Mundialización. Vida, mundo, circunstancia. 3ª Meditación para reinventores.

…el mundo, de repente, ha crecido, y con él y en él la vida. Por lo pronto, ésta se ha mundializado efectivamente; quiero decir que el contenido de la vida en el hombre de tipo medio es hoy todo el planeta; que cada individuo vive habitualmente todo el mundo. Hace poco más de un año, los sevillanos seguían hora por hora, en sus periódicos populares, lo que les estaba pasando a unos hombres junto al Polo, es decir, que sobre el fondo ardiente de la campiña bética pasaban témpanos a la deriva. Cada trozo de tierra no está ya recluido en su lugar geométrico, sino que para muchos efectos visuales actúa en los demás sitios del planeta. Según el principio físico de que las cosas están allí donde actúan, reconoceremos hoy a cualquier punto del globo la más efectiva ubicuidad. Esta proximidad de lo lejano, esta presencia de lo ausente, ha aumentado en proporción fabulosa el horizonte de cada vida.

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. 1929

Cuando se habla de nuestra vida, suele olvidarse esto, que me parece esencialísimo: nuestra vida es, en todo instante y antes que nada, conciencia de lo que nos es posible. Si en cada momento no tuviéramos delante más que una sola posibilidad, carecería de sentido llamarla así. Sería más bien pura necesidad. Pero ahí está: este extrañísimo hecho de nuestra vida posee la condición radical de que siempre encuentra ante sí varias salidas, que por ser varias adquieren el carácter de posibilidades entre las que hemos de decidir. Tanto vale decir que vivimos como decir que nos encontramos en un ambiente de posibilidades determinadas. A este ámbito suele llamarse «las circunstancias». Toda vida es hallarse dentro de la «circunstancia» o mundo.

Porque este es el sentido originario de la idea «mundo». Mundo es el repertorio de nuestras posibilidades vitales. No es, pues, algo aparte y ajeno a nuestra vida, sino que es su auténtica periferia. Representa lo que podemos ser; por lo tanto, nuestra potencialidad vital. Ésta tiene que concretarse para realizarse, o, dicho de otra manera, llegamos a ser sólo una parte mínima de lo que podemos ser. De aquí que nos parezca el mundo una cosa tan enorme, y nosotros, dentro de él, una cosa tan menuda. El mundo o nuestra vida posible es siempre más que nuestro destino o vida efectiva.

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. 1929

Masas y “minorías selectas”

Cuando se habla de «minorías selectas», la habitual bellaquería suele tergiversar el sentido de esta expresión, fingiendo ignorar que el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. Y es indudable que la división más radical que cabe hacer de la humanidad es ésta, en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva.

La división de la sociedad en masas y minorías excelentes no es, por lo tanto, una división en clases sociales, sino en clases de hombres, y no puede coincidir con la jerarquización en clases superiores e inferiores

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas.

Tú hazme hueco, que en habiendo hueco yo ya… 2ª Meditación para reinventores.

Tal vez la mejor manera de acercarse a este fenómeno histórico [la rebelión de las masas] consista en referirnos a una experiencia visual, subrayando una facción de nuestra época que es visible con los ojos de la cara.
Sencillísima de enunciar, aunque no de analizar, yo la denomino  el hecho de la aglomeración, del «lleno». Las ciudades están llenas de gente. Las casas, llenas de inquilinos. Los hoteles, llenos de huéspedes. Los trenes, llenos de viajeros. Los cafés, llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes. Las salas de los médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema empieza a serlo casi de continuo: encontrar sitio.

La rebelión de las masas. El hecho de las aglomeraciones. 1929. José Ortega y Gasset

Perspicacia Orteguiana. Meditación para reinventores

Por esto recomiendo al lector que ahorre la malignidad de una sonrisa al encontrar que en los últimos capítulos de este volumen se hace con cierto denuedo, frente al cariz opuesto de las apariencias actuales, la afirmación de una pasión, de una probable unidad estatal de Europa. No niego que los Estados Unidos de Europa son una de las fantasías más módicas que existen, y no me hago solidario de lo que otros han pensado bajo estos signos verbales. Mas, por otra parte, es sumamente improbable que una sociedad, una colectividad tan madura como la que ya forman los pueblos europeos, no ande cerca de crearse su artefacto estatal mediante el cual formalice el ejercicio del poder público europeo ya existente. No es, pues, debilidad ante las solicitaciones de la fantasía ni propensión a un «idealismo» que detesto, y contra el cual he combatido toda mi vida, lo que me lleva a pensar así. Ha sido el realismo histórico el que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un «ideal», sino un hecho y de muy vieja cotidianidad. Ahora bien: una vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.

José Ortega y Gasset. Prólogo para franceses. «Het Witte Huis», Oegstgeest. Holanda, mayo de 1937. La rebelión de las masas.


Mundo moderno

Tecleo Reinventar en Google y me da 2.990.000 resultados en 0,14 segundos.

reinventar la ciudadanía reinventar la democracia reinventar el Estado la crisis obliga a reinventar el futuro de los arquitectos 5 claves para reinventar tu negocio en tiempos de crisis reinventar la escuela para responder a las… reinventar el mercado desde la sociedad reinventar el psicoanálisis reinventar el espacio reinventar la comunidad interrumpir su mito reinventar la gestión pública Letizia; una princesa para reinventar la monarquía reinventar la Unión Europea reinventar el cine reinventar la emancipación social reinventar el portátil reinventar la Argentina reinventar la manera de financiar, vender y consumir música reinventar la Nueva Vía el libro reinventar la cocina Ferran Adrià Google quiere reinventar la publicidad online gracias al botón Bill Gates quiere reinventar el inodoro hay que reinventar el periodismo un mundo por reinventar. … Virguerías. un mundo por reinventar. Bisutería · Anillos · Collares · Pendientes · Colgantes · Complementos · Mini Boas · Bolsos..

Otra educación es posible.

Afirma Aristóteles que la vida filosófica sólo imperfectamente puede cumplirse en el hombre, ligados como estamos a diversas necesidades, sociales y corporales. Sólo un dios libre de éstas podría darse plena y enteramente a la vida teórica, a la pura contemplación intelectual. Como no todo va a ser filosofar, dada mi humanidad, aparte de cruzar Nuñez de Balboa tengo también que ir al Carrefour. Al supermercado me dirigía y escuchaba la radio durante el trayecto, hablaban de los acontecimientos de Madrid: las declaraciones de Esperanza y la huelga de profesores, de las dichosas veinte horas y demás… en cierto momento del programa comenzó una entrevista paródica al supuesto representante de un grupo de renovación educativa, “Otra educación es posible“, el cual proponía que las clases fuesen de 800 alumnos -lo que me hizo dudar de si estaba ante una parodia o ante una pequeña exageración-. El supuesto renovador apoyó su propuesta con un buen número de argumentos, “lo importante es lo que se dice, con independencia del número al que se dice” “¿hace más díficil o modifica la comprensión de lo que dice un locutor de radio el hecho que tenga mil o doscientos mil oyentes”, “el que quiera aprender lo hará lo mismo si son venticinco que si son ochocientos” , “y quien careza de interés por hacer nada lo mismo le da estar con cuatro que con cuatrocientos” y finalizaba remitiéndose a los hechos: “desde el 36 hasta el 75 no hubo fracaso escolar en España”. No lo dijo el renovador, pero no era difícil de deducir: los grupos reducidos deben ser para los mejores, para los menos, los pocos, los selectos, los aristoi. Y puestos a seleccionar: ¿Quién podrá cuanto el deseo/ Aunque imposible, conciba?/¿Y quién lo de abajo arriba/ Vuelve en el mundo ligero?

¿Déjà vu o visión profética? ¿ambas cosas?.

Aparte de escuchar la radio, aprovecho estas visitas para ir leyendo de gratis Aguirre, el magnífico de Manuel Vicent en un ejemplar del supermercado, aunque es mucho mejor hacerlo en un cómodo sillón de la Casa del Libro. Entretenido documento sociológico -la mala uva hispana sin mácula-. Interesante, más ahora que estamos con Ortega.

El Toro de la Vega

[¡ y ya ves , otros que tienen tirria a los móviles!].

.

Aunque no frecuento cosos, barreras, ni palcos, no me tengo por antitaurino . Venía yo fantaseando con un hipotético cartel de lujo con el toro Ratón y José Tomás al alimón, estoy convencido que llevaría a la Monumental al mismísimo Manuel Vicent -y al Carod y a mí- ¡que lo llevamos en la sangre!. Pero lo del Toro de la Vega es demasié. Y aunque me resultan simpáticas toda suerte de rarezas humanas, un tipo que en plena canícula corre por el secarral, tragando el polvo que levantan un centenar de caballos, blandiendo una lanza para perseguir a un toro de seiscientos kilos y que vuelve a la plaza del pueblo eufórico mostrando los testículos del animal ensartados como trofeo. Yo es que no me imagino, la verdad. Lo mismo se puede ir tan tranquilamente con él de cañas… mucha conversación no creo que dé ¡pero anda que como se le crucen los cables!.

.

La verdad es que lo del Toro de la Vega tiene enjundia y el tono jocoso no le va. Espero que alguien sea capaz de tirar de ese ovillo con lucidez. Lo necesitamos.

.

P S.  Actualmente el rabo -y no los testículos- es exhibido como trofeo.  Si es que nos estamos afrancesando…

A %d blogueros les gusta esto: