Un dios con barbas. Gustavo Bueno y la religión

En un post anterior me lamentaba de los derroteros que ha ido tomando la televisión en España. Uno de los programas del pasado cuya memoria nos hace lamentar más el presente es Tribunal Popular. El formato de este espacio simulaba un juicio. Había un tribunal, un juez, un abogado defensor y un fiscal. Lo que se sometía a cuestión era algún tema polémico, en este caso la religión. A lo largo del programa una serie de expertos en el tema comparecían en calidad de testigos y eran interrogados tanto por el abogado defensor como por el fiscal. En el vídeo que propongo como ejemplo, el filósofo español Gustavo Bueno comparece, en el juicio a la religión, como testigo ateo racionalista. No le resultará difícil responder a las cuestiones de el Sr. Nart, fiscal de la religión; pero cuando le toque responder al defensor, tendrá que esmerarse. Consigue, sin embargo, salir airoso con una intervención lúcida, apasionada y divertida.

Qué lejos este programa de otros programas de debate que vinieron después. Desde el inefable Parle Vosté, Calle vosté de Canal 9, en el que cualquiera, desde Carlos Jesús al Padre Apeles, tenía ‘carta blanca’ para erigirse en opinador universal (e insustancial); hasta el actual 59 segundos, en el que tras el aparente pluralismo se ocultan dos de las peores tiranías: la prisa y la actualidad. Sin hablar de que los invitados son siempre periodistas reconvertidos portavoces políticos. A Gustavo Bueno le daría un ataque en un programa de estos.

Fundación Gustavo Bueno
¿Gustavo Bueno fundador de una secta filosófica?

¿Qué es «humanidad»? 2ª Parte

Este desierto en el que tantos y tantos hombres han perecido es inmenso y exige de cualquiera un corazón grande pero a la postre también está vacío. Es duro y estéril. Su naturaleza es la piedra.
Cormac McCarthy. Meridiano de sangre

Mi bautismo con Cormac McCarthy: La carretera (2007)y Meridiano de sangre (1985) En ambas novelas podemos seguir el hilo conductor que comenzamos con Esperando a los bárbaros; ¿qué es humanidad?. Dos novelas, especialmente la segunda, de muy recomendable lectura para la futura ciudadanía (entiéndase ciudadanos) –aunque las cursiladas que la industria editorial de prescindibles manuales perfila parecen ir por otros derroteros.

Dos novelas muy diferentes en apariencia, pero con aspectos comunes. La carretera cuenta con apenas dos personajes, mientras el resto de seres humanos no pasan de ser siluetas en el paisaje amenazador de un tiempo apocalíptico “La fragilidad de todo por fin revelada. Viejos y preocupantes problemas desintegrados en la nada y la noche”. En Meridiano de sangre regresamos a mediados del siglo XIX en la frontera con México, los bosques arrasados son sustituidos por los paisajes desérticos, la soledad de la carretera por la vorágine de personajes y acciones, el terror velado y la pestilencia de la carne muerta por la exhibición orgiástica y continua de la violencia, el desgarrar la carne, el brotar la sangre, el aplastar los huesos, colgar, desollar, mutilar, cortar y exhibir orejas y cabelleras… en las dos novelas hay referencias al canibalismo –ignoro si será un tema recurrente en McCarthy, veremos en próximas novelas. El primer gran impacto sorpresa de la novela me lo causó el pasaje “Atacados por comanches”–confieso que soy un aficionado a las películas de indios, lástima que no se hagan tantas como uno quisiera- Al leer la descripción del aspecto de los indios, así como la del ataque mismo, he pensado: qué falso es el sentido vulgar del dicho según el cual “vale más una imagen que mil palabras”, al contrario, he pensado en las maravillosas imágenes que pueden generarse con palabras, dudo que ninguna fotografía pueda sugerir todo lo que McCarthy consigue transmitir en ese pasaje.

No me gusta destripar novelas al lector, pero hay que decir que no es tan sólo una novela de violencia descarnada; a pesar de todas sus manifestaciones el más profundo horror se nos muestra desde el secreto, desde la ocultación y el misterio. Destacaría sus fantásticas descripciones del desierto y de la noche.. y entre la multitud de personajes y acciones: el chaval y el juez , verdaderos protagonistas, enigmáticos, de la novela. Como verdadera obra de arte queda abierta, llena de misterio, y dándonos mucho en qué pensar..

Y la noche no acaba nunca.

Re-educación para la ciudadanía

Este es el segundo de una serie de tres programas de televisión (de momento) en los que el filósofo Gabriel Albiac analiza la nueva asignatura ‘Educación para la Ciudadanía’. Creo que este es el mejor de los tres programas. Comienza con una entrevista a Agapito Maestre, catedrático de filosofía y experto en Aristóteles. Creo que es muy recomendable escuchar con atención el programa, especialmente lo que se dice acerca de la formación (¿manipulación?) de los afectos. Ustedes juzgarán.

«[…] Se toman a la ligera la vieja fórmula platónica » Que no entre aquí nadie que no sepa geometría»· Cuidado, eso no es un tópico o una figura retórica, no, mire usted, es que para
ser un buen ciudadano y por lo tanto sencillamente para cumplir el umbral que posibilite llegar al ámbito de la presencia política que corresponde a todos los ciudadanos, hay que tener el máximo nivel de inteligencia que una sociedad sea capaz de proporcionar, la matemática, la geometría concretamente, era el grado de inteligencia máximo para un griego porque posibilitaba el conocimiento de las formas. ¿Pero qué estupidez me cuenta usted cuando me dice que va a dar usted doctrina o que va a dar usted ciudadanía? La doctrina o la ciudadanía no se dan, lo que se da es el saber, el conocimiento, la maestría, el dominio, de las técnicas que permitan que un sujeto no sea un bruto, y para eso entre otras cosas, la capacidad de disciplina que es la condición de la autodisciplina»

Gabriel Albiac

Aquí están todos los programas emitidos hasta el momento: Libertad Digital
Aquí un blog crítico con la Educación para la Ciudadanía que merece, al menos, ser tenido en cuenta, a pesar (es cuestión de gustos) de su clara inclinación católica (ser crítico con la Educación para la Ciudadanía no implica asumir los argumentos de la Iglesia): Educación para ¿La ciudadanía?

