Felipezoide

Au revoir les enfants

Es probable que ya sepáis
cómo se las gasta un día de lluvia
y seguro que imagináis el principio de la canción
de las cosas que nunca vuelven.

Ya habréis aprendido
a proteger vuestras pequeñísimas cosas,
vuestro botón, vuestro grano de arena, vuestra ceniza,
con grandes y furiosas garras de mentira.

Ya sabéis
que hay quien no mira a los ojos,
que algunas madrugadas alguien no despierta
que todo, en fin, a veces no es nada.

Pero qué suerte, amigos,
amigas, qué suerte
porque todavía podéis vestir como piratas
y llevar pinchos en las muñecas
y tomar, quién sabe, algún barco al abordaje
Qué suerte,
que aún podéis jugaros la boca por una primavera,
que todavía guardáis los planos
del beso perfecto,
que no habéis roto del todo
el cristal de la infancia.

Disfrutad, disfrutad, disfrutad,
porque cada día es una canallada de las fresas,
un zumo de luz, un helicóptero inmóvil,
un elefante aplastando al color verde,
un girasol ciego sin perro lazarillo,
un apocalipsis sin jinetes ni trompetas

Rompéos los pechos contra arrecifes de caricias,
no ahorréis en ganas de explotar
como explotan las auroras boreales,
ojalá que la vida os tatúe
una playa desierta en la retina,
que vuestro vientre festeje
cada alegría y cada tristeza.
Desconfiad de las golondrinas
que no se van
cuando toca irse

Que no os falte un beso en la boca
que os sobre boca para dar besos,
que os pillen siempre
con las manos en la masa,
que no os rompan la cara los recuerdos
y nunca, nunca,
nunca os dejéis una lágrima en el tintero.

Y yo quisiera deciros, para terminar,
que a partir de ahora estudiéis mucho,
que trabajéis duro
y que os portéis muy bien,
pero estas cosas, como veis,
no quedan bien en un poema.

Bueno, que paséis un buen verano… de todos modos durante estos meses de vaciones seguiremos con el blog. Espero que, liberados de los exámenes y con más tiempo libre, participéis más y hagáis comentarios.

Una modesta proposición: leamos a Jonathan Swift


Es imposible leer Una modesta proposición, de Jonathan Swift y quedar indiferente. Se trata de un texto satírico y brutal en el que se denuncia la situación de extrema pobreza en la que vivían demasiados niños en su época (siglo XVIII). La modesta proposición de Swift trata de poner de manifiesto la absoluta indiferencia que las autoridades mostraban hacia este sector de la población. Oigamos la propuesta según la expone el mismo Swift:

Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.

Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.

He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.

Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.

Ese es Jonathan Swift, un agudísimo humorista, un crítico implacable, que envió al más famoso de sus personajes, Gulliver, a un viaje filosófico en el que, aunque parece que visita lejanos lugares, lo que se acaba descubriendo es algo muy cercano: la ridícula mediocridad del Hombre.

Aquí otro Gulliver, pero cantado por Joaquín Sabina, en un viejo disco:

La canción Gulliver
Jonathan Swift en la wiki
Una modesta proposición
Los viajes de Gulliver en pdf, por gentileza de El autor de la semana

Tiempo de lectura.

En otros tiempos deseaba que llegaran las vacaciones para, por fin, poder leer lo que me apeteciese sin tener que limitarme a los libros impuestos durante el curso. Abandonar los libros de texto que perdían el encanto una semana despues de comprarlos; aunque, nuevecitos, recién llegados de la papelería era un placer pasar las páginas de papel brillante, con las esquinas cortantes y el olor del papel nuevo. Pero duraba poco la alegría y, con el paso del curso, el atractivo se diluía entre las tapas deterioradas, las esquinas dobladas, el subrayado y los exámenes..

Al finalizar el curso podía comenzar la nueva búsqueda en la biblioteca o entre las colecciones de casa. Los libros de aventuras de Julio Verne o Emilio Salgari, Los bandidos persas de Karl May. No eran libros muy refinados, pero empezaron a crear el gusto por la lectura, luego vendrían los descubrimientos: Kafka, Rimbaud, Wilde, Hölderlin….y los demás.
Me gustaría dejaros algunas propuestas, he seguido dos criterios al seleccionarlos: Primero, son libros que he leído como se dice de corrido, máximo en tres días, en los que no puedes parar de leer y te absorbes en la lectura completamente. Segundo, los leí entre los 18 y los 21 años.

Cien años de soledad. Gabriel García Márquez.
Aquel domingo lo pasé en mi habitación, y la mañana del lunes en la biblioteca del instituto hasta que acabé la lectura.
Madame Bovary. Gustav Flaubert.
Gracias a Emma conocí también a Mario Vargas Llosa, en La orgía perpétua hace un comentario de la novela de Flaubert que es una declaración de amor hacia Emma.
Crimen y castigo. Fedor Dostoievski.
Rodion Romanovich Raskolnikov, Rodia. Muchas, muchas páginas de intriga psicológica. Rodia te acompañará para siempre.
Hiperión o el eremita en Grecia. Friedrich Hölderlin
Lo leí en una noche.. me debieron dar las cinco de la mañana.
Rojo y Negro. Stendhal
Julian Sorel un personaje de los que marcan carácter.

Arthur Schopenhuaer y los años salvajes de la filosofía. Rudiger Safranski.
Éste se sale de los criterios, lo leí mucho más tarde y debí pasar unas semanas con él.
Tampoco es una novela; es una biografía de un personaje real, el filósofo Schopenhauer. Pero se lee como si de una novela se tratase. Algo similar me ha ocurrido con la biografía de Wittgenstein de Ray Monk y Sigmund Freud de Peter Gay.

También hubo algunos que intenté entonces y que hasta el día de hoy no he conseguido leer.. quizá este verano.

Por el camino de Swann. Marcel Proust
Ulysses. James Joyce
El coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García Márquez

Sin palabras

El autor de esta fotografía, Kevin Carter, consiguió ganar el premio Pulitzer con ella, pero declaró que odiaba verla, pues no ayudó a la niña; se limitó a fotografiarla. Años más tarde se suicidaba atormentado por la culpa.

Links:

Kevin Carter en la wiki
Kevin Carter: el fotógrafo que odió su foto más importante
Reportaje de El País: La fotografía de la pesadilla
Suicidio de Kevin Carter

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