Fanatismo y educación

“Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser. El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticios, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuello porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular si demostramos ser unos irredentos. En cualquier caso, topográficamente hablando, echar los brazos al cuello o lanzarse a la yugular es casi el mismo gesto. De una forma y otra, el fanático está más interesado en el otro que en si mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto.”

Amos Oz, Contra el fanatismo.

Peligroso y familiar, el fanático que pinta Amos Oz. Es fácil deslizarse hacia el fanatismo y sucumbir a la tentación, no de hacer el bien, sino de hacer bueno al prójimo, de sanarle, de formarle, educarle, y eliminarle si no entra en vereda. Hay que estar en guardia, sospechando de la bondad, especialmente de la de uno mismo.

Creo que el fanatismo es esencialmente pedagógico, no hay fanático que no tenga vocación de educador. El fanático no quiere enseñarnos contenidos teóricos, quiere formarnos, quiere que desarrollemos las habilidades y competencias que, a su juicio, nos harán mejores. El fanático educa en valores. Y lo más peligroso es que los valores más permeables al fanatismo son los más aceptables (quizá por vacuos): el respeto, la solidaridad, el medio ambiente, la igualdad, etc; esto hace que el fanatismo se vuelva invisible, lo cual dificulta separar el fanatismo de los valores del fanático. No es lo mismo criticar el fanatismo de un ecologista, que criticar el ecologismo de un fanático, pero la distinción suele pasar inadvertida.

Pero si el fanático es esencialmente educador, no es cierto que la educación sea esencialmente fanática aunque, a mi juicio, el fanatismo es el pan de cada día en este gremio. Creo que educar sin fanatismo es educar filosóficamente, haciendo de la educación una búsqueda desinteresada del conocimiento. En cualquier caso la educación sin fanatismo es una rara avis. Quizá queden unos cuantos ejemplares, pero me temo que alguien se ha empeñado en que se extinga.

Lecturas para acabar y comenzar el año

Literariamente he comenzado el nuevo año de una forma bastante semejante a como lo acabé, -o cosas de la literatura, quizá de forma muy diferente-. Han sido lecturas largamente aplazadas, obras maestras de las consideradas imprescindibles, -y que sin embargo no había acometido-; en mi descargo puedo aducir que son tantas y tantas las obras maestras que uno puede tranquilamente dedicar toda la vida a su lectura y nos quedarán por abrir muchas de esas “imprescindibles” –quizá no deberíamos, pues, a cierta edad distraernos con los fenómenos editoriales, ya sean pijamas a rayas o vuelos de ángeles-. Dejemos, también, el sermón y las justificaciones. Acabé el año con la lectura de El guardián entre el centeno de Salinger, lo he comenzado con Pedro Páramo de Juan Rulfo. Entre una y otra (lectura) , entre turrón y cava, conseguí acabar un libro en el que me había estancado a mitad de su lectura, La Viena de Wittgenstein, libro de difícil lectura, denso y detallista, no sé si ha añadido mucho a mi deficiente comprensión de Wittgenstein, pero si me ha permitido al menos respirar aliviado, y dejarme horizonte despejado para otras empresas.

La obra de Salinger y la de Rulfo tienen, en principio, muy poco en común , ni el estilo, ni aparentemente la temática, ni el contexto, ni la lengua, ni la tradición cultural. Pero existen algunas similitudes “externas”; ambas autores tienen una producción muy limitada, llevan décadas sin producir nada nuevo, y se prodigan poco en los medios de comunicación; sin embargo, los dos han sido encumbrados como clásicos del siglo veinte, las obras que les han procurado esta posición permanente en las letras han sido en ambos casos dos novelitas cortas que pueden leerse en apenas unos días, queda sin embargo la sensación de que uno debería volver a leerlas para disfrutar de la plenitud de su sentido, al menos esa sensación tuve yo -aunque todo sea dicho, la suelo tener cada vez que acabo un libro-. En el caso de Pedro Páramo el mismo Juan Rulfo comenta que su lectura es difícil y que la escribió con esa intención de dificultad; la idea de que para ser comprendida debía ser leída al menos tres veces –estoy de acuerdo, tras una única lectura.

Al buscar información acerca de Juan Rulfo he encontrado, con ayuda de algunas pistas, una entrevista que le fue realizada en TVE en el año 77. Lo primero que sorprende a uno es que una televisión con calidad es posible, y que la escoria presente es una “mera” contingencia. La segunda sorpresa es la sencillez, la modestia y la autenticidad que desprende Juan Rulfo… también profunda comprensión -y saber- acerca de la tristeza y la condición humana. Nada que ver con las maneras de Hollywood y de divos que tanto se gastan.

El programa se encuentra en Youtube dividido en 5 partes. Os facilito aquí la primera, y la quinta y última parte. Enlazo el resto. En mi caso esperé para ver la entrevista hasta haber acabado la lectura de Pedro Páramo; no soy lector de prólogos y los análisis acerca de una obra prefiero leerlos tras haberme enfrentado en soledad al autor. Otros , al contrario, prefieren conocer previamente algo acerca de la obra; mera cuestión de gustos. Yo os recomiendo leer la novela y ver la entrevista; el orden es cosa vuestra.

Entrevista a Juan Rulfo.

