Tácticas de partidos.

Cuando un partido se da cuenta de que un afiliado se ha convertido de un adepto incondicional en un adepto con reservas, tolera esto tan poco que, mediante toda clase de provocaciones y agravios, trata de llevarlo a la defección irrevocable y de convertirlo en adversario; pues tiene la sospecha de que la intención de ver en su credo algo de valor relativo que permite un pro y un contra, un sopesar y descartar, sea más peligrosa para él que un oposición frontal.

Friedrich Nietzsche.

No sólo en los partidos, allí donde un grupo se cohesiona en torno a unas ideas, irremediablemente aparece no sólo un líder, también la figura del inquisidor y sus delatores, el corifeo y sus ecos. La lucidez irónica es considerada deslealtad, un “no” es traición, un “quizás”, desafección.
Donde se congrega un grupo entusiasmado alguien corre el peligro de ser despedazado y devorado. En los partidos modernos prima el cálculo sobre el entusiasmo, por lo mismo, es más común la expulsión que el descuartizamiento. Desgraciadamente, otras cofradías no han progresado tanto.

El instituto antes de la guerra civil.

Sigo leyendo la novela de Ramón J. Sender Crónica del Alba. Se trata de una de esas novelas largas (la edición que yo manejo son dos tomos de unas 600 páginas) que, sin embargo, no aburren. Y eso que no hay un argumento claro. La novela simplemente es la autobiografía de Pepe Garcés (¿Alter ego de Ramón J. Sender?), desde el principio de su vida. Los personajes, especialmente Pepe, van creciendo junto a nosotros y al final uno llega a tener hacia ellos algo parecido al afecto (¿se puede tener afecto por un personaje de ficción?). Sólo he tenido esta agradable sensación con esta novela y con La Montaña Mágica, de Thomas Mann. Se trata de una novela que se deja saborear, y os aseguro que sabe muy bien; uno desearía que no terminara jamás.
Ojalá la leyerais De momento me conformo con compartir aquí un fragmento que me ha gustado porque, de algún modo inexplicable y a pesar de la distancia temporal que me separa de Pepe Garcés, veo reflejado en él mi propia experiencia como alumno de instituto. Tened en cuenta que el texto describe un instituto de la España previa a la guerra civil (ha llovido desde entonces, pero la lluvia siempre es la misma):

A todos los profesores les habíamos puesto apodos, a veces malsonantes, y ellos, que seguramente lo sabían, nos odiaban y trataban como a casta maldita que había que exterminar.
En cada clase seríamos alrededor de ciento diez o ciento quince.
Como suele suceder, en los primeros días cada chico consideraba a su vecino más importante de lo que era. Todos andábamos curiosos y se establecían amistades por afinidad y a veces por discrepancia y contradicción.
Entre los mayores había pícaros que blasfemaban, tenían a gala padecer alguna enfermedad venérea y jugaban terriblemente a las cartas. Solían ser cuatro o cinco años mayores que yo y violentos y desdeñosos.
Al entrar en la clase, algunos dejaban el cigarrillo apagado en lo alto de un zócalo que cubría la parte baja del muro. Al salir, se había consumido del todo, dejando una huella ocre en la madera.
Había en las paredes de los retretes escritas muchas obscenidades.
Desde el principio yo comprendí que el instituto no tenía interés. La cultura -si tal cosa existía- debía estar en otra parte. Todo era incómodo y falso. Nadie leía la lección ni ponía fe alguna en lo que estaba haciendo. Se trataba de engañar a los profesores.

Se me ocurren algunas reflexiones pedagógicas… pero este post ya es muy largo.

Un largo camino y una efímera recompensa

Se puede respirar hoy un aire melancólico, quizá por el gris matiz que el ambiente presentra. Buen día para encerrarse en casa y proponer un nuevo debate.

Bien, después del «éxito» de la actualización de hace unos días sobre la felicidad, me he animado a dar pie a un nuevo debate (no tan nuevo, en realidad). He encontrado un video que me ha llamado la atención y que personalmente me ha gustado mucho. Aquí lo dejo:

Un poco triste, toda una vida de esfuerzo para tan efímera recompensa.

A veces sacrificamos todo por un momento de felicidad. A veces intentamos alcanzar nuestros sueños sin importar las consecuencias.

