De la técnica, felicidad y peligro. Lecturas del verano.
7 agosto, 2012 4 comentarios
La constitución de la física es, sin duda, el hecho más importante de de la historia humana, sensu stricto humana. […]
Se trataría de esto: el hombre es un animal inadaptado, es decir, que existe en un elemento extraño a él, hostil a su condición: este mundo. En estas circunstancias, su destino implica, no exclusiva, pero sí muy principalmente , el intento de adaptar este mundo a sus exigencias constitutivas, esas exigencias precisamente que hacen de él un inadaptado. Tiene, pues, que esforzarse en transformar este mundo que le es extraño, que no es el suyo, que no coincide con él, en otro afín donde se cunplan sus deseos -el hombre es un sistema de deseos imposibles en este mundo-; en suma, del que pueda decir que es su mundo. La idea de un mundo coincidente con el hombre es lo que se llama felicidad. El hombre es el ente infeliz y, por tanto, su destino es la felicidad. Por eso, todo lo que el hombre hace, lo hace para ser feliz. Ahora bien, el único instrumento que el hombre tiene para transformar este mundo es la técnica, y la física es la posibilidad de una técnica infinita. La física es, pues, el órganon de la felicidad, y por ello la instauración de la física es el hecho más importante de la historia humana. Por lo mismo, radicalmente peligroso. La capacidad de construir un mundo es inseparable de la capacidad para destruirlo.
Ortega y Gasset. La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva. 5 Hacia 1750 comienza el reinado de la física.
.
Hace unos días comentábamos la afirmación con la que Ortega inicia su Meditación de la técnica: «Sin la técnica el hombre no existiría ni habría existico nunca”. Nuestro amigo David nos dejaba un breve, pero amable comentario que daba en el asunto clave de la cuestión:» la condicion de la existencia de todo lo humano es la posibilidad (y necesidad) de darnos una tarea, un proyecto, que se concreta en y por la tecnica» . El texto que encabeza el post ilustra de forma sintética, pero extremadamente precisa y concreta, la posición de Ortega -catorce años más tarde- respecto a la cuestión planteada en Meditación de la técnica.
Tras leer los textos de Ortega [Meditación de la técnica y Unas lecciones de metafísica] reparé en un librito que asomaba en un estante cercano: La pregunta por la técnica de Martin Heidegger; así que lo abrí y empecé a leer, tras un comienzo brillante y esperanzador la cosa comenzó a espesar y no tardé en tener la impresión de estar cazando moscas con el rabo. Una sensación bien diferente al deleite que me está proporcionando hasta el momento la lectura de La idea de principio en Leibniz… Heidegger tendrá que esperar.





