Tecnología japonesa.

¿Recuerdan las clases de Pretecnología? Nosotros, los alumnos, nos referíamos a ellas como «trabajos manuales». Eran de las más divertidas -junto con gimnasia, perdón educación física. Realizábamos todo tipo de construcciones con palillos,para el Día de la Madre solíamos barnizar objetos de escayola, muy a menudo representaciones de La Virgen. Recuerdo las tijeritas de punta redonda, las cartulinas de colores, los palillos planos de polo, morder el pegamento Imedio -«el apegamento», decían algunos- para arrancarlo de las yemas de los dedos donde se había incrustado. Construíamos algunos artefactos curiosos, desde el sencillo teléfono con dos «danones» y un cordel, hasta complejos mecanismos -molinos, coches, barcos, pistolas…- dotados de motorcitos de muñecas. Pero nada comparable con lo que hacen los niños japoneses:

Claro, que aquello era la EGB, no sé si en la ESO actual rivalizan con los japoneses. Pero en el bachiller que propugna Chaves estas maquinitas no vendrían mal.

¿Quién mató a Pajarito de Soto?


En mi particular intento de recuperar el tiempo perdido he venido a dar con La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, de este autor ya había leído El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y Sin noticias de Gurb, todos ellos de divertida lectura; no había, en cambio, podido acabar La aventura del tocador de señoras, ni tampoco Mauricio o las elecciones primarias. Acaso no escogí el momento oportuno para su lectura; quizá la elección del tiempo adecuado sea determinante para que unos libros nos fascinen y otros nos aburran, he tenido esta experiencia con otros autores; leí en tres días Rojo y negro de Stendhal, pero no pude pasar de las primeras páginas de La cartuja de Parma, otro tanto me ha pasado con obras de García Márquez, con Dostoievki , Thomas Mann y otros…. quizá no nos habríamos enamorado de aquella persona si la hubiésemos conocido el domingo y no tal como ocurrió, aquel viernes.. quizá..
Sin embargo, estoy de suerte; tras el éxito de El Jarama he repetido premio con La verdad sobre el caso Savolta, una novela que me ha fascinado desde la primera página.

Ambientada en la Barcelona del final de la segunda década del siglo XX, me ha permitido conocer la atmósfera de la realidad española en aquellos turbulentos años, las luchas obreras, los conflictos entre clases , la pobreza en el interior de las ciudades y en sus suburbios, la marginación, el desarraigo, la delincuencia, con sus muertos de hambre y sus pistoleros a sueldo, el anarquismo español con su violencia, pero también con su ingenuidad e inocencia –como las de aquellas campesinas que predicaban el amor libre, de palabra y acto-. Una realidad, Barcelona, que tan bien conoce este turco-alemán nacido en ella, que la habita y la recrea con tanta maestría en cada una de sus obras.
Reconocía en Eduardo Mendoza su gran capacidad para la ironía, el humor, muchas veces hilarante, recuerdo haberme desternillado de risa con pasajes de La cripta embrujada, pero desconocía, -quizá las había pasado por alto en las anteriores lecturas- sus dotes líricas; en esta novela existen pasajes desgarradores, desesperanzados, otros plenos de melancolía, de poesía, algunas veces coronados por una broma –como si el autor quisiera desarmar su propia poesía… neutralizar la tristeza…deshacer una seriedad que nos enojaría, quizá pudor frente al desvelamiento de la propia sensibilidad. Una novela que yo tildaría de ciclotímica en su noria de sentimientos.

“También descubrí a un político radical, empeñado en hacerme admirar sus escandalosas aventuras de faldas que sin duda eran producto de su imaginación en el largo retiro del balneario, fruto de la soledad, como germina la enredadera en las agrietadas paredes de un claustro abandonado. Una tarde, poco antes de la puesta de sol, nos hallábamos en la terraza el viejo político y yo, medio adormecidos. El jardín estaba desierto en apariencia. De pronto, de un macizo de cipreses recortados en arco, surgió [……..*] que caminaba sola, con aire decidido. El político se caló los quevedos, se mesó la perilla y me dio con el codo.
-Joven, ¿ha visto usted ese pimpollo?

-Esa dama, caballero, es mi esposa –le respondí”

[oculto el nombre para no adelantar acontecimientos al futuro lector]

He leído la novela en la edición comentada de Crítica, colección clásicos y modernos, edición de Nuria Plaza, que contiene un completo y valioso estudio introductorio sobre Eduardo Mendoza y la novela que nos ocupa. A lo largo de todo el texto junto a notas a pie de página eruditas, valiosas y reveladoras, encontramos glosas como esta:
...una vez habituado a la penumbra, distinguió el rostro barbado y cejijunto del hombre y sus brazos hercúleos y peludos que abrazaban a la prójima, una mujer de facciones rechonchas, piel rojiza y pechos rebultados que asomaban por encima del cobertor y parecían observar a Nemesio como dos lechoncillos traviesos. (15)
(15) Rebultados: “abultados”
o esta:
..Graciela era muy maternal: me dio de beber como si diera el biberón a un infante y después de cada trago me arrullaba contra sus pechos recauchutados. (5)
(5) “hinchados como si fueran de caucho”

Una maravillosa experiencia,” La verdad sobre el caso Savolta”. Ahora debería, quizá, seguir con La ciudad de los prodigios. Me espera, sin embargo, Nada de Carmen Laforet.

