Invitación a una lectura. Ser y tiempo de Martin Heidegger.

Ser y tiempo comienza con una cita de El Sofista de Platón. La cita plantea de manera directa el problema central de la obra, la pregunta acerca del sentido del ser en general, y, a la vez que lo plantea, lo enmarca, retrotrayéndolo a su origen, ya en los inicios griegos de la tradición  filosófica occidental.

“Porque manifiestamente vosotros estáis familiarizados desde hace mucho tiempo con lo que propiamente queréis decir cuando usáis la expresión ‘ente’; en cambio, nosotros creíamos otrora comprenderlo, pero ahora nos encontramos en aporía.” Platón, El sofista. 244 a.

Seguidamente Heidegger compara aquella lejana situación con la de su propia época  , haciéndose las dos siguientes preguntas; las mismas  que también nosotros debemos hacernos, si queremos propiamente comprender lo que aquí se está planteando.

Primera cuestión:

¿Tenemos hoy una respuesta a la pregunta acerca de lo que propiamente queremos decir con la palabra “ente”, con la expresión “lo que es”?

La respuesta es tajante: De ningún modo.

Y en consecuencia prosigue Heidegger:

Entonces es necesario plantear de nuevo la pregunta por el sentido del ser.

 Segunda cuestión:

¿Nos hallamos hoy al menos en aporía -o sea, perplejos- por el hecho de que no comprendemos la expresión “ser”?

La respuesta vuelve a ser rotunda:

De ningún modo.

Y rotunda vuelve a ser la consecuencia:

Entonces será necesario, por lo pronto, despertar nuevamente una comprensión para el sentido de esta pregunta.

Reparemos en que no sólo no tenemos una respuesta clara a la cuestión del ser, sino que ni tan siquiera parece preocuparnos tal cuestión, no nos la hemos planteado o de haberlo hecho, no le hemos concedido ningún valor, ninguna urgencia, somos indiferentes a tal cuestión, en absoluto nos fascina.  La pregunta, afirmará Heidegger, ha caído en el olvido. Tal indiferencia, tal olvido, merece atención, pues conoceremos que lo que nos caracteriza como existencia humana es precisamente el estar vueltos hacia el propio ser, el preocupar-nos por nuestro ser, el estar puestos ante la pregunta por el ser y por nuestro propio ser. El olvido es pues olvido de sí, la indiferencia lo es respecto de la propia suerte. La indiferencia no es la de un individuo sino la de una época, el olvido es así el signo de una época. ¿Cómo es posible tal cosa? ¿Cuáles son las causas de tal olvido? ¿Cómo es posible que toda una época haya olvidado la que se supone más íntima y acuciante de las cuestiones? ¿ Y qué consecuencias se siguen de tal olvido? ¿Tal vez ese olvido no es tan relevante? ¿Tal vez no hay tal olvido o el olvido es “solo” teórico?

Estas cuestiones solo pueden ser contestadas en la medida en que podamos replantear la pregunta acerca del sentido del ser, a fin de hallar su respuesta. Y esta es la tarea que se propone Ser y tiempo:

 La elaboración concreta de la pregunta por el sentido del “ser” es el propósito del presente tratado.

 También se nos adelanta en esta primera página su resultado provisional:

 La interpretación del tiempo como horizonte de posibilidad para toda comprensión del ser en general, es su meta provisional.

 La noción de tiempo alcanzada en esta obra, ¿nos pone en la dirección de la comprensión del ser?, ¿nos permite comprender, al menos, las razones de su olvido? Tal vez ambas preguntas se pertenecen mutua e inevitablemente. Ser y tiempo es una obra inacabada. ¿Pero, tal y como dicen algunos, es también una obra fracasada?

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Quien desee aventurarse en su lectura tiene disponible la edición de Ser y Tiempo en la traducción al castellano de Jorge Eduardo Rivera.

También le serán útiles, en mi caso me han resultado imprescindibles:

Guía de lectura de Ser y tiempo en dos volúmenes de Jesús Adrián Escudero.

Ser y tiempo de Heidegger. Un comentario fenomenológico de Ser y tiempo.  Varios autores. Coordinador , Ramón Rodríguez.

Comentario a Ser y tiempo de Martin Heidegger en tres volúmenes de Jorge Eduardo Rivera y Maria Teresa Stuven

Sin la traducción de Rivera y la ayuda de Jesús Adrián Escudero, yo nunca habría podido completar mi primera lectura de Ser y tiempo. Agradecimiento sincero a ambos.

El “Comentario fenomenológico” es sin duda una obra útil y erudita, al tratarse de varios autores nos encontramos ante estilos dispares. Los comentarios de Jean Grondin en esta y otras obras me han parecido especialmente claros y aclaradores.

El comentario de Rivera y Maria Teresa Stuven no puedo juzgarlo en su completud, pues hasta ahora solo he leido completo el primer volúmen. Pero me parece una buena ayuda, por su conocimiento detallista de la obra, por sus aclaraciones en todo lo respectivo a la traducción y por su voluntad didáctica,

Acometo ahora mi tercera lectura, la que espero más placentera y provechosa. Y esta vez en la mejor compañía posible, la de mi amigo Juanjo Bayarri.

 

 

 

 

Acerca de una lectura posible. Ser y tiempo de Martin Heidegger.

Por lo cual incluso el amante  del mito es en un sentido filósofo; porque el mito se compone de cosas extrañas.

Aristóteles.

El curso ha comenzado y  tampoco este verano he leído Ulysses de James Joyce.  Pero no por ello he pasado los calores zanganeando en la rutina. No, nada de eso; entre cañitas y altramuces he dado cuenta de todo un clásico del siglo XX: Ser y tiempo de Martin Heidegger.  Esta hazaña -pues lo es, créanme- no la he realizado a solas, no podría haberlo hecho, hubiese sido de todas, todas,  incapaz, no creo que hubiese llegado a leer más de 50 páginas.  Para llevar a cabo esta lectura he contado con la ayuda de Jesús Adrián Escudero, quien, cada vez que yo flaqueaba me ha ido empujando hacia adelante, poniendo orden y sentido .  Ser y Tiempo se ha convertido, gracias a  la Guía de lectura de Ser y Tiempo  J. Adrián Escudero , en una obra asequible a los lectores de lengua española – lo que es merecedor de agradecimientos.  Ser y tiempo está dividido en 83 parágrafos, relativamente cortos , aunque como dice Deaño que dice Kafkaese lapso, corto quizá si se le mide por el calendario, es interminablemente largo cuando, como yo, se ha galopado a través de él ” Así la lectura efectiva de muchos parágrafos de poco más de tres o cuatro páginas equivalía a cruzar un desierto, alguno puro fuego (o humo) inhabitable. En la lectura he seguido el siguiente procedimiento:  primero he leído cada párrafo en el texto de Heidegger y  después leía el parágrafo correspondiente en el texto de Adrián Escudero  comparando, revisando,  mi propia interpretación. Sólo en contadas ocasiones he vuelto otra vez sobre el texto comentado o sobre el mismo comentario.  Creo que en total han sido más de mil páginas de “heideggerianismos” , que no está nada mal para ese verano de vacaciones que la administración “procustianamente” nos va reduciendo…

No voy a decir que he desentrañado los secretos de Ser y tiempo, una obra como esta necesita más de una lectura y ni siquiera así quedaría  totalmente desvelada, pero sí puedo decir que en lo esencial esta lectura permite orientarse con criterio en la multiplicidad de interpretaciones que esta obra ha tenido desde su aparición en 1927. El Heidegger posterior, el del giro o la famosa Kehre,  si acaso el próximo verano… quién sabe.  Confieso tener un sentimiento muy ambivalente hacia este autor, el personaje me resulta antipático, aunque en su filosofía percibo algunas ideas muy sugerentes, su estilo literario me resulta insufrible, no tanto por la terminología, sino por la exposición y la argumentación misma… a veces, sin embargo entre farragosas páginas y auténticos galimatías aparecen diminutas joyas de extraña belleza:

La conciencia sólo llama callando, es decir, la llamada viene de la silenciosidad de la desazón, y llama al Dasein a retornar, también callando, al silencio de su ser  (…) El silencio hace callar la habladuría del uno (…)

En esta tendencia a abrir que tiene la llamada hay un momento de choque, de repentina sacudida. Se llama desde la lejanía hacia la lejanía. La llamada alcanzará al que quiera ser traído de vuelta (…)

Ser y tiempo

atardecer

Me he permitido también algunas bromas en forma de imágenes, a veces fotografías propias, otras veces tomadas de internet, que me han valido el sobrenombre -que llevo con orgullo- de “el fotógrafo del ser“.  Quiero destacar una de ellas -tomada de internet, porque, a mi entender resume, gran parte de lo que yo he venido a comprender de esta obra señera del siglo XX.

  1. Dasein  irresoluto que en la impropiedad de la cotidianidad, perdido en el uno, huido de sí, absorto en lo que se dice, se piensa, se hace…  desorientado e irresoluto pierde su tiempo.

dasein-cotidiano

  2. Dasein  resuelto en la forma de la propiedad,  recuperado su sí mismo propio desde la anticipación de la muerte, la angustia y el reconocimiento de su ser-culpable…   en el instante de la resolución precursora .

dasein-cotidiano

Ahora  comienza el curso y nos llaman otros menesteres. Uno de ellos llamado Aristóteles.

 

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