Del torero y del ciudadano


Y es que una paella de montaña regada con Monastrell conduce a deudas tan extrañas como ésta; una defensa del torero en tanto que ciudadano ejemplar. Y no veo como habría podido pagarla de no haber venido en mi auxilio El País Semanal con una entrevista a Morante de la Puebla.

Ya en la sobremesa habíamos reparado en que se ha escrito mucho en defensa de los toros -de la fiesta, de la tradición, de las dehesas…-. Pero no conocíamos -al menos por la polémica reciente que podemos encontrar en prensa, blogs, consejerías y parlaments- a nadie que hubiese ni siquiera esbozado una defensa del torero; un tipo humano que a nosotros nos pareció sin duda poco común; una de esas plantas raras que quizá merecerían ser protegidas y preservadas. Unas palabras del propio Morante ponían de manifiesto lo que habíamos presumido: “Yo no tuve elección […] Nunca imagine que no fuera ser torero. No sé que habría sido de mí de no serlo.” Según se nos dice en el citado artículo a los catorce años abandonaba Morante sus estudios de formación profesional, y uno se pregunta cómo habría podido sobrevivir Morante al sistema por el suspiran Gabilondo, y otros muchos, que pretenden ampliar la educación obligatoria hasta los dieciocho, y suponemos que lo llevaría más o menos como Huckleberry Finn; es decir, como tortura forzada. No es difícil adivinar que semejante sistema no hubiese permitido a Morante dormitar en la litera habilitada de su formidable Mercedes ranchera R320, ni vestir la elegante americana azul y los jeans de Dolce & Gabbana con los que posa encaramado a una encina [“pues que se joda” pensará algún antitaurino admirador de las directrices oficiales de la pedagogía hispana]. Pero no es el Mercedes ni la ropa de marca exclusiva lo que distingue a Morante; es el ethos y el pathos que manifiesta en la respuesta a la pregunta ¿por qué sigue uno toreando?; “Porque es mi vida. Aunque torear no es vivir; es sobrevivir. A veces da pena estar tan obsesionado con tu profesión. Quisiera pensar que algún día podría dejarla y dedicarme a divertirme, a disfrutar del dinero que he ganado. Pero cuanto más grande eres, más envidias ponerte delante de un toro. Me gustaría poder llevarlo con más alegría. No la alcanzo. Es una pelea conmigo mismo. Y así soy feliz. Pero así es muy difícil vivir Con esta respuesta Morante no sólo se nos presenta como refractario a todas nuestras educaciones para las ciudadanías, sino en oposición radical a lo que llamamos modernidad, progreso, ilustración y en oposición a vástagos de la modernidad tan distintos –que no distantes- como el liberalismo o el socialismo, en esta respuesta se manifiesta su pertenencia a antiguas lejanías, al mundo de lo heroico y de lo trágico. Morante no es un hombre moderno. Y mucho menos un hombre pueril.

Pero lo que no deja de asombrarme es oír, a alguien que abandonó la escuela a los catorce, decir:” Me gusta cómo hablaba García Lorca del duende y del arte. El arte es pinturero, y el duende sale más de la tierra. No voy a decir que yo lo tenga, pero se tiene o no se tiene. A veces sale. Y a veces no”.

Ya me dirán ustedes si esto no es digno de ser preservado.

PS. Como las conversaciones distendidas –y prolongadas-, el arroz de la montaña y el Monastrell.

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9 Responses to Del torero y del ciudadano

  1. Basseta says:

    Vaya apuesta!! Si no llega a ser por Morante te suspenden la asignatura de argumentación kafkiana. Ahora, ya puestos, puedes ensayar la defensa de los futbolistas de élite y de los pilotos de la F1.

    Saludos cordiales.

  2. llximo says:

    Basseta,
    Gracias por la sugerencia, pero no parecen que estos necesiten de ninguna defensa; no se avecinan recogidas de firmas para exiliar al Barça –ni a Messi- de Catalunya, ni encadenamientos en la plaza pública para prohibir a Alonso entrar en Montmeló. Me parece que estos personajes sí encajan perfectamente en las unidades didácticas de Educación para la Ciudadanía… -al menos de momento, aunque vaya usted a saber… como comentaba mi amigo, cada vez abunda más un tipo de ciudadano que cree que el propio disgusto es motivo suficiente para justificar una prohibición.

    Saludos

  3. llximo says:

    Con respecto al futbol, acabo de leer un post que recomiendo… y que me aligera el ánimo, pues ya me veía escribiendo una “invitación crítica al “clásico”.
    http://olahjl2.blogspot.com/2010/04/orgullo-perico.html

  4. Felipe says:

    Adivinándome como inspirador de este post no puedo sino dedicarle dos orejas y un rabo a su autor. Vaya esto por delante:

    EL TORERO

    Por el lugar mejor de tu persona,
    donde capullo tórnase la seda,
    fiel de tu peso alternativo queda,
    y de liras el alma te corona.
    ¡Ya te lunaste! Y cuanto más se encona,
    más. Y más te hace eje de la rueda
    de arena, que desprecia mientras junta
    todo tu oro desde punta a punta.

    (Miguel Hernández, de Perito en Lunas)

    Creo que hará falta otra paella montaraz para entender el poema este…

  5. Hugo says:

    Más que “una defensa del torero en tanto que ciudadano ejemplar“, lo que yo veo es una defensa del torero en tanto que ejemplar en peligro de extinción.

    Sí, es lo que parece: soy antitaurino. No me habéis dejado otra opción, panda de insensibles 😛

  6. mario says:

    si ya lo decía chayanne, hay que ser torero, poner el alma en el ruedo para que sepas que te quiero, como un buen torero.

    Aunque la principal amenaza de los buenos toreros no son los antitaurinos sino los malos toreros,que como morante no saben hacer otra cosa, curiosa alabanza para alguien por cierto, pero es que además, lo único que saben hacer no lo hacen bien. lo cual supone un problema grave para una disciplina eminéntemente estética como el toreo, ya que si el conjunto, o la mayor parte de una sociedad lo conidera un espectáculo desagradable, su existencia en esa sociedad pasa a ser de difícil justificación.

  7. ximobrotons says:

    si fuisteis a la charla sobre Leo Strauss se agradecería una reseña. gracias.

  8. el mago de la obscuridad says:

    maldita sea por q no mataron al torero para q el toro gritara ole ole ole ole ole ole buey por q maltratan a los toros en publico estabien q no ablen pero no le agan semejante babosada creen q es bonito sacrificar a un toro simplemente por divercion por dinero q ipocritas son me cay de madres q se ve mejor a un carnicero q un pinche marica de torero q simplemente tiene agas para enfrentar a un pobre animal. a todos los toreros del mundo les deseo la muerte y ojala mueran en los cuernios de un toro para q les griten ole ole ole ole ole ole y un saludo desde lo eterno

  9. Pingback: David Ballota » Blog Archive » Vagón

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