Desde Antes de las cenizas queremos manifestar nuestro completo apoyo a los profesores y maestros murcianos ante el atropello del que son víctimas. Nos sumamos a su reivindicación y emplazamos a aquellos de nuestros lectores que lo consideren conveniente a solidarizarse con su causa en sus propios blogs. Afortunadamente algunos profesores murcianos ya se están movilizando, y desde aquí les enviamos ánimos y les deseamos suerte:
Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano.
Antonio Machado
Puesto que el grupo era muy reducido en número, a priori no conflictivo, de apariencia apacible y que presumía con moderado interés por la materia -optativa y sin presencia en la PAU-, tomé la decisión de introducir durante este curso alguna novedad en la asignatura de Sociología de 2º Bachiller; como en años anteriores pretendía apoyar los conceptos teóricos en un conocimiento concreto de la realidad social, entonces habíamos recurrido a prensa, internet, cine, música, etc… para ilustrar un recorrido por los tópicos de la sociología de la mano del ya clásico manual de Anthony Giddens. Todo esto lo hemos conservado en el curso vigente, pero hemos dado entrada -y con rango de vedette- a la literatura. Lectura y reflexión en común y en voz alta de una obra literaria por trimestre. No es país para viejos de Cormac McCarthy ha sido la obra que nos ha introducido en el análisis social, el tema teórico de fondo «Conformidad y desviación» (Capítulo 5. Sociología de Anthony Giddens) . Estaba convencido de la fuerza de este relato para servirnos de hilo conductor y de su pertinencia para una reflexión acerca de la sociedad, aunque tenía dudas por su dureza. Pero quien quiera asomarse al conocimiento social no puede andarse con demasiados melindres, como no tardó en confirmar la realidad; los temas apuntados en la novela aparecían cada semana en las noticias de actualidad: la pena de muerte, la violencia, la atroz criminalidad y la corrupción esencial al problema del narcotráfico, la asimetría en las relaciones entre los Estados Unidos y México (país rico, país pobre). La novela consiguió cautivarnos desde las primeras páginas. La había leído un par de años antes y, aunque también había visto la película que encumbró a Bardem, la relectura me ha resultado especialmente interesante; leer junto a alumnos te obliga a plantearte cada detalle; a ligar cabos, pero sobre todo a buscar interrogantes para evitar que la lectura caiga en la monotonía mecánica que convierte las palabras en rumor. Pero no ha ocurrido nada semejante. La lectura ha sido siempre atenta, minuciosa. No hemos (el plural es aquí rigurosamente real y no figurado) escatimado reflexión, ni imaginación, hemos formulado preguntas y hemos sugerido hipótesis, hemos atendido a los hechos (hasta hemos perseguido a los personajes con un mapa de Texas y la frontera mexicana ) Pero nuestras reflexiones no se han limitado a lo «sociológico», ni a lo geográfico, ni a lo empírico; en muchas ocasiones han consistido en una auténtica antropología filosófica, por ejemplo al intentar analizar los carácteres y motivaciones de los personajes principales, el malogrado Moss, el sheriff Bell, sus mujeres (Carla Jean y Loretta), especialmente recuerdo nuestra imposibilidad para encajar a Chigurh (el sicario «psicópata» pleno de celo por hacer «bien» su «trabajo») dentro de la concepción platónica del alma humana, pues no le mueve el afán de conocimiento, pero tampoco el dinero, la riqueza, ni el placer, ni la fama [Tampoco el mal en sí mismo. Ahora pienso que quizá éste es un «verdadero» exponente de hombre moderno y de puritanismo (no descarto un componente de broma cruel intencionada por parte del autor) ; exponente de una razón formal que solo alcanza a entender al hombre como medio, en una especie de perversión del deber kantiano, del que se hubiera extirpado la consideración del hombre como fin en sí mismo, cuya vida carece de cualquier valor en sí misma, de toda dignidad en suma, y cuyo único sentido es el trabajo, el servicio… ¡como para fiarse de los profesionales vocacionales! -Este aspecto de la personalidad de Chigurh me pareció que se pierde en la película, aunque mi recuerdo no es preciso ].
No han estado tampoco ausentes las reflexiones acerca de la escritura y de la experiencia lectora.
Sin duda ha sido una de las experiencias más gratificantes como docente que recuerdo. Aunque desgraciadamente es fruto de una serie circunstancias anómalas -y difícilmente repetibles- en la enseñanza normal. Lo cierto es que estoy ilusionado con las posibilidades del próximo trimestre en el cual el hilo conductor vendrá dado por la lectura de El antropólogo inocente de Nigel Barley. Estoy convencido de que la experiencia africana va ser muy instructiva… más si cabe que la anterior.
Pero antes tenemos una cita pendiente con la película Gran Torino.
Leo con amargura y estupor que los profesores y maestros de la Comunidad de Murcia verán reducido su sueldo en 75 euros a partir de enero. (MENEA LA NOTICIA)Tras el recorte estatal, las réplicas autonómicas. Y que nadie suspire aliviado ni se compadezca de los murcianos: usted tampoco se librará. Aceptamos, en su momento, el recorte de Zapatero con estoicismo y apretando los dientes, conscientes de que, sin tener culpa, no nos quedaba otro remedio y jurando -al menos en mi caso- no olvidar la torpeza del gobierno en las próximas elecciones. Fue injusto que pagáramos nosotros los platos rotos, pero es que lo que se nos avecina a los profesores y maestros supera el concepto de injusticia y se instala ya en el reino de la grosería, la burla, el escarnio, la tomadura de pelo, el abuso y la pornografía política. Se publicaba este fin de semana en El Mundo una lista de los derroches más sangrantes de las comunidades autónomas. Han regalado el dinero a caraduras, timadores y ‘espabilaos’ de la peor calaña y de todos los partidos: lo han tirado a la basura. Ahí tenemos aeropuertos sin aviones, carreras de coches, altos cargos tan bien pagados como inútiles, televisiones con presupuestos multimillonarios con una programación penosa (niños que cantan, animales simpáticos, propaganda…), y tantas otras inefables ‘inversiones’ ¿Acaso pertenece el sueldo de los profesores a esas partidas inútiles y faraónicas que hay que reducir? ¿En tan poca estima nos vamos a tener? ¿En tan poco nos tienen los políticos y la sociedad? Nuestro trabajo es fundamental: la sociedad del futuro depende de nosotros. No somos los beneficiarios de ningún ‘chollo’, somos una pieza central del Estado, si es que estamos en un Estado moderno y no en una tribu amazónica. Es hora de decir ‘esta boca es mía’. Olviden que pertenecen a una comunidad o a otra. Olviden su carnet del PP o del PSOE, olviden a los sindicatos y defiendan su profesión, que es también defender el futuro del país. Para empezar, les propondré una serie de puntos que considero imprescindibles para evitar más atropellos, pero como en el fondo soy pesimista, terminaré con una serie de acciones que creo que habrá que llevar a cabo si se salen con la suya.
CÓMO IMPEDIR QUE NOS VUELVAN A BAJAR EL SUELDO LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS
1. Debemos tomar consciencia colectiva, y reaccionar todos cuando en una comunidad se ataque a una parte.
2. Para eso no necesitamos a los sindicatos. No estamos defendiendo a una clase social, sino nuestra profesión. Los sindicatos ni siquiera son necesarios como elemento aglutinador. A través de internet podemos organizarnos de una forma mucho más eficaz, como lo han hecho, por ejemplo, los críticos de la finalmente frustrada ‘Ley Sinde’. Es necesaria una plataforma en internet desde la que actuar. Yo propongo Deseducativos. Aunque probablemente sería interesante crear una de nueva planta con este propósito específico.
3. Necesitamos un colegio profesional, como lo tienen los médicos, los abogados o los peritos industriales.
4. Habrá que salir a la calle.
5. Desconfíen de los partidos políticos, incluso del ’suyo’. No se le debe presuponer a ningún político cualidades especialmente nobles. Eso lo sabía Maquiavelo y nosotros no debemos olvidarlo.
QUÉ HACER CUANDO NOS VUELVAN A BAJAR EL SUELDO
En el más que probable caso de que seamos tan torpes como para dejar que se burlen de nosotros, sólo nos queda una cosa: la acción individual. Todo lo que yo propongo se reduce a una única premisa: si nos bajan el sueldo de nuevo, dejemos de trabajar GRATIS. Probablemente somos el colectivo más dispuesto a trabajar sin cobrar, no sé si es voluntarismo, masoquismo, estupidez o culpabilidad, pero trabajamos gratis. Si además nos bajan el sueldo, deberíamos, al menos, dejar de hacer todas esas cosas A LAS QUE NO ESTAMOS OBLIGADOS y que NO NOS SON EN ABSOLUTO RECONOCIDAS. En este sentido propongo:
1. Dejar de realizar actividades extraescolares. Suponen horas extras que no sólo no cobramos, sino que, tan sacrificados como somos, ni nos atreveríamos a reclamar. Y no sólo son horas, suponen asumir una serie de responsabilidades y tomarse una serie de molestias que valen mucho más que los 175 euros que van a quitarles a los murcianos (pero luego vendrán los valencianos, los madrileños, los andaluces …).
2. Dejar de atender a padres fuera del horario de atención a padres. Probablemente somos los únicos funcionarios dispuestos a atender al público fuera de horas de trabajo. Pues se acabó.
3. Dedicar a la preparación de las clases sólo el tiempo previsto para ello en el horario. Personalmente, y creo que no soy una excepción, dedico a la preparación de las clases no dos, sino diez veces más tiempo que el previsto por la administración. Eso significa que trabajamos gratis. Dediquen a las clases lo previsto. Si los exámenes tardan más en corregirse, pues que tarden. Si las libretas tardan en devolverse, pues que esperen. Dediquen ese tiempo recuperado a leer la novela que nunca empezaron, a aprender idiomas, estudien otra carrera, investiguen en su disciplina, pero que las clases no les roben ni un minuto de su vida privada.
4. Restrinjan la acción tutorial a lo estrictamente obligatorio. Nada de ser ‘papás’ o ‘mamás’.
5. No acepten ser tutores del nuevo máster de secundaria (se cobra, pero una cantidad ridícula)
6. No suspendan a quien debe aprobar ni aprueben a quien debe suspender.
7. Limiten sus intervenciones en la evaluación a corregir posibles errores en la nota.
8. Utilicen sólo los recursos disponibles en el aula. Se acabó utilizar el propio ordenador, arrastrar carritos, peregrinar por el centro, utilizar libros, películas, revistas, etc. de nuestra colección particular. Si hace falta algo que lo compre la administración, y si no, pues a otra cosa.
9. Nada de participar en ningún tipo de proyecto de innovación educativa, ni de enseñanza en valores, ni ‘días de’ gratuitamente. Cuando pidan voluntarios para cualquier cosa (y se hace a menudo), pregunten cuánto van a cobrar por ello. No teman parecer egoístas, recuerden que les han bajado el sueldo y que la hipoteca, los alimentos y los servicios siguen costando dinero. Ustedes no van al centro de misiones, sino a trabajar a cambio de una remuneración económica.
10. No realicen exámenes fuera del horario de clase, ni organicen refuerzos ni nada que no esté expresamente reconocido en su horario.