Entrevista en Boulé

Cuando empecé a interesarme por esto de los blogs hace algunos años y comprendí que se podía hacer algo relacionado con la filosofia por aquí, una de las primeras páginas que encontré fue la de Boulé. Allí un profesor de Castilla y León estaba haciendo ya todo lo que para mí sólo era un proyecto. Desde entonces Boulé ha sido para mí y para mi compañero, amigo y coautor de este blog llximo, una fuente constante de inspiración y una referencia en cuanto a blogs relacionados con la filosofía y su docencia.
Hace una semana Miguel, administrador de Boulé, nos propuso participar en una de las entrevistas que realiza periódicamente en su blog. Por supuesto aceptamos encantados y honrados. La entrevista consiste en una serie de preguntas que los propios lectores de Boulé mandarán como comentarios al post y que se irán recopilando hasta el día 30 de Octubre, que las responderemos -o intentaremos responderlas. Es una buena ocasión para ‘darnos caña’: entrevista

Por cierto, agradecemos con sonrojo las amables palabras que Miguel nos dedica en su presentación. No merecemos tanto.

La escuela a examen

Nuestro compañero Antonio Abellán se ha prestado, muy amablemente, a realizar una reseña del libro de Penalva ‘La Escuela a Examen’, que pueden ustedes leer a continuación. Agradezco a Antonio las molestias que se ha tomado y espero que no terminen aquí sus colaboraciones con este blog:

A raíz de mi asistencia a una conferencia del profesor José Penalva en Elche hace unos pocos meses, conferencia  enmarcada en un ciclo organizado por la SFPA bajo el título: Filosofía, Educación y Cultura;  decidí comprar dos de sus libros y embarcarme en su lectura casi simultáneamente; el primero de ellos, el “polémico“Corrupción en la Universidad”, al que Felipe ya dedicó un post con anterioridad; libro que por cierto considero, más que polémico, sobrecogedor; y en segundo lugar, el libro en base al cual el profesor Penalva articuló gran parte de aquella interesantísima conferencia que suscitó en mí cierta inquietud:” La Escuela a Examen. La perspectiva de la construcción social”. Este libro (no menos polémico  según quién lo lea) es el que quiero reseñar a continuación.

El punto de partida del profesor Penalva es el siguiente: el problema fundamental del sistema educativo español está en la deficiencia de sus tres pilares claves, a saber: La teoría de la enseñanza, el modelo de profesor  y la idea de escuela vigentes.  En este libro el autor se centra básicamente en profundizar en el análisis y en la crítica de la teoría de la enseñanza vigente,  a lo cual dedica algo más de la mitad del libro; ahora bien, a pesar de ello, no deja de desarrollar las otras dos cuestiones fundamentales, las cuáles  están estrechamente relacionadas entre sí.  Dicho esto, quiero incidir en que el profesor Penalva distingue dos corrientes generales de opinión en España con respecto a estas cuestiones, lo cual es importante para el análisis que lleva a cabo en la obra; a saber:

  1. -Por un lado tenemos a los promotores y defensores del sistema educativo vigente, que superan el 90% del mundo de la pedagogía, y que consideran que el diseño teórico es bueno, pero que la dotación económica es insuficiente.
  2. -Y por otro lado están los críticos del sistema educativo vigente, mayoritariamente desde la implantación de la LOGSE, profesores de secundaria que consideran que dicha ley genera fracaso escolar (idea práctica) y que la misma no se basa en la realidad, sino que está pensada en los despachos (juicio teórico).

Con respecto a la primera corriente mencionada, la crítica principal del profesor Penalva es que en este país la educación nunca ha recibido dotación económica suficiente bajo ningún gobierno; y por tanto, este no es el núcleo del problema por más que los promotores y defensores del  sistema vigente se empeñen en señalar ésta como la causa principal, entre otras, como por ejemplo, la negativa del profesor a “implicarse profundamente” en el sistema educativo; o lo que es lo mismo,  el “boicot” al mismo. Según el profesor Penalva, el problema fundamental está en las teorías pedagógicas que fundamentan y configuran el sistema educativo, las cuales carecen de consistencia interna y de adecuación a la realidad. Hay muestras suficientes de las contradicciones teóricas y prácticas del sistema; asunto que, además, cualquier profesor  ha podido percibir en su quehacer diario. Ahora bien, la crítica del profesor Penalva no se limita únicamente al diagnóstico, sino que propone alternativas para sentar las bases de una posible reforma educativa, abogando por que éstas deben ser realistas y realizables, aunque ésta cuestión no la desarrolla ampliamente en este libro.

