Poesía para tiempos de penuria

MUSEO

Hay platos, pero no apetito.
Hay anillos, pero no amor correspondido,
desde hace al menos tres siglos.
Hay un abanico, pero ¿qué fue del arrebol?
Hay espadas, pero ¿qué fue de la ira?
Y el laúd no suena entre dos luces.

Donde no hay eternidad se acumulan
diez mil antigüedades muy antiguas.
Un polvoriento portero dulcemente dormita
con el bigote pegado al cristal de su garita.
Metales, arcilla y una pluma de ave
vencen al tiempo con su quietud suave.
El broche de una egipcia alocada
ríe por nada.

La corona duró más que la cabeza.
La mano perdió contra el guante.
El zapato derecho venció sobre el pie.
¿Qué decir de mí? De morirme, ni hablar.
Contra mi traje lucho en incruenta contienda.
¡Qué aguante tiene la prenda!
¡Qué tenaz afán de más que yo durar!

Wislawa Szymborska

¿Para qué sirven las guerras?

(Pinchar en el mapa para ampliar)

En el mapa se puede distinguir claramente qué países venden armas a otros (azul), y qué países compran esas armas (el resto de colores). Está claro que cuantas más guerras haya, más armas harán falta. Pero además, cuantas más armas hagan falta, más armas venderán los países productores de armas. Y cuántas más armas vendan, más se ENRIQUECERÁ alguien. ¿Y quién es ese ‘alguien’ a quien las guerras, lejos de causarle dolor, le enriquecen? ¿Para qué y a quién sirven las guerras?

Fuente del mapa: Intermon Oxfman
Fotografía atentado en Bagdad: El País

Por cierto, y aunque no venga a cuento, en la sección BIBLIOTECA (a la derecha de esta página, hacia el final) he colgado El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, en pdf, aunque también podéis descargarlo pinchando AQUÍ. Dado que he podido comprobar vuestra afición (ejém) por Oscar Wilde, he pensado que os gustaría leer la obra original, que por cierto es buenísima y no os defraudará. Esta lectura que os propongo sí que vale, con creces, una misa (como dijo aquél)… y hasta una clase de Ética…

La mentira de la enseñanza lúdica y la motivación

Entre las falacias que más daño han hecho a nuestra educación están la del aprendizaje lúdico y la de la motivación. Algunos padres critican a los profesores por no motivar a sus niños y hay alumnos que llegan al instituto exigiendo que se los entretenga. Pero es absurdo pretender que los estudiantes vayan motivados al instituto como si fueran a un circo. Es más, lo preocupante sería que un muchacho aguardara impaciente el fin de las vacaciones para poder divertirse estudiando las declinaciones latinas o resolviendo problemas de trigonometría. No, los padres deben dejar claro a los hijos que han de ir al instituto porque es su obligación, les guste o no, y que deben hacer las tareas escolares todos los días, estén motivados o no. Hacerles creer que el trabajo es un juego es tan grave como hablarles de la cigüeña cuando preguntan de dónde vienen los niños. Si toda persona con sentido común sostiene que hay que informar sinceramente a un niño cuando se interesa por el sexo, o por el problema de las drogas, no se entiende por qué se les ha de mentir cuando se les habla del trabajo y del esfuerzo. Un profesor que para motivar a los alumnos convierta el estudio en un juego está, sencillamente, engañándolos. Porque es imposible aprender un idioma extranjero, saber matemáticas o tocar medianamente bien un instrumento musical sin muchas horas de esfuerzo y dedicación y sin hacer muchos ejercicios rutinarios y repetitivos cuyo sentido el neófito puede no entender. Por ello, el estudiante ha de ser avisado de la necesidad de un esfuerzo que nadie puede hacer en su lugar y que, si no lo hace, el único responsable de su fracaso es él.

Ricardo Moreno Castillo. Panfleto antipedagógico

Ricardo Moreno es uno de los muchos críticos del actual sistema educativo español, en su Panfleto antipedagógico hace una denuncia de los errores, falacias y prejuicios que hay en la base. Inspirado y escrito desde el sano sentido común lleva camino de convertirse en un gran éxito editorial.
Aquí puedes encontrar la versión completa en formato pdf, Panfleto pdf

Los pilares fantasma de la creación

No hace mucho os mostré esta fotografía tomada por el telescopio Hubble. Se trata de una nebulosa que, por razones evidentes, fue llamada ‘Los pilares de la creación’. Es un nombre bonito, pero desafortunado, pues si éstos fueran los pilares de la creación, hace ya tiempo que todo se habría derrumbado.
Digo esto porque los científicos acaban de descubrir que estas bellas estructuras de polvo y gases fueron destruídas hace 6.000 años por la explosión de una supernova. Pero entonces, ¿cómo han podido tomar la foto? Pues resulta que ‘los pilares de la creación’ están a 7.000 años luz de la tierra, de modo que la fotografía corresponde a algo que estaba ocurriendo hace 7.000 años. La razón es que la luz tarda 7.000 años en llegar a la tierra, de modo que hasta dentro de 7 milenios no podremos observar a través del telescopio lo que AHORA está ocurriendo allí. Dado que ‘los pilares de la creación’ desaparecieron hace 6.000 años, no podremos observar su destrucción hasta dentro de 1.000. Pero, como cantaría Gardel (escuchar canción), un milenio no es nada.
Los ‘pilares de la creación’ son sólo un fantasma (‘aparición’ en griego) que viaja por el espacio a la velocidad de la luz. Son la imagen de un muerto. Ya nada queda del original.
Pero ¿no es un fantasma todo lo que vemos? Si la luz tiene que recorrer una distancia determinada hasta llegar a nuestros ojos, por rápido que vaya, siempre tardará algún tiempo en llegarnos. Al mirar a mi gato caminar melífluamente por el pasillo no veo a mi gato, sino al fantasma de la luz que refleja el gato, pero mi gato ya no está ahí. El desfase temporal entre mi percepción del gato y la realidad del gato es inapreciable porque las distancias son muy pequeñas, pero existe, como hemos podido comprobar con los pilares de la creación. De hecho el desfase temporal no viene dado sólo por el tiempo que tarda la luz en llegar a mis ojos, sino que hay que esperar además a que mi cerebro procese toda esa información.
¿Hay alguna realidad que podamos percibir sin este desfase? ¿Hay algo que podamos conocer en el mismo momento en que se produce? ¿O el conocimiento siempre llega tarde a la realidad?
Quizá Descartes diría que lo único a lo que podemos acceder instantáneamente, sin pérdida de tiempo, es a nuestra propia conciencia. Pero ¿es así?

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar