La leyenda de Dafne

Dafne, cuyo nombre significa «laurel»en griego, es una ninfa amada por Apolo que un día juró no pertenecer jamás a ningún varón.

Un día, Apolo la sorprendió escuchando su canto y se quedó enamorado de tal maravilloso susurro. Dafne al notar su presencia deja de cantar y queda inmóvil por el susto, mientras busca con ojos aterrados un escondite a su alrededor. El Dios Apolo la seduce con mágicas palabras de amor, ella le suplica que se detenga pero él es sordo a su ruego, entonces Dafne echa a correr, pero no tiene a donde huir. Indefensa, pide ayuda a la Tierra y ésta le oye; como salvación comienza a transformarse entre los brazos del Dios. Su suave piel se recubre de una corteza, sus uñas delicadas se alargan en hojas multiplicadas con mágica velocidad. Sus cabellos forman un denso ramaje, el rostro desaparece detrás de la corteza y el cuerpo se transforma en tronco.

Queda fijada con sus raíces hundidas en la tierra, rígida e inmóvil.

Apolo abraza tristemente el árbol y entre lágrimas declara que ese árbol será consagrado a su culto.


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La noche vela por ella

y acompaña su canto por el cierzo,

son testigos las estrellas

de su leyenda el comienzo

Alguien la observa

escondido entre sombras y juncos,

su dulce timbre le eleva

y le embriaga el aroma más puro

Ella nota su presencia

y huye del miedo presa.

Apolo, que el canto de Dafne aprecia

la sigue por la arboleda espesa

Dafne suplica a las estrellas

y su ruego el río escucha.

Entre sollozos Apolo contempla

las hojas de una planta desnuda.

Publicado por: Aristoteliano

Reglas derivadas de la lógica de enunciados demostradas

Cuelgo, por fin, en la sección de FOTOCOPIAS Y APUNTES DE CLASE (FILOSOFÍA) las reglas derivadas de la lógica de enunciados demostradas. También podéis descargarlas pinchando AQUÍ. La mayoría han sido vistas en clase, pero algunas no. En todo caso será cómodo tenerlas ahí.
Para preparar el examen de lógica es conveniente, además de hacer muchos ejercicios, comprender bien estas demostraciones, que funcionarán a modo de heurísticas.

Pero para que no todo sea estudiar (!) os propongo que penséis en la siguiente tautología:

(p -> q) v (q -> p)

[Léase ‘p implica q o q implica p’]

Que es una tautología se comprueba fácilmente haciendo la tabla de verdad correspondiente. Sin embargo, lo que dice, aunque es una verdad lógica, no es en absoluto evidente. En realidad la fórmula está afirmando que dados cualesquiera dos enunciados, o bien el primero implica al segundo, o bien el segundo implica al tercero. Esto significa que no es posible encontrar dos enunciados que no mantengan, de un modo u otro, una relación de implicación lógica entre ellos. Pongamos, por ejemplo, el caso de los siguientes enunciados:

p = ‘Ha llegado la primavera’
q= ‘Habrá muchos suspensos en lógica’

Según la fórmula de marras, o bien la llegada de la primavera implica que habrá muchos suspensos en lógica, o bien los suspensos de lógica implican la llegada de la primavera. No sabemos cuál de las dos implicaciones será verdad (tal vez las dos), pero lo que es cierto es que al menos una de las dos es verdadera. Pero esta no es una certeza cualquiera, sino que se trata de una NECESIDAD LÓGICA, lo cual quiere decir que podemos estar más seguros de ello que de que mañana no nos vamos a despertar convertidos en un insecto.
Qué rara es la realidad.

Por cierto… queda como ejercicio derivar la formulita (debe ser tomada directamente como conclusión, para derivarla sin premisas). Esta es, por lo menos, de las avanzadas. 🙂

Si por pereza no habéis comprobado que la fórmula es tautológica, podéis probar el programita que hay en esta página web. Es un generador de tablas de verdad. Sólo hay que introducir la fórmula y… voilà, la tabla de verdad hecha!

Mero Facilitador

Un buen precepto que no voy a cumplir: No dar ideas.

Leo, en alguna web dedicada a la enseñanza, que en algunos centros para los problemas de disciplina están poniendo en práctica o planteándose algo así como “carnets por puntos”, y “contratos” para estudiantes – con acertada ironía plantea el autor del artículo que tal vez debería entrecomillarse esta última palabra- . Les invito a que intenten proponer una baremación, especial regocijo produce imaginar lo bien que se lo pasará más de uno de los poseedores de tal carnet racionando las tropelías, con la consiguiente mejora en cálculo -una bondad adicional de la medida-. Imaginar en cambio al cráneo privilegiado que propone la medida no les resultará difícil aunque menos divertido. Ignoro si tal propuesta se ha llevado a cabo en realidad, pero no es difícil pensar en algún posible promotor y en quienes fervientemente la secundarían. -«De diez cabezas nueve embisten y una piensa» ,Antonio Machado.-

Cualquier estudiante de lógica lo sabe, claro lo dejó Aristóteles: “una vez aceptado un absurdo se siguen todos los demás, no hay dificultad en ello”.

Ahí estriba toda la dificultad: alcanzar al primer absurdo. Pero no es nada fácil porque está bien protegido; la reducción al absurdo no sirve con los defensores de este sistema, estos te aceptan uno y mil absurdos y se quedan tan panchos.

Orwell en estado puro. Y lo que nos queda por ver.

Acompáñelo con un buen vino blanco y que aproveche.

Abel Martín

Abel Martín, poeta y filósofo. Nació en Sevilla (1840). Murió en Madrid (1898)

LA OBRA

Abel Martín dejó una importante obra filosófica (Las cinco formas de la objetividad, De lo uno a lo otro, Lo universal cualitativo, De la esencial heterogeneidad del ser) y una colección de poesías, publicada en 1884 con el título de Los complementarios.

Digamos algo de su filosofía, tal como aparece, más o menos explícita, en su obra poética, dejando para otros el análisis sistemático de sus tratados puramente doctrinales.

Su punto de partida está, acaso, en la filosofía de Leibniz. Con Leibniz concibe lo real, la sustancia, como algo constantemente activo. Piensa Abel Martín la sustancia como energía, fuerza que puede engendrar el movimiento y es siempre su causa; pero que también subsiste sin él. El movimiento no es para Abel Martín nada esencial. La fuerza puede ser inmóvil -lo es en su estado de pureza-; mas no por ello deja de ser activa. La actividad de la fuerza pura o sustancia se llama conciencia. Ahora bien: esta actividad consciente, por la cual se revela la pura sustancia, no por ser inmóvil es inmutable y rígida, sino que se encuentra en perpetuo cambio. Abel Martín distingue el movimiento de la mutabilidad.

El movimiento supone el espacio, es un cambio de lugar en él, que deja intacto el objeto móvil; no es un cambio real sino aparente.

«Sólo se mueven -dice Abel Martín- las cosas que no cambian».

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En la primera página de su libro de poesías Los Complementarios, dice Abel Martín:

Mis ojos en el espejo
son ojos ciegos que miran
los ojos con que los veo.

En una nota, hace constar Abel Martín que fueron estos tres versos los primeros que compuso, y que los publica, no obstante su aparente trivialidad o su marcada perogrullez, porque de ellos sacó, más tarde, por reflexión y análisis, toda su metafísica.

Que fue Abel Martín hombre en extremo erótico lo sabemos por el testimonio de cuantos le conocieron, y algo también por su propia lírica, donde abundan expresiones, más o menos hiperbólicas de un apasionado culto a la mujer.

Ejemplos:

La mujer
es el universo del ser.
           (Página 22)

Sin el amor, las ideas
son como mujeres feas,
o copias dificultosas
de los cuerpos de las diosas.

(Página 59)

Sin mujer
no hay engendrar ni saber.

(Página 125)

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Confiamos
en que no será verdad
nada de lo que pensamos.
(Véase A. Machado.)

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