Los pilares fantasma de la creación

No hace mucho os mostré esta fotografía tomada por el telescopio Hubble. Se trata de una nebulosa que, por razones evidentes, fue llamada ‘Los pilares de la creación’. Es un nombre bonito, pero desafortunado, pues si éstos fueran los pilares de la creación, hace ya tiempo que todo se habría derrumbado.
Digo esto porque los científicos acaban de descubrir que estas bellas estructuras de polvo y gases fueron destruídas hace 6.000 años por la explosión de una supernova. Pero entonces, ¿cómo han podido tomar la foto? Pues resulta que ‘los pilares de la creación’ están a 7.000 años luz de la tierra, de modo que la fotografía corresponde a algo que estaba ocurriendo hace 7.000 años. La razón es que la luz tarda 7.000 años en llegar a la tierra, de modo que hasta dentro de 7 milenios no podremos observar a través del telescopio lo que AHORA está ocurriendo allí. Dado que ‘los pilares de la creación’ desaparecieron hace 6.000 años, no podremos observar su destrucción hasta dentro de 1.000. Pero, como cantaría Gardel (escuchar canción), un milenio no es nada.
Los ‘pilares de la creación’ son sólo un fantasma (‘aparición’ en griego) que viaja por el espacio a la velocidad de la luz. Son la imagen de un muerto. Ya nada queda del original.
Pero ¿no es un fantasma todo lo que vemos? Si la luz tiene que recorrer una distancia determinada hasta llegar a nuestros ojos, por rápido que vaya, siempre tardará algún tiempo en llegarnos. Al mirar a mi gato caminar melífluamente por el pasillo no veo a mi gato, sino al fantasma de la luz que refleja el gato, pero mi gato ya no está ahí. El desfase temporal entre mi percepción del gato y la realidad del gato es inapreciable porque las distancias son muy pequeñas, pero existe, como hemos podido comprobar con los pilares de la creación. De hecho el desfase temporal no viene dado sólo por el tiempo que tarda la luz en llegar a mis ojos, sino que hay que esperar además a que mi cerebro procese toda esa información.
¿Hay alguna realidad que podamos percibir sin este desfase? ¿Hay algo que podamos conocer en el mismo momento en que se produce? ¿O el conocimiento siempre llega tarde a la realidad?
Quizá Descartes diría que lo único a lo que podemos acceder instantáneamente, sin pérdida de tiempo, es a nuestra propia conciencia. Pero ¿es así?

Morir como una señora

Madeleine Z.

Esta mujer ha elegido morir. Mientras nosotros discutimos si la eutanasia es o no un derecho, esta mujer ha tomado su decisión: ha arreglado todos los papeles para la herencia y se ha comido un helado con veneno. Mientras lo comía decía a los voluntarios que la acompañaban en ese último momento que no era, ciertamente, su postre preferido. Ahora nosotros discutiremos si Madeleine tenía o no derecho a morir, pero su cuerpo yace ya sin vida. Y eso es exactamente lo que ella deseaba.
Madeleine Padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Esta enfermedad causa la degeneración y muerte de las neuronas motoras. Estas neuronas se llaman ‘motoras’ porque son las responsables de enviar a los músculos la señal para que se muevan. Si nos quedamos sin neuronas motoras nos podemos ir despidiendo de movernos. Como se trata de una enfermedad degenerativa, el proceso se desarrolla poco a poco. Como además no afecta ni a la personalidad ni a las capacidades intelectuales, el enfermo es consciente en todo momento de lo que le pasa. Al final uno se muere por asfixia, al fallar los músculos del diafragma y de la pared torácica. Madeleine no quería pasar por todo eso, de modo que decidió quitarse la vida cuando todavía podía moverse. Podría haber esperado un poco más, pero era peligroso ya que si se queda totalmente inmóvil, se vería condenada hasta el fin de sus días a un estado vegetativo, ya que la eutanasia, hoy por hoy es ilegal en España.


De todos modos no todos los enfermos de ELA desean morir. Como ejemplo tenemos a Stephen Hawking, que padece esta misma enfermedad. En el caso de Hawking, la enfermedad no sólo no le ha impedido convertirse en un científico de primera línea, sino que ahora anda pensando, incluso, hacer un viaje espacial. Podemos decir que Hawking le ha ganado la batalla moral a su enfermedad. Sin duda se trata de algo admirable. Pero ¿tenemos derecho a exigirle tal proeza a Madeleine?

Hoy El País publicaba un reportaje sobre los últimos instantes de la vida de Madeleine.. Estemos o no de acuerdo con el derecho a la eutanasia, el reportaje es conmovedor y en cualquier caso, es una ocasión para reflexionar sobre cosas realmente importantes. Podéis leerlo aquí: REPORTAJE

Un diálogo para besugos


A nadie mínimamente informado se le escapa que últimamente andamos viviendo tiempos algo revueltos en el mundillo político. Ayer, sin ir más lejos, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero compareció en el congreso de los diputados enzarzándose en un interesante debate con Mariano Rajoy, líder del partido de la oposición. He de confesar que siento debilidad por los debates parlamentarios… cada uno tiene sus vicios. La cuestión es que, como casi siempre que se enfrentan dialécticamente dos políticos, el diálogo sólo sirvió para que cada uno reafirmara sus propias posiciones iniciales y demonizara al contrario. Al final se le queda a uno un mal sabor de boca. ¿Será posible que no puedan ponerse de acuerdo? ¿Acaso el lenguaje sólo sirve para agredir y separar? Últimamente así lo parece… y es lamentable. Hasta que no recordé el texto que os pongo más abajo no hallé consuelo.


