Con Wittgenstein en Tiempos de Capuchinos.

La oveja negra y Heraclitana. Augusto Monterroso.

I)

La lógica, al contrario que cualquier otra ciencia, no trata de hechos, ni de una determinada clase de hechos. Existen hechos y objetos naturales, históricos, sociales, psicológicos, ¿matemáticos?… No hay hechos ni objetos lógicos.
La relación entre dos hechos –necesidad natural- no es un nunca una necesidad lógica.
Los hechos no pueden nunca verificar ni negar una necesidad lógica.
La realidad del mundo expresa su posibilidad lógica. Su necesidad o su imposibilidad no puede establecerse desde fuera a priori.

Al leer a Wittgenstein tengo la impresión de que a él no le preocupaba el hacerse entender por el lector. No creo que esto fuese motivado por alguna especie de orgullo o de desprecio, lo que me sugiere es que Wittgenstein al escribir intentaba exponer lo más claramente posible sus pensamientos por pura necesidad personal –lo que apenas conseguía con un grandísimo esfuerzo- y cuando conseguía esa claridad dejaban de interesarle. La escritura es para Wittgenstein la puesta en claro de su pensar, o mejor el pensar mismo expuesto en su forma más nítida y perfecta.

Esos pensamientos eran valiosos para él mismo. Si esos pensamientos contenían algo valioso para el mundo era un asunto que no concernía a él decidir –aunque desde luego él así lo debía considerar, puesto que los sometía al público. Y debía pensar que aquellos que los considerasen valiosos se encargarían de hacerlos llegar al mundo. Esta es la labor de gente como Mounce, cuya Introducción al Tractatus de Wittgenstein leo en estos días de capuchinos.

II)

Und außerhalb der Logik ist alles Zufall
Y fuera de la lógica todo es accidental -casualidad.

Wittgenstein

La única necesidad estricta es, pues, la necesidad lógica. ¿Son las leyes naturales entonces puramente accidentales o contingentes? Sí. En varios sentidos:

  1. Efectivamente la ciencia –natural o cualquier otra que trate de hechos, como la historia- da razón de determinados hechos, y la manera en que lo hace es enlazándolos con otros hechos, pero estos enlaces carecen en sí mismos de necesidad lógica y son por tanto accidentales –al menos desde la perspectiva de la estricta necesidad lógica.
  2. La ciencia explica unos hechos enlazándolos con otros, pero la serie de enlaces es infinita y por tanto ha de quedar necesariamente inacabada esta tarea. De esta manera la explicación de cualquier fenómeno es siempre parcial y condicionada –contingente – y nunca total, incondicionada u absoluta.
  3. Lo más sorprendente estriba en que si la serie de fenómenos y enlaces fuese una serie finita y pudiésemos alcanzar a conocer la serie completa, entonces el conjunto total aparecería como inexplicable, como absolutamente contingente. ¿Como absolutamente enigmático?
  4. ¿Por qué el ser y no la nada?

6.371

Toda la moderna concepción del mundo se funda en la ilusión de que las llamadas leyes de la naturaleza son las explicaciones de los fenómenos naturales.

6.372

Así, la gente se aloja hoy en las leyes de la naturaleza, tratándolas como algo inviolable, justo como Dios y el Destino, fueron tratados en época pasadas.

Y, de hecho, ambos tienen razón y no la tienen: aunque la opinión de los antiguos es más clara en cuanto tiene un límite claro y reconocido, mientras el sistema moderno intenta que parezca como si todo estuviera explicado.

Wittgenstein. Tractatus logico-philosophicus

 


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2 Responses to Con Wittgenstein en Tiempos de Capuchinos.

  1. Juanjo says:

    “Und außerhalb der Logik ist alles Zufall.” Luego, no hay más necesidad que la necesidad lógica. ¡Ay, qué hay más metafísico! De que nuestro conocimiento de la realidad no pueda ser necesariamente verdadero no se sigue que necesariamente la realidad sea contingente, salvo si suponemos que la proposición idealista, metafísica, “Conocimiento y realidad son lo mismo” es necesariamente verdadera.

    ¡Qué bueno el Santa Rosa! Y el Clos Viló, y el Mata Romera, y…

  2. llximo says:

    No, no es un presupuesto metafísico, sino crítico en el sentido kantiano; hablamos de la realidad en tanto que fenómeno, en tanto que no es dada y posible objeto de conocimiento. Acerca de la realidad en sí misma, del noúmeno, guardamos silencio.

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