Las optativas esas.

Al parecer ya circula por ahí un borrador en el que se expone la situación en la que se pretende que queden las optativas relacionadas con la filosofía. Al margen de que consideramos ineludible la exigencia de la tercera hora, que debe ser reclamada siempre porque es lo único que garantiza una formación filosófica de calidad en el bachillerato, la cuestión de las optativas no es, sin embargo, baladí porque creo percibir en las reformas que se anuncian una clara antipatía por la filosofía, en primer lugar, una concepción positivista, reduccionista y ramplona de la ciencia, y una sobrevaloración de la psicopedagogía, que sustituiría a la Psicología por razones que no acierto a comprender del todo y que de existir, poco o nada tendrán que ver con la mejora de la calidad de la educación.
Ahí van las reflexiones que nos proponen desde la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante y que sintetizan su posición. Están colgadas en su blog, pero no me abstengo del corta-y-pega:

1. Resulta nefasto que la asignatura de Psicología se convierta en Psicopedagogía. Si bien se puede defender que la asignatura de Psicología es manifiestamente mejorable, no creemos que su conversión en Psicopedagogía contribuya, en absoluto, a su mejoría.

2. Juzgamos como igualmente negativa la desaparición de asignaturas como Antropología o Filosofía de la Ciencia. Se trata, en ambos casos, de importantes ramas del saber que, allí donde se imparten, resultan de gran utilidad para el alumnado.

3. Reivindicamos la adscripción (o co-adscripción) de la nueva asignatura de Métodos Científicos. Si bien ésta queda adscrita, en el borrador, a los departamentos de Matemáticas, Física y Química y Biología y Geología, queremos indicar que son los Departamentos de Filosofía quienes más experiencia poseen en la enseñanza de la metodología científica. Resulta, además, llamativo que se introduzca esta nueva materia a la vez que se elimina la posibilidad de impartir Filosofía de la Ciencia, gran parte de cuyo currículo se dedica al análisis de la metodología científica.

4. Creemos que existen muy diversas y mejores opciones de ampliar los conocimientos filosóficos de los alumnos que así lo escojan que mediante la nueva asignatura “Ampliación de Filosofía: la filosofía española del siglo XX y de la actualidad”. Dada la pérdida horaria que ha sufrido la Filosofía en 1º de Bachillerato, apostaríamos por intentar la ampliación de los conocimientos que allí se adquirían. Así, parecen más adecuadas asignaturas del tipo: “Grandes Cuestiones de la Filosofía”.

5. Denunciamos que, con el presente borrador, la optatividad vinculada a la Filosofía queda proscrita para los alumnos de la modalidad de Ciencias y Tecnología. La reflexión filosófica no debe verse exclusivamente ligada a la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales; es más, como hemos indicado, gran parte de su labor consiste en la reflexión sobre el ámbito científico o cuestiones de difícil catalogación por su carácter esencialmente interdisciplinar.