Leedlo, os prometo que vais a divertiros.

LAS DOS PESIMISTAS

(E y F, pesimistas recalcitrantes, entran de lados opuestos, refunfuñando. Se encuentran, se detienen, se miran agresivamente)

E : Nada es bueno!
F : Nada es bueno!
E : Qué ha dicho usted?
F : Dije : nada es bueno. Y usted?
E : También dije : nada es bueno. Horror! Estamos de acuerdo.
F : No es posible! Que podemos hacer para ponernos en desacuerdo?
E : Tengo una idea.
F : Es mala.

E : Sí, es mala.
F : Tengo también una idea!
E : También es mala!
F : Si, también es mala. Todas las ideas que podamos tener serán malas…
E : Permaneceremos siempre de acuerdo.
F : Es preciso que yo encuentre algo que sea bueno. Así usted estará en desacuerdo conmigo… Nada es bueno, excepto…

E (ávida) : Excepto?
F (Inspira, se llena de aire, piensa, no encuentra nada, se desinfla) : Nada es bueno.
E : Si. Nada es bueno… mierda, estamos de acuerdo!

(Pausa)

E : Yo digo No!
F : Entonces yo digo Si!
E : Espero que no sea un Sí que está de acuerdo con mi No, sino un Sí que es lo contrario de mi no.
F : Eso!
E : Entonces, está de acuerdo?
F : Dije no!
E : Yo también dije no!
F : No qué?
E : No, nada. Y usted?

F (desperada) : Lo mismo. (Pausa) Nada es bueno.
E : Sí, nada es bueno.

(Pausa)

E (con exagerada convicción) : Estoy en total desacuerdo con usted!
F (con exagerada conviccion) : Y yo con usted! En total desacuerdo!
E : Entonces, todo es bueno para usted!
F : Usted fue la primera que dijo estar en desacuerdo
conmigo! Ergo : todo es bueno para usted!
E : Nada es bueno para mí!
F : Nada es bueno para mí! Estamos de acuerdo!

(Pausa)

F : Qué hacer para ponerse en desacuerdo?
E : No hay nada que hacer. A menos que…
F : …una de nosotras desapareciera.
E : Desaparezca usted!

F : No. Desaparezca usted!
E : Oh, por fin estamos en desacuerdo! Desaparezca!
F : Desaparezca !

(Comienzan a pelearse. Sus golpes, dados sin energia, son idénticos. Agotadas, cesan)

E : Nuestras fuerzas son iguales.
F : Aunque nos golpeáramos toda la vida, ninguna de las dos podría eliminar a la otra.
E : Sí, la solucion seria que una de nosotras desapareciera, pero no es posible.
F : Sí, no es posible, y eso era lo único bueno.
E : Entonces, como siempre lo he dicho, nada es bueno.
F : Eso es lo que he dicho siempre yo : nada es bueno.
E : Estamos de acuerdo.
F : Qué desgracia!

Alejandro Jodorowsky: Ópera pánica (cabaret trágico)

Una nueva clase social: los mileuristas.

¿Has oído hablar de los mileuristas?.

La más reciente contribución española a la sociología de la posmodernidad:

El témino fue acuñado por Carolina Alguacil en Agosto del 2005, en una carta a El País titulada Soy mileurista : «El mileurista es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másters y cursillos (…) que no gana más de 1.000 euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día… A veces es divertido, pero ya cansa (…)».
«Toda la gente con la que voy es así», añade Carolina, «tengo una amiga que trabaja en una editorial de Madrid por 1.000 euros; mi hermano es ingeniero en Andalucía y lo mismo, mi cuñada es licenciada en Medio Ambiente y también. Todos estamos igual, y no es que vivamos mal, porque para algunos somos unos privilegiados, pero no es lo que esperábamos».

Veamos otro testimonio esclarecedor:

Juan Carlos Martínez, mileurista de 33 años,: «Trabajo desde hace nueve años como comercial. Gano alrededor de 1.100 euros brutos al mes. Y he intentado independizarme dos veces: la primera me fui con mi hermana; la segunda, con amigos. Las dos veces fracasé y he vuelto con mis padres. No es que no pueda. Pero con lo que gano, si pago unos 600 euros de alquiler de un piso, 200 de la letra del coche (lo necesito para trabajar) y 200 más para comida, no me queda nada. Y como yo estoy fuera de casa todo el día gasto, mínimo, seis euros al día, entre tabaco y tal; así que se acabó. Cuando vivía independiente (independiente es un decir, porque estaba con mi hermana o con compañeros de piso…) no podía salir, ni viajar, ni comprarme ropa, ni nada…; no vivía, sólo sobrevivía. Y yo quería cierta calidad de vida. La misma que tenía en casa de mis padres. Por eso volví. Por eso espero a que me vayan mejor las cosas para irme otra vez».
Fuente de los textos: El País.

Otro día hablaremos de arquitectura y los pisos de 30 metros cuadrados.. y de los seiscientoseuristas.

Aquí tienes algunas direcciones para conocer el tema:
Otras contribuciones hispánicas a la sociología clásica:
Siesta -de interés para la salud pública-Mañana, Mariano José de Larra, un clásico en formato Audio. Fiesta….
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