Examen de argumentación – 4ºESO

Bien, Felipe, espero que no te moleste que me tome la libertad de abrir una entrada para resolver dudas del exámen de argumentación. Preguntad todas las dudas que tengáis, que estoy seguro que Felipe las responderá.

Nota de Felipe: No exageremos…

Publicado por: Aristoteliano

Ética y robots

Según una curiosa noticia publicada recientemente en EL PAÍS, el gobierno de Corea del Norte está preparando un código ético que regulará la relación entre robots y seres humanos. Cada vez las máquinas son más autónomas y pueden actuar con mayor independencia respecto a los seres humanos, tomando decisiones que nos afectan. Sin ir más lejos, mi coche ya toma muchas decisiones por mí: enciende los faros cuando detecta oscuridad, activa los limpiaparabrisas cuando llueve y regula su ritmo según la intensidad de la lluvia, cuando detecta cierto tipo de frenada brusca activa un mecanismo que impide que el coche derrape y lo detiene completamente, aunque deje de frenar, etc… Pero además oímos en las noticias que ya están fabricando coches que son capaces, incluso, de tomar decisiones respecto a la misma conducción del coche (por ejemplo, frenar cuando detecta que está muy cerca de otro coche con riesgo de colisión o cuando nos dormimos al volante).

Estas máquinas, cada vez más capaces de decidir por nosotros, están ya presentes en todos los ámbitos de la vida diaria y todo parece indicar que esta presencia se intensificará. Quizás un día nos atienda un robot cirujano, o le encarguemos a un programa de ordenador que busque el mejor colegio para nuestros hijos por internet. Estas tareas implican tomar decisiones complejas y dadas las consecuencias que de ellas pueden derivarse, exigen responsabilidad. Este es el motivo por el cual el gobierno de Corea del Norte piensa que es necesario un código ético para los robots.
Este código se basará en las famosas leyes de la robotica de Asimov:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley


En realidad estos principios no constituyen un auténtico código ético para robots. Son, más bien, unas directrices para que las sigan los fabricantes de robots. Se trata de no convertirse en aprendices de brujo y que se nos vaya de la mano el invento. En rigor no serían los robots los que incumplieran estas leyes, sino sus fabricantes, y sería a ellos a quienes habría que procesar en su caso.

Otra cosa es lo que, al parecer, vaticina cierto estudio del gobierno británico, según el cual, dentro de unos 50 años, los robots reclamarán derechos humanos. El debate sobre la ampliación de los derechos humanos a otras especies ya ha comenzado hace tiempo, con el PROYECTO GRAN SIMIO, que pretende dotar a los grandes simios de ciertos derechos. Lo que se plantea aquí es más radical: ampliar los derechos humanos a ciertas máquinas. Según los defensores del proyecto gran simio, es la conciencia de sí lo que justifica que un ser vivo goce de derechos (otros teóricos son menos estrictos y sólo exigen estar vivo para poder tener derechos).

Se ha demostrado que ciertos simios tienen una conciencia de sí mismos suficiente como para plantear el problema de sus derechos con sentido. Pero ¿Puede una máquina llegar a ser consciente de sí misma? ¿Si así fuera, tendría derechos? En caso afirmativo, no se trataría de obligar a los fabricantes a construir sus máquinas de un modo determinado, sino que serían las propias máquinas las que gozarían de derechos y, por lo tanto, de obligaciones propias y genuinas. Esto es muy distinto de las leyes de Asimov.

Creo que aquí nos encontramos ante un genuino problema filosófico e independientemente de que la construcción de robots ‘humanos’ sea o no posible, de lo que se está hablando es no sólo de la naturaleza de la moral, sino de algo más profundo: qué nos hace humanos.

Links:
Inteligencia Artificial (Artículo de la Wikipedia)
Daniel Dennet (Uno de los filósofos más importantes dedicado al estudio de la conciencia y la inteligencia artificial)
Roger Penrose (Físico interesado en los fundamentos cuánticos de la conciencia, crítico de la inteligencia artificial)
Web 3.0 (Es el nuevo modelo de web que viene, también llamada web semántica, se trataría de una especie de ‘internet inteligente’)


Ética y política. ¿Colectivos psicopáticos o fanáticos?

Cuando se eliminan por completo las emociones del plano del razonamiento, como ocurre en determinados estados neurológicos, la razón resulta ser todavía más imperfecta que cuando las emociones nos juegan malas pasadas en nuestras decisiones.

El error de Descartes. Antonio Damasio.

Creo que la relación entre ética y política se puede entender análogamente a la relación establecida por Damasio entre razón y emoción. Un estado cuya política estuviese regida por razones puramente estratégicas, sin conexión con alguna moral, ni siquiera con al menos una “moral mínima”, sería el equivalente colectivo a un individuo psicopático. Si por el contrario es la moral –o la religión- la que ocupa y suplanta el lugar de la política, estamos ante el estado fanático. Entre Escila y Caribdis.

