Campamento Diógenes. En defensa de la filosofía.

Campamento Diógenes por la Defensa de la Filosofía en la Educación Pública. Estudiantes de filosofía acampados en la avenida Blasco Ibañez -Valencia. Diario de campamento.

Versos tatuados en la memoria.

Vía Blog d’una profe he encontrado esta entrevista anacrónica con Julio Cortazar, Jorge Guillem, Buero Vallejo, José Hierro, Rafael Alberti, Octavio Paz, Francisco Umbral, Camilo José Cela, Jorge Luis Borges. Y no he podido resistir la tentación de ponerla aquí.

En días melancólicos recuerdo programas como El mundo por montera y otros… Emulando a Carroll intento pensar alguna cosa imposible antes del desayuno, y en mi atrevimiento he llegado a imaginar cómo sería una televisión al servicio de la cultura.

Filosofía: cantidad y calidad

Pocas dudas pueden caber acerca de que la cultura general de una persona con un cierto nivel educativo -un bachiller, pongamos por caso- debe contener conocimientos respecto a los grandes temas tradicionales de la Filosofía. ¿Cómo entender, por ejemplo, la sociedad griega sin tener noticia de las ideas de Sócrates y Platón? ¿Y la historia del mundo contemporáneo sin conocer la teoría de Marx? Pocas dudas caben, tampoco, de que ya el intento de comprensión de estas cuestiones supone un esfuerzo intelectual notable, como lo supone la comprensión de cualquier teoría científica. Generaciones de españoles recuerdan el esfuerzo invertido en componer una disertación coherente sobre alguna de las abstractas cuestiones filosóficas (aunque no más abstractas que las matemáticas, por poner un ejemplo). Estas dos razones han motivado que la Filosofía exista como materia de estudio en el sistema educativo español desde su nacimiento. Sin embargo, ésta ha sido también motivo de ataques en las dos últimas leyes educativas de gobiernos socialistas, la LOGSE y la LOE. Los profesores de Filosofía nos hemos visto obligados ante estas dos leyes educativas a salir en defensa de la Filosofía, a justificar su necesidad, a explicar nuestra labor; esto cansa ya. Y, sobre todo, crea una inseguridad en el gremio que, forzosamente, se transmite en su labor profesional.
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‘Educación para’ y ‘Ciencias para’

¿Por qué la educación tiene que ser ‘para la ciudadanía’ y no educación sin más? ¿Por qué las ciencias tienen que ser ‘para el mundo contemporáneo’ y no ciencias sin más? ¿Qué aporta ese ‘para’? ¿Por qué sólo está presente en estas dos asignaturas? Desde el principio ese ‘para’ me resultó sospechoso porque selecciona, limita y sobre todo, dirige y orienta la educación y la ciencia hacia -y desde- otra cosa que no es ni educación ni ciencia. ¿Y qué es? Es la ideología de un partido político que trascendiendo los mítines, pasa a formar parte del sistema educativo. He aquí las razones que me han llevado a esta conclusión.

1)Resulta que la educación es ‘para la ciudadanía’. Pero la ciudadanía no existe, sólo existen ciudadanos concretos y mortales. Y dado que los ciudadanos lo son por el mero hecho de haber nacido en un Estado, no es necesaria educación alguna para serlo. La ciudadanía es un concepto, no algo que uno se encuentra por la calle. Por lo tanto cuando hablamos de ciudadanía estamos utilizando un concepto de ciudadanía. Y no hay un único concepto de ciudadanía. ‘Ciudadanía’ se deriva de ‘ciudad’, en griego ‘polis’, por lo tanto la ciudadanía es un concepto político. Por ello el concepto de ciudadanía que manejemos depende de una teoría política concreta. Y de éstas hay muchas y todas, TODAS, en cuanto teorías, son legítimas. Si la asignatura fuera, por ejemplo, Filosofía política, se expondrían en clase todos estos conceptos de ciudadanía, cosa que sería muy útil y conveniente pare que los adolescentes se formaran ELLOS políticamente. Sin embargo la asignatura del PSOE educa para la ciudadanía, que es educar para el concepto de ciudadanía del PSOE, que será ahora quien forme políticamente a los adolescentes. De este modo, la educación se relativiza y manipula para que encaje en las coordenadas políticas del partido en el gobierno. Una vez que esta asignatura existe cualquier partido en el poder podrá utilizarla para educar en su concepto de ciudadanía. Sin embargo, si el curriculum de la asignatura se cumple a rajatabla y con éxito -cosa por otro lado dudosa- entonces será difícil que veamos otros partidos en el gobierno.

