Lo están empeorando. Fernando Savater

Las explicaciones que ofrece el gobierno socialista para justificar su decisión de excarcelar (llamemos a las cosas por su nombre) a de Juana Chaos me recuerdan al viejo cuento del caldero prestado. ¿Se acuerdan? Un hombre presta su caldero al vecino y días más tarde éste se lo devuelve agujereado; ante sus protestas, el vecino responde: a) que el caldero no está agujereado; b) que ya tenía agujeros cuando se lo prestaron; c) que no le han prestado ningún caldero. Contradicciones interesadas del mismo calibre estamos oyendo estos días para explicar o tratar de hacer digerible ante una opinión pública cuyas tragaderas son anchas pero no hasta el infinito la cesión del ejecutivo por razones políticas ante el chantaje del terrorista en huelga de hambre.

Todas son increíbles o superfluas, pero algunas también resultan repugnantes porque juegan con la mala conciencia o la bobaliconería bondadosa que todos queremos tener en el corazoncito. Tal es el caso, por ejemplo, de insistir en supuestas razones humanitarias y en el valor supremo de la vida humana para los santos que nos gobiernan. Que la vida humana es un altísimo valor nadie lo pone en duda: por eso precisamente quién asesina a ventitantos seres humanos y no se arrepiente de ello ni nos da garantías de que no va a volver a empezar mañana cuando le suelten está mejor en la cárcel que en ninguna otra parte. ¿Humanitarismo? Una de sus características es respetar la libre voluntad de las personas, es decir, ayudarlas a vivir bien y ,cuando prefieren morir, no obstaculizar tiránicamente su voluntad (caso de Ramón Sanpedro o de la paciente granadina cuyo respirador va a ser desenchufado). Iñaki de Juana debía estar en la cárcel pero él prefería morir antes que seguir allí: lo humano hubiera sido respetar su voluntad y también la ley que le condena. Por cierto, el mismo día que se “alivió” su prisión sacándole de ella (¿se ha molestado alguien en justificar por qué se le llevó al País Vasco si el caldito reconstituyente también pueden darlo en el 12 de Octubre de Madrid?) oí por la radio que una señora hospitalizada en La Paz con cuatro costillas rotas murió en un pasillo del hospital, probablemente mal atendida por la saturación del centro. Si el gobierno acaba de descubrirse vocación humanitaria, no le faltará dónde ejercerla sin necesidad de plegarse a las exigencias de los asesinos.

Los que dicen que la excarcelación del etarra en huelga de hambre se debió a razones humanitarias –empezando por el propio Zapatero, la directora de Instituciones Penitenciarias y los propagandistas afines- mienten como bellacos: o peor, mienten como si fuésemos bellacos los ciudadanos y no nos mereciésemos más que mentiras. Pero, naturalmente, tras hablar de humanitarismo enseguida mencionan que así se han evitado otras muertes o situaciones de violencia en el País Vasco: es decir, conveniencias políticas. La nota oficial del gobierno vasco auguraba que esto relajaría la tensión en Euskadi; y Patxi López, ni corto –bueno, un poco corto sí- ni perezoso proclamó ante la asamblea socialista que la excarcelación hacía que se viviera mejor aquí. O sea que la tensión, la crispación y la incomodidad se acaban cuando se da gusto a los violentos que tienen por héroe a un asqueroso serial-killer. Que las víctimas, sus familiares, los que no han perdido aún el sentido moral por culpa de la obcecación política, es decir, los ciudadanos vascos decentes…que todos éstos estén crispados y sientan que viven peor desde que el criminal y sus amigos se pavonean triunfantes ante ellos, eso no es un problema ni entra en consideración. Lo importante es que estén sosegados los que dan miedo, los demás ya se apañarán. Y luego dice Miguel Buen (a quien los dioses, tras negarle los demás dones, le concedieron como compensación una ausencia total de sentido del ridículo) que a él le da más miedo pasearse por ciertos barrios de Madrid que por Rentaría…claro, porque aquí las víctimas no dan la lata ni siquiera a la zafios más patosos, lo que en cambio en otras partes de España ya va siendo algo más frecuente. Por cierto, ahora muchos se quejan de que por sacar un encendedor del PSOE o llevar “El País” debajo del brazo uno se puede buscar hostilidades en ciertos lugares públicos. No es que yo desee que a nadie le molesten los intransigentes en ninguna parte de España, pero quizá así algunos “modelnos” se hagan una pálida idea en carne propia de cómo viven muchos ciudadanos vascos desde hace décadas en este país.

La argumentación mas inconsistente y menos convincente para apoyar el disparate gubernamental con de Juana es apelar a las supuestas excarcelaciones de etarras antes del plazo debido por parte del gobierno de Aznar o los acercamientos de presos realizados en el mismo período, para probar la “hipocresía” de la oposición (la palma se la lleva la SER, que siempre bate el récord de bajura con este tema, proclamando la gran noticia de que “el gobierno de Aznar” no actuó contra de Juana cuando el miserable pidió “champán y langostinos” para celebrar el asesinato de Tomás Caballero: ¡sólo le falta decir que se los envió Aznar pagados de su bolsillo!). Como sabe cualquiera que se moleste en enterarse de las cosas, el PP insistía en cambiar la legislación para hacer cumplir íntegras las penas pero entre tanto, como no podía ser de otro modo, cumplía con la legislación vigente y sus reducciones de condena. En cuanto a los acercamientos de presos, no respondían al chantaje de ningún recluso sino a reiteradas peticiones parlamentarias y de medios ilustrados de comunicación. Pero en fin, aunque no fuera así: ¿y qué? Si el gobierno Aznar lo hizo mal entonces (aunque lo que hizo nada tiene que ver con la excarcelación mediante chantaje de Juana Chaos)…¿por qué el PSOE no se lo reprochó en su día, cuando tantas cosas le censuraba en otros campos? Aún peor: si aquello fue un error, ¿por qué ahora se utiliza como justificante en lugar de haberlo tomado como advertencia de lo que no debe hacerse, visto el resultado? Es floja excusa para equivocarse el que otros se hayan equivocado antes y uno repita de buena fe los errores…

Pues no, las explicaciones del Gobierno no hacen más que empeorar las cosas. Y las de sus propagandistas que se empecinan en informarnos día y noche de lo malo que es el PP, que no gobierna, en lugar de explicarnos porque gobierna mal quien gobierna, tampoco mejoran ni ánimos ni inteligencias. ¿Que hay crispación? Claro, como la hubo cuando Aznar metió al país en la invasión de Irak. La gente se indignó con razón y se echó a la calle (los decentes junto a representantes del peor lumpen extremista del país) lo mismo que hoy otra decisión errónea gubernamental subleva a tantos, que se manifiestan junto al indeseado Inestrillas y compañía. Ya ven, la historia se repite… y la histeria también. Entre tanto seamos optimista y esperemos que Batasuna, con su nombre o con otro postizo, no termine por poder presentarse a las elecciones de mayo, como le solicitan al gobierno sus aliados parlamentarios… en contra de lo que quiere la inmensa mayoría del país (por cierto, nunca tan pocos han fingido representar a tantos como hoy sucede en el parlamento español). Si finalmente sucediera tal cosa, como algunos temen que la excarcelación de Iñaki de Juana preludie, habrá llegado la hora de ponerse serios de verdad. Basta de juegos con lo que no es de jugar.

http://www.bastaya.org/www2/portada.php

Fernado Savater en la wiki

Fernando Savater en el Instituto Cervantes de Moscú

Una interesante página dedicada a este valiente filósofo español, recoge muchísima bibliografía, algunas entrevistas y artículos.

Ética y robots

Según una curiosa noticia publicada recientemente en EL PAÍS, el gobierno de Corea del Norte está preparando un código ético que regulará la relación entre robots y seres humanos. Cada vez las máquinas son más autónomas y pueden actuar con mayor independencia respecto a los seres humanos, tomando decisiones que nos afectan. Sin ir más lejos, mi coche ya toma muchas decisiones por mí: enciende los faros cuando detecta oscuridad, activa los limpiaparabrisas cuando llueve y regula su ritmo según la intensidad de la lluvia, cuando detecta cierto tipo de frenada brusca activa un mecanismo que impide que el coche derrape y lo detiene completamente, aunque deje de frenar, etc… Pero además oímos en las noticias que ya están fabricando coches que son capaces, incluso, de tomar decisiones respecto a la misma conducción del coche (por ejemplo, frenar cuando detecta que está muy cerca de otro coche con riesgo de colisión o cuando nos dormimos al volante).

Estas máquinas, cada vez más capaces de decidir por nosotros, están ya presentes en todos los ámbitos de la vida diaria y todo parece indicar que esta presencia se intensificará. Quizás un día nos atienda un robot cirujano, o le encarguemos a un programa de ordenador que busque el mejor colegio para nuestros hijos por internet. Estas tareas implican tomar decisiones complejas y dadas las consecuencias que de ellas pueden derivarse, exigen responsabilidad. Este es el motivo por el cual el gobierno de Corea del Norte piensa que es necesario un código ético para los robots.
Este código se basará en las famosas leyes de la robotica de Asimov:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley


En realidad estos principios no constituyen un auténtico código ético para robots. Son, más bien, unas directrices para que las sigan los fabricantes de robots. Se trata de no convertirse en aprendices de brujo y que se nos vaya de la mano el invento. En rigor no serían los robots los que incumplieran estas leyes, sino sus fabricantes, y sería a ellos a quienes habría que procesar en su caso.

Otra cosa es lo que, al parecer, vaticina cierto estudio del gobierno británico, según el cual, dentro de unos 50 años, los robots reclamarán derechos humanos. El debate sobre la ampliación de los derechos humanos a otras especies ya ha comenzado hace tiempo, con el PROYECTO GRAN SIMIO, que pretende dotar a los grandes simios de ciertos derechos. Lo que se plantea aquí es más radical: ampliar los derechos humanos a ciertas máquinas. Según los defensores del proyecto gran simio, es la conciencia de sí lo que justifica que un ser vivo goce de derechos (otros teóricos son menos estrictos y sólo exigen estar vivo para poder tener derechos).

Se ha demostrado que ciertos simios tienen una conciencia de sí mismos suficiente como para plantear el problema de sus derechos con sentido. Pero ¿Puede una máquina llegar a ser consciente de sí misma? ¿Si así fuera, tendría derechos? En caso afirmativo, no se trataría de obligar a los fabricantes a construir sus máquinas de un modo determinado, sino que serían las propias máquinas las que gozarían de derechos y, por lo tanto, de obligaciones propias y genuinas. Esto es muy distinto de las leyes de Asimov.

Creo que aquí nos encontramos ante un genuino problema filosófico e independientemente de que la construcción de robots ‘humanos’ sea o no posible, de lo que se está hablando es no sólo de la naturaleza de la moral, sino de algo más profundo: qué nos hace humanos.

Links:
Inteligencia Artificial (Artículo de la Wikipedia)
Daniel Dennet (Uno de los filósofos más importantes dedicado al estudio de la conciencia y la inteligencia artificial)
Roger Penrose (Físico interesado en los fundamentos cuánticos de la conciencia, crítico de la inteligencia artificial)
Web 3.0 (Es el nuevo modelo de web que viene, también llamada web semántica, se trataría de una especie de ‘internet inteligente’)


Ética y política. ¿Colectivos psicopáticos o fanáticos?

Cuando se eliminan por completo las emociones del plano del razonamiento, como ocurre en determinados estados neurológicos, la razón resulta ser todavía más imperfecta que cuando las emociones nos juegan malas pasadas en nuestras decisiones.

El error de Descartes. Antonio Damasio.

Creo que la relación entre ética y política se puede entender análogamente a la relación establecida por Damasio entre razón y emoción. Un estado cuya política estuviese regida por razones puramente estratégicas, sin conexión con alguna moral, ni siquiera con al menos una “moral mínima”, sería el equivalente colectivo a un individuo psicopático. Si por el contrario es la moral –o la religión- la que ocupa y suplanta el lugar de la política, estamos ante el estado fanático. Entre Escila y Caribdis.

Una segunda analogía en el mismo sentido: Decía Hume que la razón sólo era o podía ser esclava de las pasiones. Esto habría que entenderlo en el sentido de que la razón carece de fuerza motora propia; sin la pasión la razón es inerte. De la misma manera ¿qué podría mover la acción política si la desconectamos del bien o de la felicidad individual?

La cuestión de la genealogía la dejo para otro siglo…..

Servida dejo la polémica: «Angelus Silesius contra Phineas Gage».

Angelus Silesius.

Noche triste de octubre


“Adelantaron

las lluvias, y el Gobierno,

reunido en consejo de ministros,

no sabe si estudia a estas horas

el subsidio de paro

o el derecho al despido,

o si sencillamente, aislado en un océano,

se limita a esperar que la tormenta pase

y llegue el día, el día en que, por fin,

las cosas dejen de venir mal dadas.”


Gil de Biedma. Noche triste de octubre, 1959.

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