Lejos de los ladrillos y los huevos


Ya es raro que en España se realice actividad filosófica alguna, especialmente en los últimos tiempos en que desde la administración se insiste en ponerle apellidos a la filosofía (ciudadanía, pitos, flautas y patrañas). Pero si nos gustan las rarezas, todavía es más raro que la actividad filosófica se realice en Alicante. Pero así ha sido. Desde la semana pasada un puñado de profesores de filosofía de la provincia de Alicante ha constituido, gracias a Ángel Martín, un grupo de trabajo en el que cada semana dos participantes tendrán la ocasión de exponer sus trabajos filosóficos a sus compañeros. La semana pasada, Juan José Lara se atrevió a romper el hielo hablándonos del empirismo, cuyos dogmas fue enunciando hasta dejarnos con la pregunta ¿qué queda del empirismo? La discusión posterior fue animada.

Lo de Juan José Lara estuvo muy bien, pero las ponencias de hoy no han tenido que envidiarle nada. En la primera de ellas, Jorge Pulla nos ha hablado del aura de la obra de arte, Walter Benjamin y la fotografía. La obra de arte tradicional tiene ‘aura’, es decir, un carácter único -sagrado, se diría- que le otorga cierta inaccesibilidad. Es ese sentimiento que uno tiene ante un cuadro cuando no ve una reproducción, sino el original y dice «vaya, esto lo pintó Velazquez, esos fueron sus trazos, esos mismos y no otros, este objeto que tengo delante es el mismo que tuvo delante Velázquez cuando lo terminó». Este ‘aura’ se pierde cuando la obra de arte puede ser reproducida sin límite, como es el caso de la fotografía. Pero esto no es algo negativo a jucio de Walter Benjamin, sino que está bien para acercar el arte a la gente. En el caso de la fotografía me ha resultado interesantísima la reflexión que en el turno de preguntas ha hecho Jorge Pulla. La fotografía, nos decía Jorge, tiene la capacidad de embellecer cualquier cosa, en ese sentido la mentira es algo que le pertenece esencialmente. Pero es por ello que existe el peligro de que nos anestesie ante el dolor, presentado como obra de arte bella. Mientras hablaba Jorge, me ha venido a la memoria una foto terrible que aparecía hoy en el país, en primera página. La foto es ésta:


Las dramáticas circunstancias de la fotografía pueden consultarse en la noticia. La cuestión es que hay un tipo a punto de lanzarle una piedra a un cadáver (se trata de un hombre que ha sido recientemente asesinado). La rabia contenida en el gesto del agresor se desatará contra un cuerpo que ya no sentirá nada, porque está muerto. La omnipresencia de fotografías e imágenes de este tipo, lanzadas como pedradas iracundas desde lugares siempre lejanos, pueden también convertirnos a nosotros en un cadáver emocional, insensibles ya al dolor. Es mejor no pensarlo, nos decía Jorge, porque si no, uno puede acabar por no hacer fotos, por considerarlo inmoral.

Durante el descanso, me he ido a la cafetería, impresionado por la reflexión que acababa de escuchar. Mientras tomaba el cortado un chaval, supuestamente alumno del instituto, se ha acercado al mostrador y tuteándola con cierto desprecio engreído le ha ordenado a la camarera: «¡Dame un ladrillo y un huevo!». En ese instante me he sentido completamente fuera de lugar, e incluso he experimentado una incomprensible tristeza. Esto sí que es raro -me he dicho. La camarera no ha mandado a la porra al chiquillo, sino que le ha servido lo que deseaba.

Al comenzar la segunda ponencia, me he sentido cómodo. El tema, a cargo de Juan Antonio Negrete era la naturaleza de la Filosofía misma, sin apellidos; nada más lejos de los ladrillos y los huevos. Juan Antonio ha advertido que se sentiría más cómodo si se le interrumpía a medida que en su ponenecia aparecieran dudas. Y se le ha interrumpido. Probablemente él se ha sentido más cómodo así, pero no ha podido terminar una ponencia que, por el estilo de Juan Antonio y por su claridad, prometía bastante. El problema es que las intervenciones se han centrado en temas accesorios y secundarios, de modo que lo fundamental, a saber, qué es la filosofía, no se ha podido desarrollar completamente. Lo que parecía apuntar Juan Antonio era algo muy interesante. La filosofía es un tipo de pensamiento que tiene que moverse siempre por arenas movedizas. La ciencia da por sentado una serie de cosas como la lógica, por ejemplo, pero la filosofía no puede dar nada por sentado. Lo que la ciencia considera su fundamento es lo que la filosofía tiene que fundamentar, por eso no puede apoyarse en nada; es dialéctica. Me hubiera gustado que Juan Antonio hubiera tenido tiempo para explicar el otro rasgo que consideraba esencial a la filosfía, la analogía, pero no ha podido ser. De todas formas la ponencia puede leerse aquí. La leeré.

Blog del grupo de trabajo: http://www.filosofia-alicante.blogspot.com
Página Web del grupo de trabajo: http://www.dialectica.es

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