¿Vale más un momento de felicidad o una vida entera de desdicha?

Aristoteliano

Persecución lingüística

Hace unos días citábamos en estas páginas a la poetisa Cristina Peri Rossi. Hoy he confirmado una noticia de la que tuve primer conocimiento a través del blog de Arcadi Espada. Se trataría de un caso de marginación lingüística; Cristina ha sido despedida de un programa de radio del que era colaboradora por la simple razón de hablar en castellano.

Cristina Peri Rossi ha confirmado este hecho en una carta pública que reproducimos aquí.

Persecución lingüística


Hace dos años Gaspar Hernández, periodista inteligente y culto, inauguró un programa en Catalunya Ràdio, Una nit a la Terra, que se emitía de una a tres de la madrugada. Cada noche había una tertulia sobre temas intimistas o sociales en la que participaban dos invitados: editores, escritores, filósofos o poetas. Era un espacio ameno, de buen nivel y aceptación, con diferentes puntos de vista. Gaspar me invitó desde el primer momento y yo acepté muy complacida, como tertuliana fija, una vez por semana. Todos hablaban en catalán, salvo yo, que lo hacía en castellano; nunca fue obstáculo para que nos comprendiéramos y parecía un modelo ideal de convivencia lingüística, sin rigideces, sin exclusiones. Entiendo, leo y traduzco del catalán desde hace muchos años, pero me expreso mejor en castellano (me ocurre igual con el francés o el italiano) y vivo en una nación que tiene la suerte de ser bilingüe. Así lo es en la calle, en el Metro y en la comunidad vecinal.


Al inaugurar el segundo año del programa, Gaspar me felicitó, consideraba que mis intervenciones eran muy importantes para el éxito de audiencia. Y así seguimos un año más. He compartido tertulia con Luis Racionero, con Mercedes Abad o con Sebastià Alzamora. Este año, en septiembre, empezaba el tercer año, y Gaspar contaba conmigo. Pero sorpresivamente, coincidiendo con el cambio de hora y de nombre del programa, CCRTV (Corporació Catalana de Ràdio i Televisió) decidió prescindir de mi participación, dado que yo hablo castellano. Me consta que Gaspar Hernández y Joan Barril lucharon contra este despido, haciendo valer motivos de calidad profesional. No lo consiguieron. Se esgrimió como causa La Carta de Principios del 17 de julio de este año, fruto del acuerdo político entre Esquerra Republicana, CIU y el tripartito que recomienda la prioridad de invitados que hablen en catalán. El programa cumplía el requisito, dado que sólo yo hablaba en castellano, pero una exigencia oral reclamaba hablar sólo en catalán.
Habría que recordar que un reglamento no puede ir contra la ley, y que por el momento, y espero que también en el futuro, Cataluña es y será una nación bilingüe, por lo cual no se puede perseguir o expulsar a nadie de su trabajo por motivos lingüísticos. La libertad de expresión es un derecho constitucional que atañe a todos los ciudadanos y no se refiere exclusivamente al pensamiento, sino a las lenguas en que se emite. Una tontería es una tontería, da lo mismo en la lengua en que se diga, y una frase de Shakespeare suele ser una genialidad, en inglés, francés, castellano, catalán o checo. ¿Nos hemos olvidado de una verdad tan elemental o los intereses políticos prescinden del humanismo? Creo haber sufrido un claro caso de persecución lingüística, como otras veces, he sufrido persecución política, bajo la dictadura uruguaya o franquista. Los fascismos tienen algo en común: siempre son excluyentes. Excluyen por motivos ideológicos, de raza, de sexo…o de lengua. Y es paradójico que me ocurra a mi, Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en l992 por el libro que se titula precisamente Babel bárbara y donde se exalta la diversidad de lenguas, la Babel mítica. ¿Paradójico o síntoma de los tiempos que corren? Quizás no sea casual. Quien defiende Babel es discriminada. Es posible que quienes perpetraron esta exclusión ni siquiera sepan que soy Premio Ciudad de Barcelona o que luché clandestinamente contra el franquismo y a favor del catalán desde Agermanament, hace muchos años. Los censores no suelen leer y tienen pésima memoria.


Cristina Peri Rossi

Más información sobre el asunto en Blog de Cristina Peri Rossi

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