2)Las ciencias, por su parte, son ‘para el mundo contemporáneo’. A pesar de su nombre mentiroso, no es una asignatura de ciencias. La prueba más evidente es que los profesores -científicos- encargados de impartirla necesitarán de unos cursos de formación adicionales. Esos cursos no los necesitan para dar biología ni física, pero sí para dar esa asignatura. ¿Por qué? ¿Qué se introduce en esta asignatura que supera a la ciencia? Lo que se introduce es ‘el mundo contemporáneo’. Cuando salgo de mi casa veo el supermercado, subo al coche, voy a trabajar y me encuentro con gente, etc. Veo muchas cosas a lo largo del día, pero de momento el ‘mundo contemporáneo’ todavía no se me ha manifestado. Ese ‘mundo’ es otra construcción intelectual tan discutible y discutida como la de ciudadanía, y no menos sensible a las posiciones políticas de partida. Cuando hablamos de ‘mundo contemporáneo’ estamos haciendo referencia a algo muy complejo que incluye lo que el curriculum de la nueva asignatura llama ‘retos de la humanidad’ (¡De la HUMANIDAD!), nuevas necesidades, contextos sociales, valores, etc. Pero ¿Es el mismo mundo contemporáneo el del Huntington del choque de civilizaciones y el del Zapatero de la Alianza de civilizaciones? ¿Viven en el mismo mundo contemporáneo un neocon estadounidense y un ecologista antoglobalización? ¿Entienden los dos lo mismo por mundo contemporáneo? ¿Para qué ‘mundo contemporáneo’ son esas ciencias? Evidentemente son para el mundo contemporáneo del partido socialista que, erigiéndose en intérprete privilegiado de las necesidades y problemas de la ‘humanidad’, pretende transmitirlas a los jóvenes. Si la asignatura fuera Física o Biología, el profesor se limitaría a enseñar las leyes de la naturaleza desde una lógica estrictamente científica. Esto sería muy útil para que los alumnos tuvieran una formación científica rigurosa que les permitiera interpretar A ELLOS las contribuciones de la ciencia al mundo contemporáneo. Sin embargo la nueva asignatura les priva de un conocimiento científico riguroso para darles hecha la tarea de averiguar en qué ‘mundo contemporáneo viven’ y cómo vivir en él (hay un apartado de la asignatura que trata de estilos de vida saludables, lo que merecería un post por sí mismo, si no un libro entero). Personalmente no soy favorable a la objeción, pero creo que los alumnos tienen tantas razones para objetar a la educación para la ciudadanía como para objetar a esta Ciencias para el mundo contemporáneo. No entendería que un objetor de la primera aceptara cursar la otra.

3)La Educación para la ciudadanía y las Ciencias para el mundo contemporáneo son las dos caras de una misma moneda. La educación, si es para la ciudadanía, se convierte en doctrina; y las ciencias, si son para el mundo contemporáneo, se convierten en pseudociencia.

4)Ambas asignaturas son una forma degenerada y dogmática de dos disciplinas filosóficas. La educación para la ciudadanía es la perversión partidista de la Filosofía política, y las ciencias para el mundo contemporáneo es la perversión partidista de algún tipo de híbrido entre la Filosofía de la ciencia y la Ética aplicada. Sin embargo en ambas asignaturas existe, al parecer, cierto interés en que no sean impartidas por filósofos, precisamente para garantizar su naturaleza ideológica. En el caso de las ciencias para el mundo contemporáneo los filósofos han sido excluidos ex lege para impartirla, a pesar de que ya venían impartiendo una asignatura gemela (Ciencia, técnica y sociedad) y a pesar de que el contenido de la asignatura es fundamental y prioritariamente filosófico, no científico (distinción ciencia y opinión, bioética, etc). En el caso de la educación para la ciudadanía, aunque podrán impartirla licenciados en Filosofía, se percibe ésto como algo transitorio, dado que los padres de la criatura (como el ínclito Peces-Barba) ya han manifestado la conveniencia de que fueran juristas quienes se hicieran cargo de la asignatura. La eliminación del carácter filosófico de estas dos asignaturas tiene como efecto reducir la reflexión política al mero legalismo y la reflexión acerca de la ciencia a un triste cientificismo.