Por tanto, lo fundamental para dicha propuesta final que el profesor Penalva expone, es el análisis de los paradigmas o modelos pedagógicos que subyacen al sistema educativo vigente; tarea que lleva a cabo en el capítulo primero del libro. Este análisis lleva a la conclusión de que a pesar de las diferentes leyes educativas que han tenido vigencia en España en los últimos veinte años: LOGSE, LOCE y LOE, comparten el mismo paradigma o modelo pedagógico, que no es otro que el de la perspectiva de la construcción social, es decir: la pedagogía construccionista. El capítulo segundo lo dedica al análisis de la base teórica o supuestos teóricos de la Escuela Inclusiva, supuestos ligados estrechamente a los de la pedagogía construccionista (es decir, a la idea de la construcción social de la escuela).  Ahora bien, a propósito del concepto de “escuela inclusiva” mencionado,hay que insistir en la importancia del mismo en la obra y en su estrecha relación con otro concepto también clave en el análisis crítico que se lleva a cabo para delimitar la “idea de escuela” del sistema educativo español. Este concepto no es otro que el de “innovación escolar”.  No obstante, en este libro se resalta, sobre todo, el primer concepto, el de “escuela inclusiva”, el cual es fundamental en nuestro contexto educativo y en sus líneas pedagógicas afines, basándose en el principio de la IGUALDAD SOCIAL (“Educación para todos”).

A continuación, los capítulos tercero, cuarto y quinto prosigue con el análisis crítico de la idea de construcción social desde una PERSPECTIVA FILOSÓFICA (en parte desde la filosofía de la ciencia) y desde  una perspectiva de la investigación educativa. En esos capítulos en concreto se centrará en analizar los problemas semánticos, epistemológicos y ontológicos derivados de la idea de construcción social de la escuela; capítulos que particularmente me han parecido  centrales en la obra y especialmente iluminadores.  Los capítulos seis y siete, los dedica a poner de relieve problemas principalmente de orden práctico que encuentra tal modelo de escuela,  analizando la “hipótesis” “de la comunidad ideal de diálogo” y el tema de la descentralización escolar y sus consecuencias educativas. Por último incidir en que los tres últimos capítulos, como ya mencioné, se centran en el modelo y la figura del profesor y sus notas profesionales, considerando que la pedagogía construccionista diluye tal figura que, como ya se ha subrayado, es central en la Educación.

Ante la actual realidad educativa,  el profesor Penalva ve difícil que aparezca una alternativa real a dicho modelo, tanto a corto como a medio plazo, principalmente debido a que:

  1. En el mundo de la pedagogía el sistema educativo actual es considerado como incuestionable (se refiere básicamente al profesorado universitario), comportando así un innegable conservadurismo, situación que a su vez se perpetua por la endogamia existente en los departamentos de las facultades de pedagogía (cuestión que puede apreciarse perfectamente en su libro “Corrupción en la Universidad”). Esta actitud, curiosamente, es  defendida mayoritariamente  por posturas políticas y pedagógicas autodenominadas como “progresistas”.
  2.  El estado actual de la “España de los poderes de las Comunidades Autónomas” caracterizado por la tendencia a subyugar la educación al servicio de los intereses de partido de cualquier signo político, perdiendo así el sistema educativo su índole nacional, generando dificultades para garantizar la libertad e igualdad de todos los ciudadanos.

Pues bien, precisamente por ese componente moral y político, la reforma educativa de 1990 (LOGSE) ha sido calificada por sus diseñadores como progresista, claramente opuesta a las políticas conservadoras.  Ahora bien, dejando claro que el profesor Penalva insiste en que la educación para todos es un reto inexcusable, critica que el modelo de inclusión escolar vigente tal y como se ha configurado en nuestro sistema educativo no está produciendo los resultados esperados y deseados.  Según Penalva, una cosa es el reto de la inclusión social y otra es la configuración y diseño de un modelo de escuela real, que de hecho logre realizar la inclusión social. Por todos es sabido el porcentaje de fracaso escolar en España (según el autor, más allá de los  datos oficiales, ronda el 50%); y esta realidad “supuestamente” no “parece” que sea ni esperada, ni deseada por nadie. Es por ello, por lo que el autor considera que en el caso hipotético de que en España se llegara al acuerdo de que éstos datos no son ni buenos ni deseables, entonces el principio fundamental sobre el que se apoya el modelo de escuela vigente (la inclusión social, la promoción de los menos favorecidos) estaría fracasando, y que por tanto, no podríamos concluir que “la escuela para todos” este dando “ educación para todos”; de dónde se desprende a su vez, que no estamos ante ningún logro histórico como afirman sus defensores y promotores, sino ante un “fracaso”.

Ante esta situación descrita, tengo la impresión de que la responsabilidad ante tal realidad “construida” o “fabricada”( tomando la expresión del profesor Penalva ) se ha volatilizado; ¿Será nuestro sistema educativo un experimento extraterrestre?… Por otro lado  considero que todas las medidas políticas y pedagógicas, una tras otra se limitan a lavarle la cara y maquillar el sistema educativo, dándole la orientación más oportuna en cada momento . Y nada más. Pero  el fuerte componente ideológico  en el diseño del sistema vigente y los fundamentos pedagógicos construccionistas que lo sustentan ahí están, y esos son los que comportan graves deficiencias, tal y como muestra el profesor Penalva en éste libro. Personalmente creo que la LOGSE  cuyos tentáculos siguen siendo muy largos, es una de las mayores estafas perpetradas en la historia reciente de España. Una estafa de enormes dimensiones y gravísimas consecuencias.

En definitiva, esta obra se centra en la cuestión básica y fundamental de la escuela en torno a la figura del profesor y sus notas profesionales; llevando a cabo un minucioso análisis crítico del modelo pedagógico construccionista (modelo que fundamenta el actual sistema educativo en España), para señalar sus graves deficiencias tanto teóricas como prácticas, ya que una reforma educativa y la implementación escolar de acuerdo con el profesor Penalva, tienen su razón de ser en el profesor. Y todo ello sin mencionar los innumerables elementos políticos y morales que se despliegan en el diseño de tal sistema (elementos que siguen estando presentes  y que el profesor Penalva no deja de analizar a lo largo del libro aunque ese no sea su objetivo principal); dejando claro que estamos ante un diseño con una fuerte motivación ideológica. Concluiré la reseña con la consideración de que este libro es imprescindible para conocer y comprender los fundamentos pedagógicos del actual sistema educativo y sus deficiencias básicas, así como la configuración del mismo; posibilitando de este modo una crítica fundamentada y rigurosa de nuestro sistema educativo desde una perspectiva filosófica  y desde una propuesta pedagógica diferente; tarea que a mi parecer  José Penalva lleva a cabo de un modo claro y contundente. Creo que es un libro que todo profesor debería leer para tener una mayor profundidad de campo sobre nuestra realidad educativa.

Antonio José Abellán Cano

Comunicado del Supremo Mandarinazgo de la Universidad de Murcia

Los límites del conocimiento matemático en Platón

Con ustedes uno de los textos más difíciles, complejos y ricos que los alumnos de 2º de Bachillerato de la Comunidad Valenciana tienen que dominar para enfrentarse a la temida P.A.U.:

– Considera, pues, ahora de qué modo hay que dividir el segmento de lo inteligible.

– ¿Cómo?

– De modo que el alma se vea obligada a buscar la una de las partes sirviéndose, como de imágenes, de aquellas cosas que antes eran imitadas, partiendo de hipótesis y encaminándose así, no hacia el principio, sino hacia la conclusión; y la segunda, partiendo también de una hipótesis, pero para llegar a un principio no hipotético y llevando a cabo su investigación con la sola ayuda de las ideas tomadas en sí mismas y sin valerse de las imágenes a que en la búsqueda de aquello recurría.

Platón: La República, 510b-510c

Tras la brusca parrafada de Sócrates, su atónito interlocutor (Glaucón) responde con humildad: “No he comprendido de modo suficiente eso de que hablas”. Como podrán suponer, los alumnos que leen por primera vez este fragmento no lo entienden mejor que el propio Glaucón y hay que darle alguna vuelta. El propio Sócrates, en el diálogo de Platón reconoce que hace falta cierto “preámbulo” para entender esto. El caso es que tras el “preámbulo” de Sócrates los alumnos de 2º de Bachiller no se sienten más seguros de haberlo entendido y por regla general hay que darle al asunto un par en vueltas. Yo, este año, estoy usando este esquemita para explicarlo:

Lo cierto es que el texto es fundamental y, para colmo, de plena actualidad, es decir, que el problema que plantea sigue plenamente vigente: ¿Son las matemáticas la forma más perfecta de conocimiento?

En griego la palabra ‘mathemata’ hace referencia a todo aquello que puede ser enseñado y, según la caracterización de Platón, la esencia del pensamiento matemático consistiría en partir de ciertas hipótesis para alcanzar, mediante deducciones lógicas, ciertas conclusiones. Las hipótesis mismas quedarían fuera de toda prueba por considerarse evidentes aunque, en realidad, lo único que se habría probado es el siguiente condicional: “Si las hipótesis de partida son verdaderas, será verdadera la conclusión”. En geometría, por ejemplo, no demostramos el teorema de pitágoras, sino el condicional: “si los axiomas de la geometría de Euclides son verdaderos, entonces el teorema de Pitágoras también lo es”. Pero ningún matemático se pondría a investigar si esos axiomas son verdaderos o no.

En realidad esa característica del pensamiento matemático es común a todo lo que hoy conocemos como ‘ciencias naturales’. Como dice Platón, este pensamiento es esencialmente limitado, pues no puede evitar partir de ciertas hipótesis que es incapaz de demostrar. Por decirlo de alguna manera, lo que hoy conocemos como ‘ciencia’ no puede demostrarse a sí mismo. Estoy casi tentado a decir que en Platón tenemos una suerte de ‘teorema de incompletitud’ como el que el también platónico Gödel demostrara en el s.XX. Gödel demostró que la matemática (se puede ser más preciso, pero no hay sitio aquí) es incompleta, es decir, que hay cosas que, siendo verdaderas, no puede demostrar. Una de esas cosas que la matemática no puede demostrar es, precisamente, su consistencia, es decir, lo que en matemáticas equivaldría a su ‘verdad’. Así, el pensamiento hipotético deductivo propio de la matemática y de ciencias como la física, la química, la biología, la economía y todas las otras ‘ciencias’ está sometido a un límite esencial: no puede probarse a sí mismo, de modo que es, en último término, mera hipótesis. El siglo XX parece haber olvidado esto, dando lugar a lo que Ortega llamó el imperialismo de la física. Las ciencias naturales han creído estar en posesión de la verdad absoluta y se han erigido como paradigma del conocimiento, creando una falsa sensación de seguridad y, lo que es peor, perjudicando el desarrollo de otras formas de pensar acaso superiores (¿Las ‘humanidades’?)

Pero, ¿hay alguna forma de conocimiento superior al pensamiento hipotético-deductivo de la ciencia físico-matemática? Según Platón sí. Hay una actividad intelectual, a la que hemos venido a llamar ‘dialéctica’, que consistiría, precisamente, en elevarse hacia una verdad no hipotética. Lo que define a esta ‘ascensión’ es que el dialéctico avanza ‘destruyendo hipótesis’. Esto sería lo propio del pensamiento filosófico: la destrucción de hipótesis en busca del principio no hipotético. O lo que es lo mismo, el desenmascaramiento de dogmas, en busca de la verdad.

No negaré que le veo cierto sentido a esa actividad ‘dialéctica’ y que realmente creo que existe y que es superior al pensamiento físico-matemático pero, ese proceso de destrucción de hipótesis del que habla Platón, ¿realmente culmina en la contemplación de un principio no hipotético?

Yo tengo una respuesta a esto, pero este post es demasiado largo ya para desarrollarla y carece de márgenes.

La vida sigue igual ¿o no?. 3ª Entrega

Si ahora volvemos los ojos a la realidad española, fácilmente descubriremos en ella un atroz paisaje saturado de indocilidad y sobremanera exento de ejemplaridad. Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos, está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata invariablemente de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios […]
En la elección de la amada, hacemos, sin saberlo, nuestra más verídica confesión […]
Después de haber mirado y remirado largamente los diagnósticos que suelen hacerse de la mortal enfermedad padecida por nuestro pueblo, me parece hallar el más cercano a la verdad en la aristofobia u odio a los mejores”

José Ortega y Gasset. España invertebrada.

Aquí lo ha hecho todo el “pueblo”, y lo que el “pueblo” no ha podido hacer se ha quedado sin hacer. Ahora bien: el “pueblo” sólo puede ejercer funciones elementales de vida; no puede hacer ciencia, ni arte superior, ni crear una civilización pertrechada de complejas técnicas, ni organizar un Estado de prolongada consistencia, ni destilar de las emociones mágicas una elevada religión.

José Ortega y Gasset. España invertebrada.

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