Post Data. Quizá sea innecesario señalar que hay al menos una historia de amor en la novela.

Historia de las religiones

Vía Microsiervos, he sabido de una interesante página web de mapas históricos multimedia. Para los que nos interesa la historia es una gozada. Lo bueno de estos mapas es que permiten hacernos una idea general de los procesos históricos que nos permite profundizar en su comprensión. En el mapa de abajo podemos ver la evolución de las principales religiones del mundo a lo largo de 5.000 años, que no es poco. El mapa está en inglés, pero es tan sencillo que no creo que sea un problema.

Como vemos, el cristianismo y el islam son las religiones con más ‘éxito’ (sobre todo el cristianismo). ¿Por qué?

La Biblioteca de Babel.

Una de las ficciones que mayor regocijo me causa al pensar en ella es la inquietante biblioteca que describe Borges en el cuento que titula La Biblioteca de Babel. Se trata -para los que todavía no han tenido la suerte de leer el cuento- de una biblioteca presumiblemente infinita. La mayoría de los libros no parecen contener nada inteligible, simplemente letras al azar. La razón es que cada libro es una combinación de letras. Puesto que hay infinitas combinaciones, habrá infinitos volúmenes. Pero habrá un primer libro. Al abrir este primer libro podremos leer: ‘a’. Y ahí termina. Tal vez en el segundo libro ponga ‘aa’. La cuestión es que estas combinaciones se irán complicando. Tal vez el libro que ocupe el número 20.000 esté compuesto simplemente por la combinación ‘afrgr’. Podríamos calcular exactamente el lugar que ocuparía cada libro en la biblioteca si estuvieran ordenados alfabéticamente según su contenido. De hecho podríamos hacer un programa de ordenador bastante sencillo que, por simple combinatoria, al introducir un número, imprimiera en la pantalla el libro correspondiente. Así, si introdujéramos en el programa el número 1, imprimiría ‘a’, si introdujéramos el número 2, imprimiría ‘aa’, si introdujéramos el número 3, imprimiría ‘ab’, con el número 4, ‘ac’; con el 5, ‘ad’, y así sucesivamente. Ahora bien, el Quijote, por ejemplo, es una determinada combinación de letras. Por lo tanto ocupará algún lugar en la lista ordenada alfabéticamente de todas las combinaciones posibles de letras. ¿Pero qué lugar ocupará? Si el Quijote tuviera sólo 1000 letras, no ocuparía un lugar menor que el 1,4389024174009162522784952234853e+1447 (en notación científica). El Quijote tiene más de 1000 letras, pero si intentamos hacer el cálculo, la calculadora nos dará error porque el número resultante es demasiado grande. Por lo tanto, nuestro programa, aunque es posible -y fácil- de escribir, necesitará para ejecutarse adecuadamente de un super-ordenador. Pero supongamos que existe y que introducimos un número al azar suficientemente grande y que resulta que corresponde a un Quijote con algunas variaciones, pero que resulta que es mejor que el de Cervantes. O mejor aún, supongamos que por azar -y con muchísima suerte- damos con una novela que todavía no está escrita, pero que resulta ser genial. ¿Quién será su autor? Por supuesto, en esta biblioteca infinita también hay una crítica de esa obra, y una traducción al latín de la misma. Uno de los libros (¿Cuál será su número?) es la descripción detallada de nuestra muerte, otro es una obra perdida de Aristóteles y otro un tratado de geometría hiperbólica. Algunos de los libros serán diccionarios. Habrá diccionarios español-inglés, español, griego, etc. En realidad estarán todos los diccionarios posibles. Algunos incluso nos permitirían traducir textos escritos en lenguas que no existen. Sin embargo, lo más probable es que al introducir un número en el ordenador, la combinación correspondiente fuera un sinsentido. Aunque esto también es discutible. ¿Podría ser que TODOS los libros significaran algo? Veamos. Una de las combinaciones posibles (no sé qué lugar ocuparía) es ‘ajsks skdsk jfjhhgyu’. Bien, pues con toda seguridad -dado que es una combinación posible-, habrá en la biblioteca un diccionario que relacione cada una de esas ‘palabras’ con una palabra del español de modo que la frase pueda traducirse con sentido. Si esto puede hacer con ‘ajsks skdsk jfjhhgyu’, entonces puede hacerse con cualquiera de las otras combinaciones. De este modo, para cualquiera de los libros, aunque parezcan galimatías, podremos encontrar un diccionario y un tratado de gramática que lo conviertan en, quizás, un hermoso libro de poemas.

Ahora recuerdo que, en algún lugar (escribo de memoria), el filósofo Quine trata esta misma cuestión. Él se pregunta cuál será el mínimo número de caracteres con el que podríamos construir esta biblioteca. La respuesta es 2. Sólo con el 0 y el 1 podemos codificar cualquier lenguaje. Así pues, el mínimo abecedario posible para la máxima biblioteca imaginable sólo contiene dos letras.

Yo creo que esto tiene algunas implicaciones importantes. Pero las dejo para otro post.


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