Divino Platón

Aún a riesgo de insistir demasiado en la poesía, no he podido resistirme a la tentación de mostrar este poema que nos insinúa maravillosamente la enigmática naturaleza de las Formas o Ideas.

APARICIÓN

A pesar de todo
yo te ví, Belleza.
Cuando ya dudaba

que jamás te viera.
Cerrados mis ojos
te busqué Belleza,
naciendo en las olas,
clavando tu flecha
divina en la gota
que enjoya la hierba.

Y a pesar de todo
te nombré, Belleza.
Y a pesar de todo
creí en ti, Belleza.
Y al abrir los ojos

te tuve, Belleza.

¿No serán tus nombres
«pasado», «perdido»,
«remoto», Belleza?

¿No serán las cosas
tu nido, Belleza?,
la sangre y los huesos
que el tiempo dispersa,
y tú, su perfume
inmortal, Belleza?

Al abrir los ojos
te tuve, Belleza.
Luego te perdiste
misteriosa y súbita,
sin que ya más te viera.

José Hierro

Para leer más sobre este poeta, José Hierro, uno de mis -o nuestros- preferidos
http://amediavoz.com/hierro.htm
Os recomiendo Alegría, Acelerando, Vida, Apagamos las manos… Dos Fábulas para tiempos sombríos.. y muchos, muchos otros que podréis descubrir y disfrutar

Precisamente en tiempos de penuria… los poetas.

Charles Baudelaire (1821 – 1867)


EL VAMPIRO
Tú que, como una cuchillada;
entraste en mi dolorido corazón.
Tú que, como un repugnante tropel
de demonios, viniste loca y adornada,

para hacer de mi espíritu humillado
tu lecho y tu dominio.
¡Infame!, a quien estoy ligado
como el forzado a su cadena,

como al juego el jugador empedernido,
como el borracho a la botella,
como a la carroña los gusanos.
-¡Maldita, maldita seas tú!

Supliqué a la rápida espada
que conquistara mi libertad
y supliqué al pérfido veneno
que sacudiera mi ruindad.

¡Ay! el veneno y la espada.
me desdeñaron diciéndome:.
-No eres digno de que se te libere
de tu esclavitud maldita.

-¡Imbécil! -Si de su dominio
te libraran nuestros esfuerzos,
tus besos resucitarían
el cadáver de tu vampiro.

Charles Baudelaire, versión castellana, cortesía de http://amediavoz.com/baudelaire.htm)

Más sobre Baudelaire AQUÍ.
Más sobre Edvard Munch AQUÍ y AQUÍ.

…y para qué poetas en tiempos de penuria?

SI CONSIDERAMOS.

si consideramos lo que puede verse:
motores que nos vuelven locos,
amantes que acaban odiándose,
ese pescado que en el mercado
mira fijamente hacia atrás adentrándose en nuestras mentes,
flores podridas, moscas atrapadas en telarañas,
motines, rugidos de leones enjaulados,
payasos enamorados de billetes,
naciones que trasladan a la gente como peones de ajedrez,
ladrones a la luz del día con maravillosas
esposas y vinos por las noche,
las cárceles atestadas,
el tópico de los parados,
hierba moribunda, fuegos insignificantes,
hombres suficientemente viejos como para amar la
tumba.

estas y otras cosas
demuestran que la vida gira sobre un eje podrido.

pero nos han dejado un poco de música
y un póster clavado en el rincón
un vaso de whisky, una corbata azul
un delgado volumen de poemas de Rimbaud,
un caballo que corre como si el diablo le estuviera
retorciendo la cola
sobre la hierba azul y el griterío
y después, de nuevo, el amor
como un coche que dobla la esquina
puntual,
la ciudad a la espera
el vino y las flores
el agua corriendo a través del lago
y verano e invierno y verano y verano
y de nuevo invierno.

Charles Bukowski.

Son los ríos

Son los ríos
Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.
Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.
Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.

J. L. Borges

Para leer otro poema de Borges, pincha AQUÍ.
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