Hasta aquí el corta-y-pega.
De estas reflexiones, que como digo he copia-pegado del blog de la sfpa, quisiera destacar el hecho de que se prive a los alumnos de ciencias de las optativas de filosofía, cuando no es nada raro encontrar a alumnos de ciencias interesados en la filosofía y no porque sean extravagantes excepciones, sino porque es uno y el mismo espíritu el que nos conduce a la ciencia y a la filosofía. Que se tome la filosofía como algo privativo de las humanidades no indica más que quienes han redactado el borrador no tienen ni idea, ni de lo que es la filosofía, ni de lo que es la ciencia. No hay Platón sin matemáticas, ni matemáticas sin Descartes. No hay Kant sin Newton, ni hay física sin metafísica. Eso lo ignoran los del borrador porque son unos analfabetos, pero pronto también lo ignorarán nuestros alumnos.
En segundo lugar, no creo que la asignatura de Psicología sea manifiestamente mejorable. A mi juicio está muy bien como está, y además con 4 horas a la semana se puede hacer de todo. De hecho yo la imparto y es mucho más jugosa que la malograda Filosofía y Ciudadanía. Lo que sí que es manifiesto es que al sustituirla por psicopedagogía, se empeora, al menos porque se sustituye el todo por una parte, de modo que dejará de interesar a la mayoría, y por cierto, de ser interesante.
En tercer lugar, «dada la pérdida horaria que ha sufrido la Filosofía en 1º de Bachillerato» no creo que se deba tratar de suplir esa pérdida con una optativa, sino recuperando la hora perdida. Conste que no le hago ascos a ninguna optativa propiamente filosófica (que en la práctica nunca se ofertará), lo único que me asquea es que no se dé opción a la auténtica asignatura de filosofía, que es la Filosofía de 1º de Bachiller ‘de toda la vida’ (incluso más que la de 2º, diría yo).
En fin… recuerden que le debemos un gallo a Asclepio:
– ¿Qué hacéis, sorprendentes amigos? Ciertamente por ese motivo despedía alas mujeres, para que no desentonaran. Porque he oído que hay que morir en un silencio ritual. Conque tened valor y mantened la calma.
Y nosotros al escucharlo nos avergonzamos y contuvimos el llanto. Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba, pues así se lo había aconsejado el individuo. Y al mismo tiempo el que le había dado el veneno lo examinaba, cogiéndole de rato en rato los pies y las piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después de esto hizo lo mismo con sus pantorrillas, y ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido. Mientras lo tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegar al corazón, entonces se extinguiría.
Ya estaba casi fría la zona del vientre cuando descubriéndose, pues se había tapado, nos dijo, y fue lo último que habló:
-Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.
– Así se hará -dijo Critón-. Mira si quieres algo más.
Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un estremecimiento y el hombre lo descubrió y él tenía rígida la mirada. Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.
Éste fue el fin, Equécrates, que tuvo nuestro amigo, el mejor hombre, podemos decir nosotros, de los que entonces conocimos, y, en modo muy destacado, el más inteligente y más justo.
Platón: Fedón, 117e-118c

«Bioética, derecho, argumentación» e «irresponsabilidad educativa».

Viernes 27 de Febrero de 2007

Manuel Atienza, experto en Filosofía del Derecho, inició la cuarta jornada sobre Filosofía Política en el Centro de Congresos de Elche con una ponencia titulada “Bioética, derecho y argumentación”.

Su discurso se centró básicamente en tratar de acotar la problemática en torno al concepto de dignidad humana recorriendo las definiciones que sobre el principio de dignidad postulan Benedicto XVI (la Iglesia Católica), Jesús Mosterín, Steven Pinker y, Ernesto Garzón Valdés y, por último, Javier Muguerza.

Para Atienza, el crear leyes que no atenten contra la dignidad humana es fácil y defendible, el problema lo encontramos en las conciencias, de ahí la dificultad en consensuar el significado de dignidad cuando la expresión es emotiva y está cargada de ideología.

Este especialista en argumentación jurídica no quiso marchar sin opinar sobre el proceso de Bolonia, sentenciando que éste amenaza la capacidad crítica del alumnado, y sobre la situación del sistema educativo español. Concluyendo que la pretensión de que la filosofía no desaparezca ni sea reducida en la enseñanza secundaria no es una reivindicación gremial, muy al contrario vaticinó incluso que en ello “se nos podría ir la democracia”, todo porque “educativamente estamos gobernados por unos irresponsables”.

Como colofón, el profesor Juan Antonio Rocamora, doctor en Filosofía y Letras y en calidad de historiador, expuso su conferencia titulada “El Nacionalismo, ideología política contemporánea”.

Laura

Mesa redonda de las Jornadas de filosofía política de la SFPA

Aunque con un poco de retraso, al fin posteamos la reseña de la mesa redonda que organizó la sfpa el jueves pasado en torno a cuestiones relacionadas con la filosofía en el actual sistema educativo. En todo caso, debemos agradecer a María Soro que dispongamos de esta reseña. Quedo yo como único responsable del retraso. La reseña de María:

Pedagogía y antipedagogía o pedagogía y filosofía

El pasado jueves, y dentro de las jornadas filosóficas celebradas en Elx, asistí a la mesa redonda que trataba la polémica relación entre pedagogía y filosofía. En la mesa se situaron Ángel como moderador, Felipe y Adolfo. El primero en intervenir fue Felipe, que a mi juicio esgrimió una crítica a la pedagogía hegemónica, crítica parangonable a la crítica husserliana del cientificismo. Esto es, el artífice de tal construcción se manifestó no contrario al saber pedagógico, sino más bien como alguien que, en la crítica a la pedagogía reduccionista que opera actualmente en los IES, pretende reclamar ese saber pedagógico. Ése que entiende la pedagogía como la formación del hombre, o como que el hombre devenga hombre, ésta es pues una definición formal de actividad pedagógica. Pues bien, aquello que Felipe denunció fue que la pedagogía de los gabinetes de orientación se yerga como la única, la pedagogía, lo absoluto del saber pedagógico. Ésa, reclamaba Felipe, es una más a la que conviene confinar, pues hay tantas pedagogías como filosofías. Y yo añadiría, más bien como antropologías filosóficas, ya que hay tantas pedagogías como intentos de entender la figura de lo humano.
Tal construcción no me parece desafortunada, creo que explica realidad mas no deja de divertirme pensar en una ‘conspiración de los psicopedagogos’. ¿Por qué me divierte? Porque para ser estratega, y por ende, capaz de incardinar conspiraciones, uno debe tener la habilidad del pensamiento, aunque claro esa conspiración (o golpe de estado, como alguien del público tildó) puede venir de otras instancias, tales como las políticas. Dado que actualmente no hay nada menos sustancioso, para cualquier partido político, que una masa informe con escasas voluntadas que se pretendan individualidades pensantes. En fin, abandono ya mis renqueos y me aproximo de nuevo a aquella mesa que trató el tema Pedagogía y antipedagogía. Ángel manifestó que tal vez las huestes cínicas habían sido demasiado crueles y la pedagogía reinante aun nos podía servir y aclarar incógnitas y misterios del aula, dado que hay alguna dimensión, en nosotros, filosófica pero también otra más constitutiva de nuestro trabajo, la dimensión docente.

Adolfo concordó con lo dicho, sobre todo, con la primera intervención y además quiso traer a colación epc, ese fantasma que, sin quererlo, construye muchos de nuestros horizontes de reflexión o comprensión. Bien, afirmó que no dejaba de llamar la atención que el tribunal supremo antes de decidir si era ‘legal’ objetar o no a la conocida materia estudió si tal materia era constitucional. Además, y en consonancia con lo a penas dicho, le sorprendió que la objeción a la materia tenga que venir ‘codificada’, puesto que retomando el ejemplo militar, se sigue que la objeción es aquello que porque no es legal puede poner en cuestión las normas legales y así con el tiempo, conseguir que éstas cambien. El ejemplo no era baladí, puesto que tal interlocutor esgrimió como su idea de la educación, la formación de individuos autónomos. Es decir, receptores de ciencia (por supuesto, también de filosofía) y no de ‘paquetes de valores’.

Otra cuestión en la que cabe incidir es que el ambiente era tan familiar, que casi todo el público intervino, y se volvió a la contingencia histórica que vivimos, la de las cápsulas de dos horas semanales de filosofía en primero de bachillerato. Era de esperar, las actitudes holistas, en mi opinión, nunca fueron poco prestigiosas, todo, al principio o al final, está vinculado. ¿Cómo volver a denunciar esto en el foro público?, se preguntaron algunos. Yo quiero rescatar una propuesta, que no sé si viable pero que me pareció enormemente suculenta: preguntar a todos los partidos políticos, con representación en la Comunidad Valenciana, que ¿qué hay de dañino en mantener una presencia digna de la filosofía en bachillerato?

La basura que viene de Bolonia

Hace poco desde el blog Phiblógsopho nos lanzaban el meme, al parecer iniciado por David Carril, sobre las implicaciones del llamado proceso de Bolonia para la filosofía. Personalmente no tengo ninguna simpatía por dicho proceso en general, puesto que me temo que no es sino la prolongación, en la educación superior, del sistema que ha fracasado en la secundaria. Más de lo mismo y lo mismo empeorado porque sus consecuencias son mucho más graves. Agradezco a Phiblógsopho que lance el meme pues eso nos obligará a pensar sobre el susodicho proceso en relación con la filosofía, reflexión que es hoy harto necesaria y no sólo por las lamentables consecuencias que tendrá para la filosofía como disciplina, sino también para lo filosófico del resto de disciplinas. Trataré las dos cuestiones por separado.

1.- El proceso de Bolonia y la Filosofía como disciplina.


Que el proceso de Bolonia afectará a la Filosofía como disciplina es claro en la medida en que afectará a todas las disciplinas en cuanto tales. La razón es conocida y tiene que ver con la charlatanería pseudocientífica de la pedagogía oficial, antiacadémica y enemiga del conocimiento por el conocimiento y por lo tanto de la libertad intelectual. La búsqueda del conocimiento se ve sometida, bajo el influjo de esta cháchara, a la tiranía de la opinión pública, las necesidades empresariales y los expertos en recursos humanos.
Además de ésto, la disciplina filosófica se ve específicamente afectada. Es conocido que el dogma fundacional del proceso de Bolonia es la reforma de la universidad según el criterio de la empleabilidad. Aquellas carreras que directamente no desaparezcan, deberán adaptarse a ese criterio. En el caso de la filosofía corremos varios riesgos:

  1. Un posible escenario es que la Filosofía se adapte renunciando a su contenido especulativo y sustituyéndolo por una serie de capacidades más o menos valoradas por el mundo empresarial. En este sentido van todos aquellos que tratan de dignificar a la filosofía pretendiendo que los filósofos seamos asesores ético-empresariales, ejecutivos sagaces más valorados por nuestra capacidad crítica (ay, si ustedes supieran…) que por nuestros conocimientos específicos, asesores espirituales a lo Más Platón y Menos Prozac, etc. Estas tendencias no sólo suponen un empobrecimiento de la filosofía, sino que además la falsean, si no son directamente cuentos chinos, engaños y malentendidos.
  2. Otro escenario -más probable, en mi opinión- es que la filosofía no renuncie, en principio, a ser filosofía y acepte que su salida profesional natural es la docencia, especialmente la docencia en la educación secundaria. En ese caso ya hay algunos que dicen que para ese viaje no hacen falta muchas alforjas, y por lo tanto no hay que saber tanta filosofía, y la que haya que saber no tiene por qué ser tan técnica y especulativa. Se priorizarán aquellas habilidades -no conocimientos- que el lobby psicopedagógico estime conveniente en su delirio reformista, para convertirnos en e-docentes sumisos y hábiles con el Power Point. Puesto que el proceso de Bolonia exige que el grado se complete con un máster y para ser docente será necesario cursar el máster de psicopedagogía, parece claro que todos los graduados en filosofía cursarán el máster pedagógico de marras. Esto significa que no habrá opciones propiamente filosóficas tras el grado, lo que impedirá gravemente la investigación en filosofía (que además no parece despertar mucho interés empresarial), deteriorándose, a su vez, la docencia universitaria.

Es posible que al final lo que ocurra sea una mezcla del escenario 1) y 2), en cualquier caso la filosofía sólo se mantendrá en el proceso de Bolonia transformándose en otra cosa que no es filosofía. Nos moveremos entre la psicociudadanía de la autoayuda y el dogmatismo psicopedagógico.

2.- El proceso de Bolonia y lo filosófico del resto de disciplinas.


Si el proceso de Bolonia sólo afectara a la Filosofía como disciplina, sería grave. Muy grave, en realidad. Pero lo espantoso es que Bolonia no se conforma con cargarse a la Filosofía, sino que se cargará a lo filosófico. Todas las disciplinas tienen una aspiración filosófica. Las matemáticas pueden estudiarse para convertirnos en contables o pueden estudiarse para ampliar nuestro conocimiento. Lo mismo ocurre con la física, la química, la historia o la filología. Todas las disciplinas están animadas por un espíritu filosófico, que no se conforma con el uso del conocimiento disponible, sino que busca nuevos horizontes. Eso es lo que llamo lo filosófico del resto de disciplinas y es el motor de la investigación básica. Hasta ahora, al menos en teoría, la universidad era el lugar en el que las mentes más capaces podían dedicarse a investigar sin más interés que el de la verdad. La tiranía de la empleabilidad no favorecerá este espíritu filosófico, sino que convertirá a los graduados en contables más o menos agilipollados. La investigación, si la hay, no irá dirigida sino por el interés puramente crematístico. Esto sólo es malo si no existe otra posibilidad, como creo que ocurrirá al final con el proceso de Bolonia. La paradoja es que al final es la investigación básica, el espíritu filosófico, la que enriquece nuestro conocimiento y acaba beneficiando al final a las empresas. Sustituir lo filosófico de la universidad por la empleabilidad perjudicará, también, al progreso económico.

Aprovecho para invitar a seguir con el meme a los siguientes blogs que leo de vez en cuando:

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