Esos saberes irrelevantes. Javier Marías

En El País Semanal de hoy Javier Marías reflexiona acerca de la educación a partir de una anécdota: una aspirante a Miss, al ser preguntada por la fecha del descubrimiento de América por Colón, respondió: 1780, y cuando, por ello, en un programa de TV algunos periodistas intentaron mofarse de ella, respondió ufana: “es irrelevante saber eso”.

“Es irrelevante saber eso”. En cierto sentido no le falta razón a la candidata a “Reina”, porque lo mismo opinaron, a buen seguro, cuantos profesores tuvo en su vida y los responsables de Educación -gubernamentales y autonómicos- de las últimas dos o tres décadas, que han hecho todo lo posible por convertir a España en una sociedad de iletrados, de ignorantes ufanos de su ignorancia, de primitivos duchos en tecnología; así como un buen número de progenitores, que se han dedicado a exigir a los docentes que enseñen a sus vástagos “cosas prácticas”, que les sirvan para ganarse la vida en el futuro, y no pierdan el tiempo con lo “irrelevante”. ¿Sirve de algo el latín, una lengua cadáver? ¿Sirven las matemáticas, cuando tenemos calculadoras que nos dan el resultado de cualquier operación en el acto? ¿Sirven la gramática, la sintaxis y la ortografía, si da lo mismo cómo se hable y se escriba? ¿Sirve conocer la historia, si basta con buscar en Internet para averiguar al instante quién fue tal personaje o qué pasó tal año? ¿Sirve la geografía, si cogemos aviones que nos trasladan a cualquier sitio en unas horas y nos trae sin cuidado el trayecto? ¿Sirve algo de algo? ¿Y qué es, pues, “lo práctico”? Tal vez sólo aprender a manejar el ordenador y la calculadora. En realidad, ¿para qué es necesario ir a la escuela? ¿Para tener una idea del mundo, del pasado de la humanidad, de la historia del arte y de las religiones, de la evolución de las ciencias, de nuestra anatomía, de los textos que se han escrito, de la multiplicación y la división y la suma y la resta, del círculo y el triángulo? Nada de eso es “práctico” ni ayuda a ganarse la vida, no digamos a ser Reina Hispanoamericana. Y sin embargo …”

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7 Responses to Esos saberes irrelevantes. Javier Marías

  1. David Porcel says:

    Excelente artículo por el diagnóstico que hace de nuestro tiempo. En efecto, no viene mal recordar que si dejamos de ejercitar nuestro raciocinio y nos conformamos con ser animales tecnológicos, perdemos nuestra condición de seres humanos y podemos acabar regresando al mundo de las cavernas.Y gracias a vosotros por el enlace.

  2. Borja says:

    La ignorancia es mala. Cuando se mezcla con orgullosa prepotencia es un desastre.¿Un signo de los tiempos?

  3. Angelus says:

    El signo de la Logse.

  4. víct® says:

    Que en definitiva es el signo de los mamelucos que hemos y tenemos como gobernantes. !!la generación logse semos personas!!Saludos

  5. Felipe says:

    La ignorancia, Borja SIEMPRE va acompañada de prepotencia. El hombre más sabio de Atenas lo era porque sólo conocía una cosa: sus límites. Por eso es tan peligrosa la ignorancia.

  6. Yo vivo en Venezuela, tengo 19 años, soy estudiante universitario de Estudios Liberales. No sé cuándo fue el descubrimiento de América.No porque lo considere irrelevante o porque mis profesores no hayan intentado que aprenda la fecha junto al resto de las fechas patrias de mi país de memoria. Sino considero la fecha exacta irrelevante. Y disculpen, no es mi intención ser arrogante. Debería corregir y decir "memorizar la fecha exacta es irrelevante", al menos para mi.Me importa más saber que el descubrimiento de América se llevó a cabo durante la Edad Media. Y tener una idea del pensamiento y los procesos de la época. Con un cálculo bastante desagradable, basado en la adivinanza y algunos conocimientos estudiados diría que sucedió entre los siglos XV y XVI.Sé que no es conocimiento verídico, razonado con una investigación profunda de lo ocurrido. Pero siempre me he sentido más interesado a tratar de entender los procesos históricos y no las fechas. He descubierto también que es una debilidad en mis estudios de historia, donde no puedo organizar fácilmente mi pensamiento y en ocasiones se me escapan graves detalles que las fechas aclaran. Pero es un método de estudio con el que me siento infinitamente más cómodo.Signo de ignorancia, quizás. Pero prefiero sentirme apasionado con lo que estudio a repetir fechas a diestra y siniestra para memorizarlas. Es una habilidad preciosa, sí; pero que he preferido libremente dejar a un lado.Claro, entiendo que ese no es el punto del artículo. De hecho, lo considero un buen artículo y me adhiero. Recomiendo sobre el mismo tema: "¿Qué nos importa la Guerra de Troya?" de Arturo Uslar Pietri. Puede conseguirse en google.Saludos cordiales.

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