Dos poemas platónicos -o no.

La dorada cúpula de la sinagoga
en el amanecer berlinés.
¿No será la Belleza una bella muchacha?
se preguntaba, al fin, el viejo Parménides.

I

APARICIÓN

A pesar de todo
yo te ví, Belleza.
Cuando ya dudaba
que jamás te viera.
Cerrados mis ojos
te busqué Belleza,
naciendo en las olas,
clavando tu flecha
divina en la gota
que enjoya la hierba.

Y a pesar de todo
te nombré, Belleza.
Y a pesar de todo
creí en ti, Belleza.
Y al abrir los ojos
te tuve, Belleza.

¿No serán tus nombres
“pasado”, “perdido”,
“remoto”, Belleza?

¿No serán las cosas
tu nido, Belleza?,
la sangre y los huesos
que el tiempo dispersa,
y tú, su perfume
inmortal, Belleza?

Al abrir los ojos
te tuve, Belleza.
Luego te perdiste
misteriosa y súbita,
sin que ya más te viera.

Aparición. De Quinta del 42. José Hierro

II.

Por oscuros motivos
en desconocidas circunstancias
el Ser Ideal ha dejado de bastarse a sí mismo.

Podría haber durado y durado, sin fin,
hecho de la oscuridad, forjado de la claridad
en sus somnolientos jardines sobre el mundo.

¿Para qué diablos habrá empezado a buscar emociones
en la mala compañía de la materia?

¿Para qué necesita imitadores
torpes, gafes,
sin vistas a la eternidad?

¿Cojeante sabiduría
con una espina clavada en el talón?
¿Desgarrada armonía
por agitadas aguas?
¿Belleza
con desagradables intestinos en su interior
y Bondad
-para qué con sombra
si antes no tenía-?

Ha tenido que haber algún motivo
por pequeño que aparentemente sea,
pero ni siquiera la Verdad Desnuda lo revelará
ocupada en controlar
el vestuario terrenal.

Y para colmo, esos horribles poetas, Platón,
virutas de las estatuas esparcidas por la brisa,
residuos del gran Silencio en las alturas.

Wislawa Szymborska. Platón o el porqué.

PD. La imagen no representa la Catedral de Burgos, ni siquiera a Claudia Schiffer. Se trata de la cúpula de la Neue Synagoge en Berlín incendiada por los nazis en la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht). Noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. Los muy brutos.

Noticias de filósofos. Lecturas para despedir el verano.

Comienza el curso. Aqui os recomiendo unas lecturas para suavizar la tristeza del final del verano. Me decía ayer un amigo, al hilo de los problemas que tenemos planteados en España, que «estaría bien que fuéramos capaces de mirar las cosas con humor, pero me temo que los españoles estamos mal dotados para la ironía». Otro me recomendaba la lectura de Sobre el concepto de ironía de Soren Kierkegaard. Tomo nota de ambos. Si como sospecho la pérdida del alma es la pérdida del sentido del humor, entonces humoristas y gastrónomos son los auténticos bienhechores de la humanidad -y no los vagos como afirmaba Cioran.

Se acaba el verano: ¡Otra docena de gambas!

 

Detienen a unos filósofos que planeaban socavar los fundamentos del platonismo 

 

Roba en la Facultad de Filosofía haciéndose pasar por Aristóteles.

 

Una señora de Puertollano cuestiona la realidad cognoscible 

 

La Casa del Libro retirará todos los libros de Nietzsche que no se entiendan

 

Disney estrena “Nietzsche”

 

Los años en que filosofamos

En 1914, Ortega se define como «un profesor de Filosofía «in partibus infidelium»; veinte años después existe lo que se va a llamar la Escuela de Madrid, se conocen antes que en otros países los libros de primer orden escritos en cualquier parte, y grandes minorías de no profesionales se interesan por libros y cursos filosóficos y los absorben como nunca había ocurrido en ninguna otra época, más de lo que ocurre en ningún país europeo, sin excepción. Algo análogo ocurre con otras disciplinas, y por supuesto con una literatura cuya calidad no cede a ninguna otra. Todo esto es generalmente reconocido en el mundo cuando se trata de pintura y, al menos en cierta medida, de música; pero no respecto de la literatura, la filosofía, la historia. ¿Por qué? Se pensará tal vez que la calidad de los cultivadores de estos últimos campos no llegaba a la de los pintores o músicos. Ningún español responsable pensará que éstos eran superiores a filósofos, poetas, novelistas o filólogos. Lo que sucede es que, ante todo, pintura y música no necesitan traducción y son inmediatamente accesibles; el español era poco leído en el resto de Europa, porque —por muchas razones y algunas sinrazones— desde hacía mucho tiempo no se esperaba nada inesperado; y como se leía poco, se traducía menos; y siempre se pierde en la traducción. Además, la pintura tiene valor económico, hay un comercio que la potencia, mientras que los libros, reproducidos por la imprenta, apenas valen nada. Finalmente, y esto es lo más importante, los que escriben dicen algo, y eso que dicen fácilmente no gusta a tales o cuales españoles, que se apresuran a negar su valor; lejos de potenciar sus obras, hacen todo lo posible por destruirlas.

España inteligible. Julián Marías.

Tres problemas de España a finales de XIX

Tres eran los problemas capitales con que tenía que enfrentarse España en el último cuarto del siglo pasado: la que entonces empieza a llamarse la cuestión social; la pretensión de autonomía de los restos ultramarinos de la antigua Monarquía, Cuba, Puerto Rico, y las Filipinas; finalmente, los movimientos regionalistas que surgen entonces, sobre todo en Cataluña y el País Vasco. En los tres casos, los gobernantes de la Restauración —con el asentimiento o la complacencia de la mayoría de la sociedad— temen plantearlos a fondo y con los riesgos que realmente implican; prefieren —para usar expresiones muy usadas en esa época, y muy reveladoras— «trampear» o «poner paños calientes»; lo cual tuvo la consecuencia de dejar las cuestiones más graves sin solución, con una radicalización subterránea que afloró después.
[…]
La segunda se resolvió, lamentablemente, con el llamado «desastre nacional» de 1898; la primera se fue enconando progresivamente en nuestro siglo, hasta llevar a la tremenda explosión de 1936, de la cual fue causa decisiva, aunque no única; la tercera, que también tuvo un papel importante en el origen de la guerra civil, ha continuado actuando en la sociedad española de todo el siglo, y no ha desaparecido del horizonte.

España inteligible. Julián Marías.

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No cabe duda que las lecturas de este texto serán bien distintas desde abril de 1985 cuando Julián Marías finalizó su escritura hasta este agosto del 2012. Les invito a meditarlo.

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