pseudociencia (aunque confieso que me gustaría), de modo que me conformaré con enumerar algunos dejando para los comentarios la posibilidad de ir añadiendo más:

1.Dado que las pseudociencias no soportan el más mínimo análisis crítico, no son enseñadas en instituciones oficiales como la universidad o los centros de enseñanza primaria y secundaria. Los títulos que se expiden en estas instituciones son reconocidos por toda la sociedad porque hay una garantía de calidad; las enseñanzas que se han impartido han superado una serie de controles que garantizan esa calidad. Esta garantía de calidad no es algo arbitrario, sino que es el fruto del esfuerzo crítico de muchas personas a lo largo de mucho tiempo. Las pseudociencias, como no superan estos controles de calidad no pueden entrar en el circuito oficial, de modo que se montan el suyo propio, paralelo al oficial. Así fundan Universidades, escuelas y centros de estudio no reconocidos oficialmente, donde, sin ningún rigor científico, se expiden títulos y certificados sin valor académico (el hecho de que algunas instituciones, descabellada e irresponsablemente, den crédito a estos estudios no es más que una lamentable anécdota).

2.Los pseudocientíficos tratan de utilizar un lenguaje que recuerde al de la ciencia e incluso se atreven a citar fragmentos de científicos de renombre que supuestamente refuerzan sus insensateces.

3.La ciencia es, fundamentalmente, una labor crítica. A veces, el mero hecho de descubrir que una teoría que considerábamos buena no lo es en absoluto es ya un gran descubrimiento científico. No es de extrañar que cuanta más ciencia poseemos, mayor es nuestra conciencia de lo que ignoramos. El pseudocientífico aprovecha la prudencia del científico ante las cosas que desconoce, y la utiliza como un argumento a su favor. Esto es lo que ocurre cuando usan expresiones como “el fenómeno X no ha podido ser explicado por la ciencia oficial”.

4.Como se insinuaba en el apartado anterior, los pseudocientíficos suelen distinguir entre una ciencia oficial, que estaría manipulada por oscuros poderes estatales, interesados en que no se sepa la verdad; y una ciencia no oficial, que sería la suya, verdaderamente libre de toda manipulación e incluso víctima de persecuciones y complots. Este recurso es habitual en los ufólogos, que en muchas ocasiones sostienen que no hay pruebas de los contactos del ejército con los alienígenas precisamente porque éstas pruebas han sido ocultadas o destruídas porque no interesa que se sepa. También es muy recurrido esto por los homeópatas, que desconfían de la medicina alopática que se practica en los hospitales.

5.Etc…

¿Cómo distinguir la ciencia de la pseudociencia?

Hay un artículo del filósofo Mario Bunge donde detalla una serie de rasgos que distinguen la ciencia de la pseudociencia. El artículo es tan breve y accesible como correcto, por lo que no puedo sino remitirme a él y recomendar encarecidamente su lectura, que pueden comenzar pinchando AQUÍ. A modo de síntesis, creo que lo que distingue al pseudocientífico del científico es una cuestión de actitud. El científico está interesado por la verdad; el pseudocientífico quiere que su verdad interese. El científico quiere aprender; el pseudocientífico convencer. El científico estará siempre dispuesto a abandonar una creencia ante una evidencia suficiente en contra de ella. El pseudocientífico no considerarará ninguna evidencia como suficiente para abandonar sus creencias. En fin, lean el artículo de Bunge si no lo han leído ya.

¿Es peligrosa la pseudociencia?

Rotundamente sí. Si quiero navegar y para ello construyo una barca, no seré tan insensato como para irme mar adentro sin probarla antes. Tendré que comprobar si la barca soportará una tormenta, si tiene filtraciones de agua, etc. Eso es lo que hace la ciencia con nuestras ideas acerca del mundo; ponerlas a prueba. En ese proceso muchas de nuestras ideas fracasan y sólo unas pocas son consideradas buenas. Aún así, esas pocas no dejan de someterse a pruebas más y más difíciles de superar, de modo que nuestra imagen del mundo se va perfeccionanado. Es importante darse cuenta de que lo que nosotros creemos del mundo sólo es verdad si el mundo es como creemos que es, y eso no es un capricho. Para nosotros es muy importante que la imagen que tenemos del mundo sea lo más objetiva y adecuada posible porque necesitamos subir an aviones, trasplantar corazones, enviar señales a una estación espacial, etc., y éstas son cosas serias. El pseudocientífico sin embargo es como el que construye una barca y está tan orgulloso de su trabajo que no quiere reconocer que hace aguas por todos sitios. El problema es que normalmente el constructor de la barca no se sube en ella, sino que convence a otros para que lo hagan. ¿Qué pasa si tengo un cáncer y rechazo la medicina científica por los tratamientos de un curandero? ¿Qué pasa si para tomar una decisión importante me dejo llevar por los inventos de un adivino?
Qué cosas se consideran o no verdad en la pseudociencia no depende de cómo es el mundo, sino de la voluntad y el capricho de algún sinvergüenza. Mientras que en en la ciencia se trata de que la realidad se imponga a nuestras creencias, en pseudociencia es la voluntad de algún charlatán la que se impone. De hecho no es extraño que tras muchas de estas pseudociencias se escondan sectas en busca de clientes.
Por resumir: el peligro de la pseudociencia es que los creyentes están sometidos a la arbitrariedad de un insensato.

¿Debemos censurar la pseudociencia?

Rotundamente no. Puede que extrañe que diga esto después de afirmar que la pseudociencia es peligrosa, pero creo que es más peligrosa la censura. Lo único que tenemos que hacer es someter a la pseudociencia a los mismos controles críticos que sometemos a la física cuántica. Las chifladuras de un astrólogo no deben estar más exentas de crítica que las teorías de Albert Einstein. Eso es suficiente. A quienes debemos censurar es a los que se saltan todo el control de calidad crítico al que se ha de someter una teoría que pretende decir algo sobre la realidad. No puedo resistir autocitarme aquí (feo vicio al que ya me he entregado más arriba) y referirme a mi anterior post sobre la necedad del Ayuntamiento de Ibi por dar crédito a la charlatanería y difundirla sin vergüenza alguna.

Enlace interesante: Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

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