La vie en poisson

Viniendo hacia mi casa he visto una charca verde y mugrienta; horrible, en la que, a pesar de todo, había peces. A más de uno le gustaría felicitarme sarcásticamente por el descubrimiento, pero a mí me hace pensar.

Hay una idea que me viene a la cabeza una y otra vez, y es que no puedo evitar pensar en si los peces se dan cuenta de dónde viven; me explico: lo que a mí me gustaría saber es si los peces son conscientes de la inmundicia que les rodea, y es que, a pesar de ella, su existencia parece tan calmada y simple… si hubiese aquí un biólogo, me diría que es evidente que no son conscientes de dicha inmundicia, dado que son «seres inferiores» y que su falta de memoria es evidente.

Pero, ¿ocurriría algo diferente si tuviesen más memoria? ¿qué pasaría si un pez tuviese capacidad para entender lo que ocurre a su alrededor? ¿sería entonces un hombre? ¿sabría que vive en aguas mugrientas? No, al menos si no ha salido nunca de ellas ¿cómo va a saber qué es mugriento si nunca ha visto aguas no-mugrientas?

Hace unos días vi una foto de un nativo americano que nunca había salido de la reserva en la que vivía; estaba pescando en un río, con taparrabos, y ni siquiera sabía que alguien le estaba haciendo fotos ¿Sabría aquel hombre que existe algo más allá de su mundo de pesca y taparrabos? Obviamente no (a menos que el fotógrafo fuese su primo).

Habrá quien pensará que tanto el nativo como el pez de la charca sucia deberían ser conscientes de que existe algo más allá de los límites de su reserva, pero lo que a mí me gustaría poderme responder es si es más feliz el ignorante o el consciente ¿Siempre? ¿Incluso cuando lo que les rodea es desagradable?

Todo el mundo ha vivido situaciones que le gustaría poder olvidar, pero el hombre no tiene la capacidad de poder elegir qué quiere recordar y qué no, de manera que al final de nuestras vidas nos encontramos con un puñado de recuerdos que no hemos decidido llevarnos a la tumba, sólo están ahí. Pero si esos recuerdos fuesen malos, ¿no sería bueno ser como un pez para olvidarlos cada tres segundos? Cuando un pez es devorado por un tiburón ¿sufre? ¿agoniza? ¿o sólo siente un espasmo cuando comprende lo que le ocurre para poderlo olvidar?

A lo mejor la vida del hombre y la de pez no son tan diferentes: un camino inconsciente que siempre nos parece corto cuando sucede el espasmo…

Tras las huellas de Wittgenstein. La cabaña en Noruega.

Un grupo de estudiantes hace un viaje en Noruega para conocer el lugar de retiro del legendario Ludwig Wittgenstein. La primera parte del vídeo está en alemán, pero la segunda parte en inglés.
La parte en alemán no la entiendo muy bien, pero no dice nada que no sepamos… que Wittgenstein es uno de los grandes filósofos del siglo veinte… que Wittgenstein hijo de una rica familia austriaca buscaba la soledad para su trabajo, cosa que encontraba en su cabaña de Noruega… y algunas apreciaciones, no sé si muy exactas, sobre la filosofía contenida en su Tractatus, lenguaje y pensamiento, y el uso del lenguaje. La parte en inglés la entenderéis vosotros –ya me lo contáis.
Bueno de lo que se trata es de ver el paisaje y la cabaña… la música tiene su aquel.
No puedo orientar según mi voluntad los acontecimientos del mundo, sino que frente a ellos soy totalmente impotente.
Solo renunciando a influir sobre los acontecimientos del mundo podré independizarme del mundo –y dominarlo, así, en cierto sentido.


Ludwig Wittgenstein
. 11-6-1916. Diario filosófico (1914-1916)

Sabes lo que has de hacer para vivir feliz, ¿por qué no lo haces? Porque eres irrazonable. Una vida mala es una vida irrazonable. Lo que importa es no enfadarse.


Ludwig Wittgenstein. 12-8-1916. Diarios secretos.

Tractatus logico-philosophicus. Presentación en árbol. En alemán
Tractatus logico-philosophicus. (pdf) Edición alemán-español. Con la introducción de Bertrand Rusell.

