Los hundidos y los salvados

«Sucumbir es lo más sencillo: basta cumplir órdenes que se reciben, no comer más que la ración, atenerse a la disciplina del trabajo y del campo. La experiencia ha demostrado que, de este modo, sólo excepcionalmente se puede durar más de tres meses. Todos los “musulmanes” que van al gas tienen la misma historia o, mejor dicho, no tienen historia; han seguido por la pendiente hasta el fondo, naturalmente, como los arroyos que van a dar a la mar. Una vez en el campo, debido a su esencial incapacidad, o por desgracia, o por culpa de cualquier incidente trivial, se han visto arrollados antes de haber podido adaptarse; han sido vencidos antes de empezar, no se ponen a aprender alemán y a discernir nada en el infernal enredo de leyes y de prohibiciones, sino cuando su cuerpo es una ruina, y nada podría salvarlos de la selección o de la muerte por agotamiento. Su vida es breve pero su número es desmesurado; son ellos, los Muselmäner, los hundidos, los cimientos del campo, ellos, la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica, de no hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina, demasiado vacíos ya para sufrir verdaderamente. Se duda en llamarlos vivos: se duda en llamar muerte a su muerte, ante la que no temen porque están demasiado cansados para comprenderla.

Son los que pueblan mi memoria con su presencia sin rostro, y si pudiese encerrar todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen, que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento.

Si los hundidos no tienen historia, y una sola y ancha es la vía de la perdición, las vías de la salvación son, en cambio, muchas, ásperas e impensadas.»

Primo Levi: Si esto es un hombre

(Prisioneros del campo de exterminio de Mauthausen)


Testigo y protagonista del horror, el siglo XX ha escrito en la historia una de sus páginas más oscuras: el Holocausto. En los campos de exterminio nazi
no sólo se despojó a los hombres de sus posesiones, de su ropa, de su pelo, de sus familiares, de sus vidas… No, en los campos de exterminio se les despojó fundamentalmente de su humanidad. Ante la visión de estas víctimas del mal, cabe preguntarse, como lo hiciera uno de sus supervivientes, si esto es un hombre.
La reflexión ética se orienta a la vida, pero a la vida
humana. En los campos de exterminio la humanidad de los hombres se puso a prueba hasta lo impensable. Muchos llegaron a afirmar que después de aquello ya nada tenía sentido. Tampoco la ética. Por ello el Holocausto constituye un alto en el camino obligado para nosotros, pues nos demostró que nuestra humanidad no está garantizada; tenemos que alcanzarla, ganárnosla y protegerla. Esa es la tarea de la ética.

Podéis encontrar más información sobre el Holocausto en los siguientes enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Holocausto
http://www.nizkor.org/faqs/auschwitz/index-sp.html
http://www.elinformadordegalicia.com/jms/holo/holo.htm
http://www1.yadvashem.org/exhibitions/album_auschwitz/home_auschwitz_album.html
http://www.remember.org/jacobs/
http://www.mtsu.edu/~baustin/holo.html

Límites (J.L. Borges)

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a Quien prefija omnipotentes normas
y una secr
eta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa

y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando el ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

(Podéis encontrar este poema recitado por el mismísimo Borges en persona en la siguiente dirección: http://luis.salas.net/reci0341.htm)

Escher, la relatividad y Heráclito

(Pincha en la imagen para ampliarla)

Este es mi grabado favorito de M. C. Escher.
Sin duda, lo más llamativo del grabado es que representa una estructura contradictoria. Vemos, por ejemplo, que en la parte superior del dibujo dos individuos avanzan por una escalera en la misma dirección, ¡Pero uno está subiendo y el otro bajando! Y sin embargo estas escaleras contradictorias forman un triángulo, que representa la armonía, la proporción y la racionalidad.
También resulta llamativo que los diferentes individuos que suben-bajan por las escaleras se ignoren mutuamente. Cada uno de ellos tiene una perspectiva particular de lo que ocurre en ese mundo, y es incompatible con la de los demás. Si llegaran a hablar unos con otros (cosa improbable, pues parece que ni siquiera se ven), jamás se pondrían de acuerdo. ¿Jamás? Bueno tal vez exista una posibilidad de acuerdo, pero es sumamente difícil de alcanzar porque supone rechazar como ilusorio todo lo que se creía real. Para la mayoría será una tarea imposible, si es que no la consideran absurda. Aquellos que se encomienden la ardua tarea de comprender la totalidad se asemejarán a los que despiertan de un sueño. Cuando soñamos, cada uno vive en un mundo propio, inventado, ilusorio, aunque construido a partir de retales de la realidad. Al despertar entramos en un mundo común a todos los despiertos y por ello, objetivo y real. Pero aún cabe un segundo despertar, que nos revele la secreta armonía del universo, invisible para la mayoría, que vaga sin saber que la escalera que sube también baja.
¿Pero en qué consiste esa secreta armonía que surge de las (¿aparentes?) contradicciones?
Heráclito apunta a la respuesta:

  • Si atienden no a mí, sino a la razón, estarán de acuerdo en que la sabiduría consiste en que lo uno es todo.

  • La sabiduría es una sola: conocer la razón por la cual todas las cosas son dirigidas por todas.

Preguntas para pensar

  • ¿Qué relaciones se pueden apreciar entre el grabado de escher y la filosofía de Heráclito?
  • ¿En qué consiste la respuesta de Heráclito al reto que nos plantea el grabado de Escher?
  • ¿Es completamente satisfactoria esa respuesta?

Para seguir pensando

La naturaleza gusta de ocultarse


Aunque parezca mentira, lo que se ve en el video es completamente real. La naturaleza no nos ahorrará sorpresas. Pinchad en la imagen.

En este link (hay que pinchar en las palabras «este link») encontraréis una explicación de cómo consigue el pulpo hacer lo que hace. El autor habla del tema en relación con una novedosa tecnología que se está desarrollando, la «tinta electrónica», que se supone que en el futuro sustituirá a los libros. En fin, de momento disfrutemos del pulpo.

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