1ºParte

2ª Parte

3ª Parte

4ª Parte

5ª Parte

Alfombrar el campo

El filósofo cree que el valor de su filosofía reside en el conjunto, en el edificio, la posteridad lo halla en la piedra con que él lo construyó y con que, a partir de entonces, todavía se construye muchas veces y mejor, es decir, con el hecho de que ese edificio pueda ser destruido y «sin embargo» tenga «todavía» valor como material.

Friedrich Nietzsche. Humano demasiado humano.
Hace algunos días iniciamos una interesante polémica acerca del valor de la filosofía bajo la forma del dilema: aprender filosofía o aprender a filosofar. Personalmente defendí la segunda opción, aunque a mi entender el dilema es tan solo aparente: pues no aprendemos a filosofar en el vacío sino en el diálogo y la confrontación con los grandes maestros del pensamiento -aunque la inmensa mayoría no alcancemos a producir ni un solo pensamiento genuino. Los más grandes genios del pensamiento necesitaron ellos mismos de ese diálogo y confrontación con otros pensadores, ya fuese en forma personal y directa o a través de los textos. No es necesario ser hegeliano para reconocer el influjo y la continuidad del pensamiento de Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomas de Aquino, de la deuda de Descartes con -o contra- la tradición escolástica, de la reconocida por Kant con Hume, y el influjo –a pesar de su repudio- de Kant sobre Fichte y el llamado idealismo alemán, Schelling, Hegel, y su adversario Schopenhauer, y de éste sobre Nietzsche.. y así hasta Heidegger y Gadamer, Russell o Wittgenstein… la continuidad y la dependencia entre estos pensadores no puede reducirse a mera retórica de manual para estudiantes.

Pero no debemos olvidar tampoco que los autores antiguos, un Heráclito o el mismo Platón nos llegan hoy –y nos resultan comprensibles- sólo a través de estas mediaciones. Es aquí donde cobra sentido la cita de Nietzsche con la que abrimos este post, ¿Qué nos queda de un Heráclito en el siglo XXI? Nos queda “la piedra”, esa piedra es la dialéctica; la realidad cambiante y contradictoria, y el logos universal, con la que se construyeron los sistemas de Hegel y Marx, y posteriormente pensamientos tan opuestos como el de Heidegger y la Escuela de Frankfurt. Y así cada uno de los grandes genios, Descartes, Spinoza, Lebniz, Kant, Wittgenstein.. fueron no solo grandes constructores, lo que fue aún más difícil y los convierte en verdaderos genios incomparables es su trabajo de cantera, su capacidad para extraer nueva roca con la que levantar venideras construcciones.

Algunos serán capaces de reunir esa piedra para levantar bellas construcciones. Pero sólo los grandes creadores son capaces de aportar roca nueva. Y esto último no puede aprenderse, y –por descontado- aún menos, enseñarse.

Esto vale igualmente para Mozart, Darwin, Picasso, Gödel, Rimbaud o Woody Allen.

Al campo no se le puede poner puertas, ni tampoco alfombras.

Concurso de redacción filosófica.

Pincha en la imagen para ampliarla, puedes imprimirla para observarla con mayor detenimiento.

Bases del concurso de filosofía convocado por el IES Fray Ignacio Barrachina, IES Nou Derramador e IES La Foia de Ibi.

1. Se realizará una redacción filosófica acerca del grabado de Francisco de Goya El sueño de la razón produce monstruos, se valorará sobre todo la capacidad creativa de cada trabajo, es decir, la tentativa filosófica, como ejercicio de la razón, de dar cuenta de la imagen.

2. La redacción filosófica no tendrá una extensión máxima, pero sí mínima (2 folios mecanografiados por una cara). La letra será Times New Roman a tamaño 12 y el interlineado será 1.5.

3. La fecha máxima de entrega al departamento de filosofía de cada IES será el 16 de enero.

4. El jurado lo conforman los profesores de filosofía que integran los departamentos de la misma en cada IES de Ibi. Éstos en un primer momento realizarán una selección, posteriormente las redacciones seleccionadas serán estudiadas por el mismo jurado enriquecido con tres miembros más. Éstas tres incorporaciones serán invitados de cada departamento de filosofía de los tres IES, lógicamente cada departamento invita a una persona. Así el jurado que emita la clasificación de los premiados tendrá 9 componentes con la misma calidad de voto.

5. Los premios: Existe la posibilidad de publicar la redacciones seleccionadas. Además se otorgarán tres premios para los finalistas:

-Primer premio: PC portátil.
-Segundo premio: Ipod.
-Tercer premio: MP4

6. Pueden participar en el concurso todos los alumnos de bachiller y secundaria de los citados Institutos.

Breves orientaciones para la elaboración de una redacción filosófica.

1. Introducción.
a) Enuncia el tema que te sugiere la imagen y explícalo brevemente.
b) Indica la estructura y los puntos relevantes que crees que insinúa el grabado y que vas a tratar a lo largo de la redacción.

2. Desarrollo.
a) Expón tus pensamientos y reflexiones de un modo creativo, centrándote en los aspectos que delimita el tema y que ya has sugerido en la Introducción.
b) Aclara términos, ideas, representaciones, matices, tu postura y tus propias argumentaciones.

3. Conclusión.
a) Resume brevemente los expuesto del problema central.
b) Anticipa consecuencias relevantes o nuevos interrogantes utilizando tu imaginación.

Para cualquier duda o información dirígete a tu profesor de filosofía o ética

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