Guía para principiantes en el estudio de la Filosofía

Hace poco terminé de leer Lecciones preliminares de Filosofía de Manuel García Morente. Resultó interesante esta inmersión en los intrincados caminos de la filosofía cuando todavía soy apenas un principiante, un simple curioso que que se dedica a otear la cara más superficial de ésta.

Pero quién me iba a decir que acabaría planteándome la existencia y la esencia de las cosas; quién diría que acabaría planteándome la existencia del propio yo. Y es que la entrada al campo de la filosofía es la más amplia y accesible que podamos imaginar; es más, esa puerta se encuentra dentro de nosotros mismos esperando a ser abierta. La filosofía yace en estado de sopor esperando a ser despertada.


Pero, pese a que la filosofía sea un terreno accesible a todos, requiere unos requisitos para su correcta exploración. Primero, olvidarte de todo lo que ya sabes y mostrar una actitud ingenua y ávida de conocimientos. Se trata, por tanto, de volver a nuestra niñez; a esa edad en la que todo son incógnitas y misterios a descubrir, esa edad en la que hasta el simple vuelo de la mariposa puede fascinarnos, esa edad en la que cada detalle capta nuestra atención. Es necesario para “empaparnos” de filosofía, entrar en un estado de curiosidad e ingenuidad similar al de la niñez.

Por otra parte y por muy contradictorio parezca, la filosofía no es juego de niños, ya que otro de sus requisitos es tener paciencia, esa virtud que se adquiere con la madurez. Un joven, inquieto y ávido de experiencias, necesitaría de mucha paciencia para explorar ese mundo rebosante de conocimiento que nosotros mismo debemos “dar forma” con nuestras manos, y no precipitarse en tan ardua y gratificante tarea. Y aquí tenemos una palabra clave: “precipitarse”. En lo poco que conozco de filosofía, durante mis primeros pasos en ese vasto camino, me he tropezado más de una vez por mi avidez y afán de conocimientos. No digo que tropezarse sea malo, es más, de los errores de aprende; pero ahora entiendo que precipitarme sólo me lleva a conclusiones erróneas o incompletas. Los matices que inundan el camino son los que nos ayudan a comprender el final de éste: Aunque podamos coger unos prismáticos y observar directamente el final, desde luego no lo comprenderemos con la profundidad con la que lo comprenderíamos si hubiésemos gozado de las vistas que acompañan el camino, si nos hubiésemos deleitado con todo aquello que el camino ofrecía.

Aunque bien, a éstos dos requisitos que nos propone Manuel García Morente y que, por supuesto, son realmente importantes, me gustaría añadir otro más. Este requisito no lo he aprendido precisamente de Manuel García Morente, sino de otro estudioso de la materia. Este requisito es la lógica, o mejor dicho, el estudio de ésta. Y bien, toda la historia de la filosofía que bien explica Manuel García Morente en Lecciones Preliminares de Filosofía se antoja fascinante aun sin haber estudiado lógica, pero no puedo evitar pensar que sólo se trataría de un cuento en ese caso. Como bien dijo Wittgenstein, “La figura lógica de los hechos es el pensamiento” y, por tanto, la lógica es la herramienta que nos permite interpretar los hechos, constituye la forma misma de los hechos que se trazan inteligibles en nuestro pensamiento. La lógica, como ya he dicho, es la herramienta del pensamiento y está latente en todos nosotros, el único problema es que a veces nuestro desconocmiento sobre ésta nos lleva a utilizarla de manera incorrecta o a una incompleta (o nula) comprensión de ésta. Así que no podremos introducirnos directamente en ese pensamiento latente en la historia de la filosofía, no podremos ser partícipes de él sin unos conocimientos previos de lógica que nos ayuden a su completa comprensión y a su correcto uso.

Bien, y hasta aquí mi Guía para principiantes en el estudio de la Filosofía, aunque suene un poco prepotente que haya titulado así esta entrada yo, que soy un principiante más. De todas formas, creo que plantearse estos requisitos es un ejercicio fundamental antes de comenzar a filosofar; pero, por supuesto, sólo se trata de la humilde opinión de un inexperto en la materia como yo.

Aristoteliano

En defensa de la filosofía.


Concentración Sábado 5 de Abril.


Convocada por Plataforma en defensa de la filosofía

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