Una segunda analogía en el mismo sentido: Decía Hume que la razón sólo era o podía ser esclava de las pasiones. Esto habría que entenderlo en el sentido de que la razón carece de fuerza motora propia; sin la pasión la razón es inerte. De la misma manera ¿qué podría mover la acción política si la desconectamos del bien o de la felicidad individual?

La cuestión de la genealogía la dejo para otro siglo…..

Servida dejo la polémica: «Angelus Silesius contra Phineas Gage».

Angelus Silesius.

Bienestar y libertad

Os paso un artículo de mi amigo Enrique Ujaldón publicado en el diario La Opinión de Murcia, de 22 de Febrero de 2007 y reproducido en http://www.ciudadprogreso.org.

Se trata de una crítica al socialismo como sistema político. Leedlo con atención y no os cortéis con los comentarios. Por cierto, las críticas de Ujaldón al socialismo, ¿se pueden aplicar al sistema educativo actual?

Socialismo

Enrique Ujaldón

El socialismo es un error. La importancia del error dependerá del grado en que se practiquen las políticas socialistas. Si hay mucho socialismo, entonces el daño que se produce es mucho. Por desgracia, tenemos una larga lista: la Unión Soviética, Corea del Norte, Cuba… Los socialistas están muy preocupados por los pobres, por ello sus políticas aumentan su número. La regla es invariable: a más socialismo, menos libertad y más pobreza. ¿Ello ha desprestigiado al socialismo? Por increíble que parezca, no. Éste resurge en Venezuela, Bolivia, Ecuador, España… No en todos los sitios con la misma intensidad, desde luego. Digamos que el socialismo de nuestros socialistas es de menor virulencia que el socialismo norcoreano, por lo que el daño que producen es menor. Exactamente como ocurre con los virus. Lo que no nos libra nadie es del daño.

¿Por qué siempre es dañino el socialismo? No es fácil explicarlo en un artículo, pero déjenme intentarlo. Los socialistas, como el resto de las personas, detectan muchas cosas en la sociedad que no les gustan y piensan –como los curas– que los culpables son los mismos hombres que, cuando actúan en libertad, tienden a generar males y desequilibrios. Para librarnos de esos problemas, los socialistas, que saben lo que nos interesa “de verdad”, deciden y actúan por todos y para todos; suprimen la libertad a cambio, dicen, de bienestar social. Lo malo es que, de hecho, esto no funciona y lo que consiguen es disminuir drásticamente el bienestar de la mayoría, aunque no de ellos mismos, claro. Es más, como los ciudadanos suelen resistirse a dejarse guiar por sus líderes, el socialismo genera represaliados, torturados, encarcelados, deportados, fusilados, enterrados en cal viva…, en grado dependiente de la virulencia del socialismo. Y siempre produce una merma en las libertades. Por eso el socialismo es dañino en todo lugar.

¿Y por qué no funcionan las soluciones socialistas? El político socialista puede estar imbuido de los mejores deseos, no lo ponemos en duda, pero la cuestión es que para tomar decisiones necesita información, no sólo de cuál es la situación real de la sociedad sobre la que va a aplicar su medida, sino también de cuáles son los efectos de esa medida sobre la sociedad. Y esto es algo que ni tiene ni puede tener. Cuando más importante sea la decisión que va a adoptar, cuando afecte a más gente, menos información tendrá y menos controlará sus efectos en el conjunto de la sociedad: el riesgo de que todo salga mal aumenta exponencialmente. Cuando se quiere controlar toda la sociedad, el desastre está asegurado.

Terminaré con un ejemplo: Organizar el tráfico es difícil, como bien sabemos. Una opción es mejorar las carreteras y poner un código de circulación igual para todos, con normas claras y estrictas destinadas a facilitar el tránsito. Y una policía encargada de hacerlas cumplir. Se producirán atascos y accidentes, pero se trata de perseverar en esas mismas medidas. Pero también se podría querer tener los datos de a dónde quiere ir cada uno de los coches y a qué hora. Hacer los cálculos de los trayectos e imponer cuándo debe salir cada uno y exactamente a qué velocidad. El tráfico quedaría así “perfectamente organizado”. Esa solución es absurda no ya porque violaría la libertad de los conductores, que lo haría, sino porque nadie podría tener y coordinar toda esa información. Para hacerlo harían falta miles de funcionarios para obtener la información, y mucha más policía para hacer cumplir tales normas, lo que aumentaría el coste de todo el proceso. Y aún así el resultado sería un caos carísimo e ineficaz, tanto si se aplica a la vivienda, a la educación o al medio ambiente. Y esto es precisamente el socialismo: un error nacido de la mejor de las intenciones.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar